La red ilícita desarticulada en los allanamientos realizados este miércoles en Rosario no solo procesaba la ganancia ilícita de bienes inmobiliarios birlados. Fuentes cercanas a la causa aseguran que existen fuertes indicios de que en ese marco se lavaba, además, dinero proveniente del tráfico de drogas. Los investigadores aclaran que este descubrimiento no implica que todos los integrantes de la red sean narcotraficantes, pero sí tienen la firme sospecha de que al menos algunos están vinculados con ese delito.

Una de las residencias allanadas el miércoles pasado, por efectivos de Gendarmería Nacional.
Una de las residencias allanadas el miércoles pasado, por efectivos de Gendarmería Nacional.

De las investigaciones, que incluyen una serie de escuchas clave, se desprende que esta compleja red estaba integrada por diferentes eslabones con tareas diferenciadas que actuaban de modo independiente, aunque articulado. Si bien los trabajos de los fiscales continúan, hasta el momento se pudieron identificar al menos seis importantes estafas.

¿Cómo funcionaba la red? Estaba integrada por tres eslabones, más algunos satélites. En primer lugar, operaban los señalados como estafadores y prestanombres. En esta categoría, la Unidad de Delitos Económicos ubica al vendedor de autos Roberto Aymo, también a Ramona Rodríguez y a Johnatan Zárate. En segundo lugar, la acusación fiscal distingue un grupo de escribanos acusados de “ajustar” los papeles para quitar los inmuebles a sus legítimos dueños. Esto son Juan Bautista Alliau, Luis María Kurtzemann y Eduardo Torres. En este marco se movían el ex novio de Victoria Xipolitakis, domiciliado en la torre vip Acqualina, Leandro Pérez, y el sindicalista Maximiliano De Gaetano, quienes estaban vinculados con los estafadores del primer grupo, pero además lo hacían en contacto con los empresarios con solvencia económica y que están acusados de lavar activos, quienes conforman el tercer grupo: se trata del agente financiero Jorge Oneto, el contador Marcelo Jaef y el gerente de La Capital Pablo Abdala (este último, único que aún no está detenido).

La complejidad del caso estriba en que no solo se le investiga al grupo una serie de operaciones inmobiliarias fraudulentas. Había otro tipo de actividades entre los integrantes de las diferentes células. Entre las líneas que el fiscal Sebastián Narvaja escruta, se plantea por ejemplo que Abdala le prestaba dinero a Jaef, quien a su vez compraba vehículos en la concesionaria de Pérez. Entre el sindicalista De Gaetano y Aymo, por mencionar otro caso, hay registrados movimientos de mucho dinero que no pueden justificarse con las operaciones inmobiliarias. En este último marco, también aparece Pérez involucrado.

Y hay más. Fuentes de la investigación revelan que De Gaetano, Aymo y Pérez figuran, llamativamente, entre las visitas que Máximo Ariel "Guille" Cantero -uno de los jefes del clan Los Monos- recibió en la cárcel de Piñero. De hecho, se presume que en algunas de las importantes causas de estafa del sistema penal anterior hay integrantes de esa organización involucrados. Vale recordar que gente de la banda compraba sus vehículos en concesionarias propiedad de los acusados de participar en la red.