La ronda de reuniones con las diferentes tribus peronistas que encabeza el presidente del partido en la provincia, Ricardo Olivera, en busca de la unidad 2023, tendrá este martes una veta clave cuando se reúna con el sector del gobernador Omar Perotti. La ministra de Gobierno, Celia Arena, será la encargada de representar al perottismo en la convocatoria en la que se promete intentar acomodar el escenario peronista, nada exento de tensiones internas.

El rompecabezas para recomponer la unidad e imitar lo hecho en 2019, cuando se logró acordar para desembarcar en la Casa Gris, tiene una diferencia vital: el peronismo, en esta ocasión, debe mantener el poder y no salir a buscarlo; algo paradójicamente más complejo.

De hecho, siendo gobierno se originaron las diferencias que afloraron rápidamente entre las diferentes tribus. El rossismo lo dejó explícito cuando plantó la interna en las elecciones intermedias. Aquella movida tuvo el ingrediente explosivo de sumar a la vicegobernadora Alejandra Rodenas, apañada por el Nuevo Espacio Santafesino (NES) del senador Armando Traferri que por momentos se ha vuelto opositor al gobernador. Hoy el senador también está dispuesto a la unidad. 

Más allá de esos dos polos, no hubo espacio que no cuestionara a Perotti por no abrir el gobierno durante estos dos años a quienes lo respaldaron para que llegue a la gobernación. Esto se masculló durante meses, y, ahora, encontraron en las reuniones de la cúpula del PJ provincial el marco para darle luz.

Ven a un gobernador encerrado en sus decisiones y sin soltar definiciones del rumbo. Justamente, estas reuniones con Olivera sirven, en parte, para pasar en limpio los cuestionamientos internos, y tiene cómo factor común las dudas acerca de qué es lo que pretende Perotti.

Por eso hay expectativas de lo que pueda decir Celia Arena a Olivera. ¿Dará alguna señal política sobre lo que piensa el gobernador o será sólo una foto protocolar ya que ambos conversan casi a diario? ¿Hablará del rumbo de la gestión? Respecto a esta última pregunta, hay algo sugerente: todos los sectores del PJ ya no se esfuerzan para encauzar la gestión, sino directamente ponen la mira en 2023.