Tras idas y vueltas, las fichas terminaron acomodándose. Todos, todas y todes irán a internas. El Frente Amplio Progresista, Juntos Por El Cambio y el Frente de Todos van a participar con más de una lista en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. 

El furor que se muestra desde el día después del cierre no parece condecirse con el humor colectivo. Mientras los militantes políticos se entusiasman, chicanean, felicitan y se predisponen a la contienda electoral, la sociedad se encoge de hombros. A pesar del esfuerzo de los comunicadores por dramatizar los reacomodamientos de los distintos bloques de poder, la “gente” parece estar pensando más en cómo repuntar el golpazo económico, social y emocional que significa la pandemia del COVID-19. El asunto de las internas sólo le toca de cerca a los interesados. Y si el lector llegó hasta acá, es porque es uno de ellos.

Se desdobla para romper

En general todas las internas prometen, pero la del progresismo santafesino es la más interesante porque pone en juego su misma existencia como bloque.
 
Por un lado, Clara García (viuda de Lifschitz), secundada por la ex intendenta Mónica Fein, tratarán de salvar lo que queda del Partido Socialista. La principal carta que tienen son las figuras, magnificadas por la ausencia, de Hermes Binner y Miguel Lifschitz. Por lo demás, están complicados. Al natural declive en el que viene el socialismo se le sumó la pandemia. La bajísima cantidad de camas, el personal médico mal pago, la poca infraestructura en el interior provincial y los “elefantes blancos” en las grandes ciudades, como el que puede apreciarse en San Martín y Circunvalación, dan cuenta que las políticas sanitarias que dejó el Partido de la Rosa fueron cartón pintado. Al menos desde que dieron el salto a la provincia. 

Por el otro lado, el intendente Pablo Javkin busca quedarse de iure con la conducción del Frente Amplio Progresista, que ya encabeza de facto. Para ello, cuenta con el apoyo de Rubén Giustiniani, que se vio desplazado hace tiempo del socialismo, y que ahora quiere aprovechar la orfandad del partido para dar un batacazo. Es una ley natural: aunque no se quiera el regreso, siempre se vuelve al primer amor. Giustiniani competirá como pre candidato a Senador, y será acompañado por Fabián Oliver, que es parte de un sector de la Unión Cívica Radical que encuentra más dividendos en quedarse que en irse.

Porque hay otro sector del radicalismo que se decidió a saltar hacia el lado cambiemita de la Grieta. El boina blanca Maximiliano Pullaro, otrora ministro de Seguridad del gobierno socialista, jugará oficialmente dentro de la interna de Juntos Por El Cambio. Pullaro, uno de los responsables del caos que convirtió a Rosario en tierra de nadie, competirá contra otras tres listas.

Una de ellas, la única de cepa PRO, estará encabezada por Federico Angelini, que ya no sabe a quién más evocar en los afiches para que lo relacionen a la cúpula de poder del partido porteño: primero se colocó junto a Macri, después con Bullrich, ahora sale con Larretta. Secundará a Angelini, la mediática Amalia Granata, que a pesar de ser candidata por Santa Fe continúa teniendo domicilio en Capital Federal.

Las otras dos listas son de prosapia radical y constituyen una interna dentro de la interna. Una de ellas, del ex intendente santafesino José Corral, cuenta con el apoyo de Lilita Carrió en lo nacional y de Roy López Molina en Rosario. Con esas dos cartas, tratará de competir contra el sector del también ex intendente Mario Barletta. Este último se sumó a la moda de los “famosos” y es acompañado por la periodista Carolina Losada, que asegura que los niños santafesinos sueñan con ser sicarios, y que al igual que Granata hace años que no vive en la provincia.

En este revoltijo de nombres, sectores y sellos que es Juntos Por El Cambio, el principal beneficiado, como se ve, es el radicalismo. Que además se ilusiona con apropiarse de la conducción de los dos principales bloques opositores santafesinos. No sería de extrañar que después de las generales, se defina claramente trabajar en pos de una gran alianza entre progresistas y cambiemitas.

Como los gatos

En el Frente De Todos, las negociaciones se dieron hasta minutos antes del cierre de listas. Pero el margen era escaso. No hubo unidad. El dato tampoco es tan grave como quieren pintarlo: como se ha visto, los demás frentes también van a internas. Sin embargo, la del peronismo tiene ese qué sé yo. Cada elección, por más mínima que sea, se juega como una final del mundo.

Una de las listas es la del gobernador Omar Perotti, que es el principal perjudicado con esta interna. Sea cual sea el resultado. El hecho de tener que ir a internas, es en sí una derrota. El haber tenido que resignar a Roberto Mirabella como primer senador, otra. Pero nada es irreversible en política: un triunfo lo beneficiaría ampliamente. Le daría la razón. “Vieron que era por acá”. La precandidatura de Marcelo Lewandowski fue el resultado de la capacidad de negociación del perottismo. Tampoco fue difícil: era eso o el abismo. El kirchnerismo más duro también aporta lo suyo. Y es, junto al ex periodista de canal 5, el más beneficiado: aún saliendo segundos, la ley de cupo garantizaría a La Cámpora una diputada nacional.

Frente a esta lista impensada, se ubica el resto del peronismo. El Chivo Rossi con la Corriente de la Militancia, la vicegobernadora Alejandra Rodenas con un sector de los senadores, Eduardo Toniolli con el Movimiento Evita y el Cachi Martínez con el Frente Renovador, conforman un grupo heterogéneo, reunido más por voluntad de vencer que por un plan de trabajo en conjunto. Confían en que esto baste. Y es probable que sea así, dado que es una campaña corta, donde los poderes “de marca” del binomio Rossi-Rodenas y territorial de toda esta alianza, serán claves. Es probable, sí, siempre y cuando la “marca Lewandowski” no logre traspasar del Gran Rosario, y el aparato del Estado provincial continúe, como hasta ahora, en cámara lenta.

Lejos de impulsar el debate político, a la prensa lo único que le interesa es buscar sangre. En estos primeros días hubo un poco de fuego cruzado entre Rossi y Mirabella, que en la efusión parecen haberse olvidado de la máxima de Tom Hagen: “Son negocios, no te lo tomes personal”. A pesar de ello, todo indica que la posición más apaciguada que aportaron Lewandowski y Toniolli con sus declaraciones terminará imponiéndose. 

El peronismo no olvida que en treinta días deberán estar todos juntos en una sola lista. Muchas fuentes consultadas por este medio aseguran confíar en la sabiduría del general Perón, cuando comparaba a las internas peronistas con las prácticas reproductivas de los felinos. Las últimas dos PASO que organizó el justicialismo provincial parecen corroborar esta teoría.