Tercera parte: La Economía Verdadera

La trilogía conceptual de la economía macrista se completa con este otro concepto: la economía verdadera. Según sus promotores, cuando la economía es libre y se sincera, la realidad vuelve a ser la que debía ser

Un conjunto de declaraciones públicas de funcionarios, dirigentes y periodistas de la Alianza Cambiemos apuntaron en el último mes a justificar las medidas de ajuste del gobierno argumentando que durante la anterior gestión vivimos “una farsa”. El nuevo gobierno fue convocado entonces, a terminar “dolorosamente” con las falsedades de la economía y retomar el sendero de la verdad económica.

La verdad de la economía nacional es, en realidad, un reclamo presente hace más de cien años en nuestro país. Desde sus orígenes este argumento se utilizó para obstaculizar cualquier tipo de política económica favorable a desarrollar la industria nacional.

“Argentina es y debe ser un país agrícola y debe vivir como tal” era la traducción de este concepto en sus orígenes. En la actualidad, alguna dirigente oficialista fue más lejos y llegó a decir: “Somos un país pobre, debemos vivir de acuerdo con nuestros ingresos”.

En la nueva versión del “vivir con lo nuestro”, sus promotores cuestionan el, según ellos, alto poder adquisitivo de los trabajadores. Los salarios de los trabajadores argentinos deben reducirse (porque no son “competitivos”), los subsidios de tasas de interés para construcción de viviendas deben eliminarse (porque el gobierno “gasta más de lo que gana”), etc.

La gestión kirchnerista propuso un modelo económico en el cual el mercado interno tenía un rol primordial. Esto permitía congeniar los objetivos de crecimiento económico e inclusión social de amplios sectores de la población. La actual gestión propone desplazar al mercado interno de su papel en la economía y reemplazar su protagonismo por el de los mercados externos y el capital financiero internacional.

La economía irreal, falsa, prisionera y mentirosa de los últimos doce años permitió reducir la tasa de desempleo a un mínimo histórico, se mantuvo relativamente aislada de la crisis financiera global, redujo el peso del endeudamiento externo sobre las cuentas estatales y habilitó, mediante el sistema de paritarias, que los trabajadores conquisten una importante mejora de sus ingresos.

La verdadera, sincera y libre economía, en sólo 60 días, provocó miles de despidos, recurrió a la represión de la protesta social, incrementó el peso de los servicios de la deuda externa sobre las cuentas estatales y estimuló la inflación provocando una fuerte reducción en el poder de compra de trabajadores y jubilados.

Sincera o mentirosa, libre o prisionera, falsa o verdadera, la forma en que llamemos a la economía no nos tiene que hacer perder nunca de vista el hecho de que ésta es, antes que nada, un espacio de disputa en torno a la generación y distribución de la riqueza.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo