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No creo que exista, mas allá del color político que se tenga, un rosarino que haya quedado conforme con el acto del Día de la Bandera que se hizo este martes en el Monumento. Por un simple hecho: la gente siempre quiere ver al presidente. Los que lo votaron y los que no. Los que lo apoyan y los que quieren reclamarle. 

Para los rosarinos, el 20 de junio es el día más importante del calendario. Es la fiesta más importante de la ciudad. No se puede organizar un acto tan cerrado en donde el presidente no entra en contacto con nadie. Hay quienes plantean una hipótesis de peligro, pero lo que subyace es una hipótesis política. El presidente no quiere enfrentar críticas. Pero esto podría organizarse de manera diferente. 

¿Qué plantearon Macri, Lifschtiz y Fein en sus discursos? Más allá de reivindicar, lógicamente, la figura de Belgrano, cada uno planteó su reclamo. Dijeron lo que quisieron. 

La intendenta Fein remarcó que la última vez que Rosario tuvo acceso a un crédito internacional fue en 1999. Y dijo que la ciudad quiere seguir creciendo. ¿Qué estaba diciendo? Recordando ante el presidente que su partido, que los concejales del Pro, no votaorn el endeudamiento público en dólares que solicitaba el gobierno local. Hay que leer lo que se dice pero también lo que no se dice. También planteó que el Monumento simboliza un barco y que debemos estar todos arriba.

El gobernador Lifschitz se puso, como siempre, en el medio. Le pegó al kirchnerismo pero también al Pro. Criticó los actos del pasado, dijo que eran muy políticos y se habían desvirtuado. Pero también aseguró que tenemos la obligación de resignificar los actos del 20 de junio y volver a tomar contacto con la gente, una crítica al gobierno actual.

Y el presidente Macri lo volvió a hacer. El "Sí, podemos". El "Yes, we can" de Barack Obama que ya había usado el presidente ante escolares el año pasado. Algo muy criticado. Pero se ve que las críticas no impactaron. Volvió a decir "Belgrano es un hacedor, nosotros también. Y como él, pensamos que Sí se puede". 

Volvió a decir eso y a reivindicar cuestiones de su gobierno. Dijo "Bajamos la inflación, recuperamos el crédito para la vivienda publica. Estos pequeños resultados nos indican que es el camino correcto y los invito a recuperar la esperanza".

Fue un discurso muy breve, de apenas 6 minutos. Cronometrado. Como los de Fein y Lifschitz. Un acto muy medido, en donde la gente no pudo participar. Y donde, sin embargo, se pudo palpar que estamos en el inicio de una campaña electoral, que se plantea polarizada en la provincia entre socialismo y Pro.

Insisto. No creo que ningún rosarino, más allá de su color político, haya quedado conforme con el acto de hoy.