Después de las elecciones 2019, Juan Monteverde, de 38, vuelve a presentarse como precandidato a intendente de Rosario. El contexto, sin embargo, no es el mismo que hace cuatro años. La crisis en seguridad de la ciudad, y la económica en general en todo el país, representan un desafío para las distintas fuerzas políticas que buscarán ocupar nuevos lugares - o renovar los que ya tienen - en los distintos niveles de Estado. “Estos tiempos tienen cierta ambivalencia. Por un lado, el dolor descarnado. Pero por el otro entusiasma pensar este momento como el de una nueva fuerza política que recoja lo mejor de distintas tradiciones, experiencias, sensibilidades y que quiera hacerse cargo”, dice en diálogo con Rosarioplus.com, asumiendo el desafío. 

Las reuniones existen hace meses, tal como existieron en 2019. Este año, sin embargo, parece que, tal como dice Monteverde, “a la idea le llegó el tiempo”. En las últimas semanas, el concejal por Ciudad Futura comenzó a compartir fotos con representantes de distintas fuerzas: el diputado provincial Carlos Del Frade, el secretario de Salud Pública Leonardo Caruana, la diputada provincial Lucila De Ponti. Los posteos en redes sociales no son ingenuos. De a poco empieza a vislumbrarse eso que él le dice “un movimiento de movimientos”, “un espacio nuevo, con reglas nuevas”, que busca unificar, sobre todo, una estrategia para ganar el Poder Ejecutivo local. “Eso es lo realmente importante”, sostiene el precandidato. 

Monteverde analiza el escenario político para este 2023. Los desafíos frente a las derechas locales y mundiales, y dentro de las propias fuerzas de izquierda y centroizquierda. Asegura también que los tres gobiernos - municipal, provincial y nacional - fueron una decepción. “La gestión de Javkin no estuvo a la altura de las expectativas que generó”, considera. 

- Te volvemos a presentar como precandidato a Intendente, en un contexto de crisis importante en Rosario. ¿Cómo te preparás?

- Estos contextos tienen, por un lado, una complejidad que muchas veces te tira para atrás. Pero también son un fuerte desafío. Yo creo que es en estos momentos de profundas crisis cuando se pueden dar los verdaderos cambios. Es cada vez más evidente que la administración de lo existente ya no funciona, y si no hay cambios estructurales y proponemos un orden nuevo, la cosa no camina. La situación que estamos viviendo en Rosario es hasta una crisis de régimen, no hay autoridad. Los que estamos en política, además de criticar el orden existente, tenemos que construir un orden más justo, diferente, pero un orden al fin, porque lo que la gente quiere hoy es vivir con tranquilidad. Nosotros proponemos organizar una ciudad mucho más vivible, más justa y armónica. Que sea, en definitiva, una sociedad en paz. Estos tiempos tienen esa ambivalencia. Por un lado, el dolor descarnado, de estar haciendo todos los días cosas que no son las que más nos gustan. Pero por el otro, entusiasma pensar este momento como el de una nueva fuerza política que sea transversal, que recoja lo mejor de distintas tradiciones, de distintos trayectos, de distintas experiencias, de distintas sensibilidades y que quiera hacerse cargo de esto. Creo que no es menor juntar hoy un grupo de gente que quiera hacerse cargo de esto. Estoy hablando de un grupo donde no sea la voluntad de poder de una persona o de una carrera política, sino de una nueva generación política. Hay muchos militantes que tenemos ganas de asumir esa responsabilidad porque para lo que hace falta hacer se necesitan muchas pero muchas ganas. 

- No es la primera vez que se habla de esto. ¿Es viable esa fuerza transversal? ¿Se podrá plasmar realmente en una boleta?

- Hay una frase que dice que “no hay nada más potente que cuando a una idea le llega su tiempo”. Me parece que a esta idea le llegó el tiempo. En 2019, cuando intentamos hacer algo parecido a lo que estamos planteando ahora, medio que no salía naturalmente, había que ir forzándolo mucho. Ahora noto otra predisposición en las distintas fuerzas políticas que estamos de este lado, es decir, entre las que podemos construir ese mismo espacio e incluso entre las que no vamos a construir ese mismo espacio, con las que nos vamos a enfrentar políticamente, pero entienden qué es lo que hay que hacer. 

- Entiendo, con eso último, que también se trata de construir una oposición más responsable. 

- Va creciendo una nueva cultura política. Creo que el feminismo tiene mucho que ver, por cómo atravesó a los distintos espacios políticos la idea de poder colaborar en una pelea común por más que no sea exactamente lo mismo. Me parece que ahí hay un cambio de cultura política que tiene que ver con el cómo hacer las cosas. Y eso es más necesario que nunca, porque, insisto, la crisis que estamos viviendo requiere que hagamos eso. Sino, no sé cuántos cuatro años más vamos a tener para revertir esta situación.

- Estas reuniones de las que hablas son mayoritariamente con un sector del peronismo. ¿Qué es lo que encontrás en común con estos compañeros? ¿Por qué construir con ellos? ¿Ciudad Futura va a participar de la interna del peronismo?

