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Con la excepción de la performance del candidato del Frente de la Izquierda y los Trabajadores, Octavio Crivaro; el debate televisado por Canal 5, Canal 3 y Canal 13 de Santa Fe, dejó al encuentro anterior de los candidatos a intendente –en el mismo escenario- como a una verdadera “lucha de titanes”. En un marco frío y deslucido, Omar Perotti del Frente Justicialista para la Victoria y Miguel Lifschitz del Frente Progresista, no hicieron lo que todos (al menos sus seguidores) esperaban que hagan frente a las cámaras: Poner a Miguel Del Sel contra las cuerdas y en evidencia de su escaso volumen para discutir en serio políticas públicas para realmente –como él mismo dice- “hacer más feliz a la gente”.

 

 

Todos parecían desesperados por discutir con Del Sel, pero cuando lo tuvieron enfrente lo dejaron zafar. Lifschitz utilizó más tiempo para criticar al gobierno nacional que para defender al socialismo en el poder o criticar a su contrincante del PRO. De esa manera se puede inferir que el socialista piensa en que cualquier sospecha de acuerdo con el oficialismo nacional –como le tiró Carlos Reutemann- puede restarle votos y posibilidades, o que también, como dicen algunas encuestas Perotti lo ha superado en intención de voto de cara al 14 de junio.

Como era de esperar, Perotti y Lifschitz se lucieron al exponer sobre obras públicas y producción. Un ítem para el que a Del Sel le sobraron varios segundos del tiempo estipulado para hablar.

 

 

Por su lado, el candidato del Frente Renovador Oscar “Cachi” Martínez profundizó en sus propuestas como si realmente fuera un candidato con posibilidades de acceso a la Casa Gris. Sobre su participación, muchos habían especulado acerca de si sería más crítico del socialismo a nivel provincial o del kirchnerismo a nivel nacional. Muy tibio para los dos lados. Casi una figura neutral.

Crivaro entró con fuerza contra todos y puso en claro que la izquierda también puede discutir temas terrenales de la política. Mencionó los casos de gatillo fácil y connivencia policial. Le pegó de entrada a Del Sel con su costumbre de cosificar a las mujeres y repartió parejo para la provincia y la nación. Más allá de su caudal electoral, logró incomodar y sacudir el ambiente que se ubicaba cada vez más lejos de un debate real. No logró que nadie le contestara. Se sabe, los que van arriba en las encuestas ni se molestan en responderle a los de abajo, digan lo que digan.

Fue un cruce de candidatos absolutamente carente de picardías y eso en política hace que no se marquen claramente las diferencias. Los postulantes con posibilidades parecían protagonistas de un clásico demasiado presionados como para ir a buscar algo más que el empate. Del Sel incluso se confesó al aire: “Bueno, esto ya se termina”, dijo como una inocultable muestra de satisfacción.