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El anuncio se tomó como una mínima bocanada de aire en medio de la asfixiante coyuntura. El 27 de febrero, durante su visita a Timbúes, el presidente Macri lanzó una línea de crédito a tasas diferenciales para las pymes por 100 mil millones de pesos. 

Los préstamos, con tasas de entre 24 y 29%, iban a estar disponibles desde el 1 de marzo en 27 bancos. Sin embargo, pasaron las semanas y los empresarios que se acercaron a los mostradores no encontraron ningún papel para firmar. 

Los referentes locales de la industria y la producción le confirmaron a Rosarioplus.com que los créditos, todavía, brillan por su ausencia. "Me llegaron muchas denuncias de empresarios que no han podido acceder a estos créditos", detalló Ricardo Diab, presidente de Asociación Empresaria de Rosario (AER). 

"No están por ningún lado", señaló Elías Soso, vicepresidente de Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came). "Se consiguieron algunos muy acotados. Ahora no hay nada", explicó Roberto Lenzi, titular de Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM).

Aquella tarde de sol en la planta de Renova, Macri reconoció las dificultades de las pymes para producir y financiarse con tasas tan altas. Se animó a aventurar un ciclo más favorable para el 2019. 

“Estos créditos van a ayudar en esta transición a cruzar el puente entre lo que nos pasó y esta nueva normalidad en la cual estamos entrando. Esto es una ayuda hacia la normalidad, gracias a que estamos logrando una estabilidad cambiaria y tenemos un Banco Central con una política monetaria muy clara", dijo entre aplausos. 

Sin embargo, desde aquel jornada la tasa volvió a tocar niveles máximos. Aumentó 18 puntos en menos de treinta días, de 49 a 67%. 

La reacción de la banca privada frente al cambio de condiciones fue, básicamente, dejar en suspenso la nueva línea de financiamiento subsidiado y encarar una negociación con la Casa Rosada para garantizarse el cobro rápido y el total de la diferencia entre la tasa a la que deberían salir los créditos y los intereses actuales. 

Lenzi, dueño de la firma de heladeras Briket, explicó que solo un puñado de empresarios metalúrgicos pudieron acceder a estos créditos. "Aparecieron algunos, un cupo muy limitado, para clientes exclusivos de los bancos. Fueron pocos y desaparecieron. Ahora no los encontramos por ningún lado", planteó. 

Diab, en tanto, admitió que no conoce a ningún empresario local que haya conseguido un crédito con una tasa subsidiada. "El gobierno dicen que están, pero la realidad es que no", afirmó.

Soso, por su parte, pidió "no caer en el engaño" que estos créditos "sirven para algo". "En una economía capitalista los créditos son para motorizar el consumo. Hoy la mayoría de las pymes los sacan para pagar deuda. Son salvavidas de plomo. Tasas del 24 al 29% son altísimas en un contexto en los que no hay ventas. No se van a poder pagar", aseguró. E ironizó: "En buena hora que estos créditos no estén. Yo recomiendo vender hasta la bicicleta antes que sacar préstamos".

Para este histórico dirigente rosarino, o "cambia el modelo" o el "aparato productivo termina en el cementerio". "Hay que hacer todo al revés de lo que está haciendo este gobierno".