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En octubre, según las estadísticas difundidas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), los bancos nacionales ganaron un 144,5% más que el mismo mes de 2017. La rentabilidad para las entidades extranjeras fue aún más exorbitantes: del 534%.

Las ganancias del sector financiero, obscenas en una coyuntura tan adversa para la economía real y para la mayoría de los sectores productivos, refleja a las claras la matriz del modelo de la Casa Rosada: ganancias para un grupo concentrado de capitales; y ajuste y pérdida de ingresos para pymes, asalariados y pensionados.

La semana pasada, el Concejo de Rosario logró lo impensado en materia redistributiva: por unanimidad aprobó un proyecto de normativa para que los bancos aporten 90 millones de pesos extras a partir de un aumento de la Drei para alivianar el bolsillo de los usuarios ante la quita de subsidios al transporte de pasajeros. 

Se trata del primer avance concreto y real de la política contra el puñado de empresas que día a día incrementan sus frondosas cuentas en medio de un empobrecimiento social generalizado.

En Santa Fe, legislatura se quedó a mitad de camino con un proyecto parecido. Diputados aprobó a fines de octubre un expediente para aumentar los ingresos brutos a las 18 cerealeras exportadores que funcionan en suelo provincial e incrementar el impuesto inmobiliario a los bancos.

Lo recaudado también se iba a destinar a financiar parte de la quita de subsidios al transporte. Pero la iniciativa quedó estancada en el Senado. El lobby empresarial agigantó las dudas de la mayoría de los legisladores. Ni el Frente Progresista, ni el Partido Justicialista (si dividen las 19 bancas) su pusieron la medida al hombro.

El gobernador Miguel Lifschitz habilitó que el espinoso tema sea discutido en algunas de las sesiones extraordinarias que se celebrarán hasta el mes de abril. Incluyó la normativa que tiene media sanción de Diputados entre los 34 proyectos más urgentes a debatir.

Sin embargo, hoy por hoy, los números están del lado del rechazo. Son más los senadores que están en contra que los que están a favor.

Los detalles de la nueva ordenanza

A partir del mes que viene, los bancos que operan en Rosario deberán pagar 5 puntos más de Drei, un tributo aplicado sobre los locales comerciales, industriales y de servicios de la ciudad, que se abona de forma mensual.

Lo cobra el gobierno municipal por los servicios que presta, entre ellos registro, habilitación y control; preservación de la seguridad e higiene; e inspección de las instalaciones eléctricas, entre otras tareas.

Este año, los bancos pagaron una tasa municipal de 23,5 por mil sobre el total de facturación. El concejal Eduardo Toniolli, autor del proyecto, pidió duplicar esta cifra para recaudar entre 320 y 350 millones de pesos para el transporte de pasajeros.

Finalmente, el impuesto se elevó hasta 28,5 por mil para los períodos fiscales 2019 y 2010. También se modificó la base imponible de la alícuota. El Banco Municipal será el único que seguirá pagando el viejo porcentaje. La recaudación rondará los 90 millones de pesos.

El socialismo acompañó estas modificaciones en la discusión en el recinto, no así el PRO que adelantó su rechazo. Sin embargo, a la hora de la votación, los ediles amarillos levantaron sus manos.

“Con el hecho consumado, con una ordenanza que tenía los números, no quisieron quedar como los villanos, como los antipopulares”, explicó Toniolli sobre este sorpresivo cambio de postura.

De esta manera, además de obtener recursos de los ciudadanos a través del aumento del TGI y de la sexta patente para alivianar la carga sobre el boleto, el municipio contará con una partida extra que llegará del sector económico que más dinero ganó desde el 2016 a esta parte.

“No queda otra opción que pujar con los pocos sectores que ganan con este modelo”

Para Toniolli, la ordenanza permite tres lecturas. Por un lado, “introduce un criterio de progresividad tributaria, orientado a ponerle un freno a los aumentos sistemáticos del boleto de colectivo, logrando que aquellos que ganan más, sean los que más aporten”.

Por otro, sirve como “punto de partida” para que la política “se le anime” a los únicos cuatro sectores que están “haciendo fortuna con este modelo”: los bancos, el polo cerealero-agroexportador, las mineras y las empresas energéticas.

“La lección no es que se puede, la lección es que no queda otra opción. Los bolsillos de los trabajadores no aguantan más. No pueden pagar los platos rotos siempre los mismos, los que menos tienen”, reflexionó.

Y por último, “le servirá de ejemplo al municipio” en su “política sistemática de aumentos” en lo que hace al sistema de transporte.

“Estos recursos extras deberían servir para que durante el 2019 la intendenta no tenga que recurrir sistemáticamente al aumento del viaje de colectivo, que luego se traduce en caída de usuarios y puesta en riesgo de la continuidad del sistema. Nos gustaría que cuando en febrero y marzo, luego de la paritaria de la UTA, se ponga en discusión de nuevo el tema subsidios, Fein se plante frente al ajuste de Macri”, señaló.