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El domingo, los santafesinos volverán a entrar a un cuarto oscuro después de 18 meses. La última vez fue en octubre de 2017 cuando se eligieron bancas legislativas nacionales y se renovaron cargos locales (legislativos/ejecutivos) en muchas ciudades y comunas. En este breve lapso, el país sufrió uno de los ajustes más vertiginosos y brutales de las últimas décadas.

Basta con repasar los indicadores económicos y sociales de aquellos días para tomar dimensión acerca de la magnitud de la crisis que padecen hoy los sectores medios y populares. 

El viernes 20 de octubre de 2017, último día hábil antes de las elecciones, el dólar cerró a 18,05 para la venta. Este miércoles, la pizarra marcó un valor de 44,90, lo que significa una devaluación de más del 140%. El FMI era cosa del pasado y, pese al gigantesco endeudamiento y de un modelo sostenido gracias al financiamiento externo, la Casa Rosada gozaba de cierta soberanía a la hora de decidir las políticas económicas.   

La inflación de aquel mes fue del 1,5% con un acumulado interanual del 19,4%. En marzo, el aumento de precios alcanzó el 4,7%. El primer trimestre del 2019 acumuló un porcentaje del 11,8% y la interanual arrojó un escalofriante 54,7%.

La tasa monetaria era por aquel entonces del 28%, un porcentaje alto (la de Brasil, por ejemplo, es del 6,5%), pero no inviable como la que el Banco Central fijó desde mediados del año pasado. El promedio en los últimos días fue del 65%. 

El riesgo país, que mide la confianza de los inversores internacionales sobre la capacidad de repago de la deuda soberana, estaba a 341 puntos básicos en las últimas elecciones. La semana pasada, este número cerró en 954, récord en la gestión de Cambiemos. 

Hace 18 meses, la pobreza alcanzaba al 28,6% de la población, según el Indec, es decir a unas 12 millones de personas. La última medición elevó esta cifra a 14,3 millones (32%).

Hoy, la deuda argentina ya supera el 90% del PBI y es la más alta de la región, según los últimos datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). A mediados de 2017 este mismo cálculo arrojaba un ratio del 56,6%. 

La producción industrial en octubre de 2007 tuvo un crecimiento del 2,7%, según las planillas de CAME. La última nómina arrojó una estrepitosa caída del 6,1%, convalidando diez meses consecutivos de retroceso. 

El mismo contraste aparece al comparar el nivel de ventas de los comercios minoristas. Hace 18 meses, las ventas crecían en un 1,6% (fuente CAME). Hoy el derrape es inédito: una caída del 13,2% con un acumulado de catorce meses en negativo. 

En octubre de 2017, una familia rosarina tipo de clase media vivía con 25.320 pesos. Se destinaban 7.300 pesos a los productos de consumo masivo y 18 mil a los servicios básicos del hogar. Según las planillas del Cesyac, el litro de leche salía 20 pesos, el kilo de pan 25, el kilo de tapa de asado 84 y el kilo de pollo, 30 pesos. 

El mes pasado, el monto total del gasto del consumo del hogar alcanzó los 45.455 pesos. Los productos se llevaron 13.672 y los servicios 31.783. El litro de leche se consigue hoy a un promedio de 55 pesos, el kilo de pan a 80, el kilo de tapa de asado a 250 y el kilo de pollo a 150 pesos.

Cargar nafta salía entre 21 y 25 pesos por litro (YPF súper/premium). Hoy oscila entre los 43 y los 50 pesos, exactamente el doble.