- Una de las cosas que entendimos las dos partes es que no va a uno a la interna del otro, sino que construimos algo nuevo. El Frente de Frentes en ese sentido aporta: no es que el PRO se fue al Frente Progresista, o al revés. En este caso sería lo mismo. No es que Ciudad Futura se va al peronismo ni mucho menos que el peronismo a Ciudad Futura, sino que vamos a un espacio nuevo con reglas nuevas. Nosotros queremos unificar una estrategia en lo ejecutivo, que es lo realmente importante. Y a lo mejor para lo legislativo haya diferentes listas por afuera o por adentro que expresen sensibilidades y trayectorias distintas. Ahí también hay un entendimiento de ambas partes. Cada uno tiene que relegar un poco de su identidad particular para construir una identidad común. Creo que esto no es solamente por la situación de Rosario, sino se trata de una crisis de la política en el mundo. Los fenómenos de ultraderecha, autoritarios, fascistas van emergiendo porque justamente la democracia no está dando respuestas. Los que defendemos la democracia, el Estado, la política,  tenemos que ver qué estamos haciendo mal para que los mismos que generan esas crisis sean los que la capitalicen. Parte de ese aprendizaje es que hoy todas estas fuerzas podamos estar conversando en otros términos. 

- ¿Cuál va a ser el lugar de Ciudad Futura en las elecciones provinciales y nacionales?

- En lo nacional siempre tuvimos dos posturas: que no hay neutralidades en política y que uno tiene que hacer el aporte en la escala que puede hacerlo. Nosotros nos concentramos mucho en la cuestión local, pero no por una cuestión de escala física sino porque detrás de eso hay una hipótesis de construcción política de abajo hacia arriba, una estrategia de poder popular, con la convicción de que la crisis de la democracia es tan profunda que hay que refundarla. ¿Y qué mejor lugar para refundar la democracia si no es desde la ciudad, desde los cercanos, dándole poder al Pueblo? Digo todo eso para decir que nosotros tenemos nuestra propia propuesta donde nos dé la escala. Donde no nos dé, tenemos que decirle a nuestra gente cuál es para nosotros la mejor opción o la menos mala. A nivel nacional siempre fue muy claro: siempre votamos a Cristina, hicimos todo el esfuerzo con Scioli (se ríe) y llamamos a votar a Alberto Fernández. Pero nunca tuvimos ningún cargo en el gobierno nacional. 

- ¿Y a nivel provincial?

- Siempre una cuestión más compleja. Esta vez tenemos la expectativa de que esta síntesis que empezamos en Rosario pueda tener su expresión provincial. Eso tiene que ir madurando. Si bien no queda demasiado tiempo para el cierre de listas, en la discusión también está la posibilidad de así como expresarlo en candidaturas locales poder expresarlo en candidaturas provinciales, teniendo en cuenta que cambió el tablero político de la provincia con el sinceramiento del Frente Progresista, diciendo que son prácticamente lo mismo que el PRO, eso que nosotros venimos sosteniendo hace mucho tiempo en la ciudad.

- ¿Y qué opinas de esa decisión del socialismo?

- Creo que la dirigencia actual del socialismo traiciona su historia, a sus propios afiliados, a sus militantes. Y creo también que durante el último tiempo ya funcionaban juntos, los electorados eran muy parecidos. Ahora sinceraron las cosas y la cancha se marca de esa forma. Nosotros tenemos que buscar de este lado nuevas alternativas, porque no hay que subestimar el poder electoral que tienen el Frente Progresista y Juntos por el Cambio. 

- ¿Qué análisis haces de la gestión de Javkin?

- Creo que en términos generales hay una decepción enorme con Javkin, Perotti y Alberto, porque los tres de alguna u otra forma representaron cierto cambio y las políticas siguieron siendo las mismas. El gobierno de Javkin no estuvo a la altura de la expectativa que generó, con un agravante: una ciudad totalmente en crisis. Yo creo que hay una virtud que tuvo Javkin en este tiempo y es una mayor apertura política. Era una necesidad también, pero hizo de una necesidad una virtud propia de un concejo multipartidario, muy dividido políticamente. Frente a ese diálogo, nosotros siempre fuimos muy claros: cuando haya políticas progresistas que podamos empujar, las vamos a empujar, a protagonizar y a acompañar. Y cuando haya políticas que vayan a consolidar el modelo neoliberal de Rosario las vamos a combatir. Estuvimos defendiendo la Agencia Antilavado y cuando apareció la mega torre de 200 metros que consolidaba claramente el modelo socialista fuimos casi los únicos del Concejo que nos opusimos. 

- Desde el bloque de Ciudad Futura, sin embargo, recibieron muchas críticas por una supuesta alianza con Javkin…

- Unos nos dicen del pacto con Javkin, otros con el peronismo. Eso es propio de una fuerza autónoma independiente. Podemos defender cada una de las de las decisiones que tomamos porque estamos convencidos de esas decisiones. En el ejemplo que te di antes queda claro: mostrame una política donde se pueda expresar un pacto de gobernabilidad y te voy a decir que fue la torre de 200 metros en Puerto Norte, donde todo el poder concentrado de Rosario estaba detrás. Fuimos la única oposición, junto con Norma López. El resto o votó a favor o se abstuvo para que salga. Pero en esa crítica también hay mucho juego político. Nosotros nos bancamos cualquier crítica o mirada diferente en términos de intentar hacer un camino distinto, intentar salir de la lógica de si soy oficialista justifico cualquier cosa, y si soy opositor al revés. Los problemas que existen son tan grandes, que tenemos que colaborar desde los lugares que ocupamos. Ese es nuestro planteo político de siempre y creo que ahora, a la hora de construir instrumentos políticos para ganar las elecciones, se ven claramente los marcos ideológicos estratégicos que uno define. Me parece que si estamos justamente construyendo con sectores del peronismo, con sectores del progresismo, con sectores de la izquierda, con todo eso, bueno, ese es el rumbo.