De la redacción de Santa Fe Plus

Este lunes, después de casi un año sin diálogo, el gobernador de la provincia, Omar Perotti, se reunió con el jefe del bloque Justicialista de la Cámara de Diputados, Leandro Busatto. El encuentro se concretó en la Casa Gris y se extendió por más de dos horas.

Allí, Perotti se mostró satisfecho con los resultados de su viaje a Kuwait en el que, junto a su par cordobés, Juan Schiaretti, firmó un convenio por 50 millones de dólares para financiar la ejecución del primer tramo del acueducto biprovincial.

La charla luego giró en torno a la política nacional, en la que ambos expresaron su preocupación por los desencuentros dentro del Frente de Todos, hasta llegar a lo provincial. De hecho, según pudo saber este medio, el objetivo de la reunión fue tratar de establecer "reglas de juego" de cara a 2023, y no repetir la experiencia de 2021, en una interna que tuvo un alto nivel de agresividad.

Perotti y Busatto coincidieron en que el llamado "frente de frentes", que busca aglutinar a todos los sectores antiperonistas, está armado, y que de él participarán Juntos por el Cambio, la Unión Cívica Radical y, también, la mayor parte del Partido Socialista. Resta saber si habrá un armado sólido de Javier Milei en la provincia, que podría restarle votos por derecha a esa coalición.

Si bien aún falta, el peronismo parece encaminarse a una interna con dos o más candidatos. Los alfiles en los que piensa Perotti -que no puede ir por la reelección- son dos: el diputado nacional, Roberto Mirabella, y la ministra de Gobierno, Celia Arena. A ellos debe sumarse el senador nacional Marcelo Lewandowski con un detalle no menor: es quien mejor mide en las encuestas. Por fuera de la "estructura oficialista" aparecen Busatto, como candidato de La Corriente Nacional de la Militancia, y Eduardo Toniolli, del Evita. Habrá que ver, además, que decisión toma Marcos Cleri, aunque la alianza que estableció La Cámpora con el perottismo parece complicar sus posibilidades.

Por último, Perotti y Busatto coincidieron en la necesidad de articular un mejor diálogo entre el Ejecutivo y la Legislatura, en un momento en el que, por ejemplo, deben aún discutirse pliegos para cubrir vacantes en la justicia y algunas iniciativas del oficialismo deben ser tratadas en el recinto. "No podemos dejar de hablar con nadie", afirman desde la Casa Gris, haciendo referencia a los 8 diputados y 12 senadores peronistas, con los que hubo una relación tirante en estos dos años. "Necesitamos tener interlocutores válidos con el Ejecutivo", replican desde la Legislatura.