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El presidente Alberto Fernández aseguró este martes que para que la flexibilización del aislamiento social, preventivo y obligatorio funcione "tiene que haber una responsabilidad de la gente" para que esas medidas de apertura no se retrotraigan, en declaraciones a Radio Rivadavia.

El primer mandatario sostuvo que de a poco se va a ir "retomando la normalidad" en el país, pero dejó en claro que será "sin poner en riesgo la salud de la gente", al tiempo que reafirmó la presencia del Estado en el área de la asistencia.

"Nosotros vamos a estar presentes acompañando, que nadie dude", subrayó.

Fernández afirmó que a los países que "abrieron" la economía "no les fue bien", y aseguró que Argentina y el mundo atraviesan una una situación excepcional por la pandemia de coronavirus.

"Admiro a sociedades como la sueca, pero digo que no tuvo los resultados de los países que hicieron una cuarentena más estricta. A los que salgan a la calle a trabajar, les digo que el mundo es otro. Todo ha cambiado", remarcó el jefe de Estado.

Por otro lado,  aseguró hoy que "hay un empresariado consciente e infinitamente solidario" que, por ejemplo, ha hecho donaciones anónimas para construir hospitales.

En cambio, aseguró, hay otros que "dicen cosas que no ayudan" y "la gente se da cuenta", en particular cuando se refieren a que hay que "pagar la deuda" de cualquier forma y dejó claro que no es partidario de "generalizar".

En tanto, aseguró hoy que "hubo un proceso de degradación del Estado" durante la anterior gestión y recordó que recibieron un país en el que "los hospitales se construyeron y "nunca se inauguraron", citando el caso de la provincia de Buenos Aires.

En otro tramo de la entrevista, Fernández cargó con dureza contra el expresidente Mauricio Macri y contra la exgobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, a quienes les echó la culpa por las dificultades que hoy enfrenta su administración para llevar las ayudas estatales a empresas y trabajadores por la parálisis económica ocasionada por el aislamiento para frenar la pandemia.

"Tuvimos durante cuatro años una gobernadora que decía que no iba a abrir un hospital más en la PBA, un gobierno que liquidó el Ministerio de Salud y lo convirtió en Secretaría; eliminó el Ministerio de Trabajo y lo convirtió en Secretaría. Vivimos un proceso de degradación del Estado enorme", se quejó.

También expresó su preocupación por el elevado porcentaje de informalidad de la economía, que entre otros problemas le impide al Estado poder asistir a algunas empresas en crisis con el pago del 50 por ciento de los salarios.

"Hay una millonada de personas que están fuera del sistema y que detectarlos cuesta mucho. Créanme que es así", planteó el mandatario.

"Nunca pensé que tendría semejante magnitud ese nivel de informalidad de la economía argentina. Informalidad que se ve potenciada por los que evitan pagar impuestos. Entonces, ocultan sus actividades para no tener que pagar impuestos",  concluyó el presidente.