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En un trámite exprés que se dio en el marco de las sesiones extraordinarias, la Legislatura santafesina ratificó el consenso fiscal firmado por el gobernador Miguel Lifschitz y el Gobierno nacional, junto al resto de las provincias menos San Luis, el pasado 16 de noviembre de 2017. Primero los senadores le dieron el ok al acuerdo, y lo giraron rápidamente a Diputados, donde fue tratado sobre tablas y aprobado.

Dicho pacto fiscal, que impulsó el presidente Mauricio Macri, es un acuerdo entre el gobierno central y las provincias para morigerar la presión tributaria. En Santa Fe, puntualmente, se le quita potencial recaudatorio a Ingresos Brutos y Sellos, para lo cual se proponen alícuotas decrecientes y diferenciando por actividad. Y Nación propuso que la baja de recaudación sea parcialmente, compensada por ejemplo con los impuestos Inmobiliario Urbano y Rural.

El Consenso Fiscal fue acompañado en Diputados por legisladores del Frente Progresista y Cambiemos. "Si hay algo que este consenso fiscal tiene es que ha respetado la institucionalidad", dijo el diputado Sergio Mas Varela. "Nadie está poniendo, a pesar de que existen condicionantes, una (pistola) Smith & Wesson en la frente de nadie para firmar este consenso fiscal", agregó.

El legislador de Cambiemos señaló: "Apoyamos la adhesión por estar de acuerdo con la política impulsada por el gobierno nacional, que es el sustrato de este consenso".

En tanto, cosechó rechazos y críticas del arco opositor, encabezado por el peronismo. “El gobierno nacional le dirá a los santafesinos cuanto deberá gastar, en qué deberá hacerlo y de dónde deberá obtener el recurso”, indicaron desde el Frente Justicialista.

Según los legisladores peronistas, el consenso fiscal "afecta la autonomía de la provincia, prohíbe el ingreso de personal en áreas claves como salud,  educación y  seguridad y pone en duda el pago de lo adeudado por la Nación a nuestra provincia por la detracción indebida del 15% de coparticipación federal".