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Han sido unas Paso atípicas en Santa Fe. Votó el 74 por ciento del padrón, una cifra récord en internas, más habitual de las elecciones generales. En las internas nunca se había pasado del 64 por ciento. 

Y la confusión que parecía presentarse en esta instancia, con tantos candidatos y tantas boletas, finalmente no fue tal. La gente se expresó de manera contundente. 

El primer punto a destacar es que Cambiemos hizo una excelente elección en Santa Fe, pese a que había dudas respecto del candidato en sí, Albor Cantard, que no era muy conocido. Pero el Pro confiaba en que su marca Cambiemos se impusiera. Y así lo hizo.

Hubo en el electorado un comportamiento destinado a avalar las política del gobierno nacional. No se puede desconocer este hecho, en función de los resultados en ciudades como Rosario, Santa Fe o Rafaela.

El Frente Justicialista, en tanto, hizo una muy buena elección con Agustín Rossi y Alejandra Rodenas en conjunto. En cuanto al Frente Progresista, es importante la derrota que sufrió. Es una derrota que impacta directamente en el gobierno santafesino, que va a tener que reformular el camino que queda hasta octubre. 

Pero el fuerte mensaje es el respaldo al gobierno de Mauricio Macri en las urnas, lo que puede interpretarse como una carta abierta, como un aval a Cambiemos para plantear cosas muy serias como la reforma laboral, tributaria y provisional. 

Porque el Pro no solo ganó con Cantard en Santa Fe, un candidato desconocido. En Buenos Aires ganó con Esteban Bullrich, un candidato conocido que era realmente malo y que hizo una campaña en la que se equivocó, hasta cometió fallos en su discurso. Y Cristina Kirchner quedó segunda, algo que ninguna encuesta pudo anticipar.

Es evidente que hay un componente emocional del voto que todavía no es posible determinar en encuestas o visualizar en análisis previos. Por eso es difícil anticipar lo que ocurrirá en octubre. Habrá que esperar.