Los papeles, la gasolina y el fósforo de Panamá

El escándalo abierto por la revelación de los Panamá Papers prendió fuego las primeras planas de los diarios del mundo. Lesionan la credibilidad de buena parte de la dirigencia política global, pero ¿quién sabe por cuanto tiempo?

La sensación que invadió a buena parte de la opinión pública mundial tras la revelación de los Panamá Papers fue la de encontrarse en pleno día de los Santos Inocentes. “Que la inocencia les valga” sería un buena caracterización de lo ocurrido. Para la mayor parte de los analistas políticos, económicos y sociales, se trató simplemente de una comprobación de sospechas. En general, la opinión pública desconoce muchos de los mecanismos que los poderosos de siempre -o de turno- tienen a su disposición para esquivar las reglas de juego que a los demás se le exige de manera inapelable.

¿Qué son y qué revelan los papeles?

Se trata de la mayor filtración de documentos confidenciales de la historia -son alrededor de 11 millones y medio- multiplicando al escándalo Wikileaks 46 veces. Los documentos corresponden a la firma de abogados panameña Mossack Fonseca, y una fuente no identificada los entregó al diario alemán Süddeutsche Zeitung, que posteriormente compartió la información con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Revelan la existencia de propiedades de empresas, activos, ganancias y evasión tributaria que se encontraban ocultos, correspondientes a 12 jefes de Estado y de gobierno, 128 dirigentes políticos, personas políticamente expuestas y personalidades de las finanzas, los negocios, el deporte y el arte de todo el planeta.

Las personas implicadas -físicas o jurídicas- contrataban con Mossack Fonseca un servicio de consultoría consistente en fundar y establecer compañías -las denominadas empresas offshore- inscriptas en un paraíso fiscal de modo tal que cumpliesen con el objetivo primario de ocultar la identidad de los propietarios. Mossack Fonseca trabaja con algunas de las más grandes instituciones financieras del mundo, como el Deutsche Bank, HSBC, Société Générale, Credit Suisse Group, UBS y Commerzbank. Es la cuarta mayor  compañía proveedora de servicios de esta clase y ha actuado en nombre de más de 300 mil empresas, la mayoría situadas en paraísos fiscales bajo administración británica como las Islas Caimán o la Isla de Man.

Impacto global y local

Entre aquellas personalidades políticas cuyas transacciones se hicieron públicas, se encuentran el presidente Mauricio Macri, el primer ministro de Islandia Sigmundur Gunnlaugsson, el presidente de Ucrania Petró Poroshenko, la familia del primer ministro pakistaní Nawaz Sharif y la familia real de Arabia Saudita.

El padre del primer ministro británico David Cameron utilizó un paraíso fiscal para crear un fondo para inversores con el objetivo de evitar pagar impuestos en su país. En China los documentos implican a un cuñado del presidente Xi Jinping y a la hija del exprimer ministro Li Peng. En Rusia, varios amigos del presidente Vladimir Putin aparecieron como titulares de empresas offshore por las que circulan millones de dólares que dejan bajo sospecha al mandatario. En Brasil los documentos aportarían información acerca del lavado de dinero en el marco del escándalo del petrolao.

En Argentina, la investigación señala que Mauricio Macri -junto a su padre y su hermano- formó parte entre 1998 y 2009 del directorio de la sociedad offshore Fleg Trading Ltd, una firma registrada en las Bahamas. En su declaración jurada patrimonial de 2007 Macri no incluyó dicha firma dado que, según aclaró en un comunicado oficial, no debía incluirla al nunca haber tenido acciones de dicha empresa, siendo sólo un director nominal. Lo cierto es que dicha empresa está vinculada a otra sociedad offshore -Kagemusha S.A.- radicada en Panamá. Si bien el presidente expresó que no tenía nada que ocultar y que todo se trató de "una operación legal sin nada extraño", un fiscal abrió una investigación para aclarar la vinculación del mandatario con las sociedades offshore. Macri por su parte pidió ante la justicia "una declaración de certeza" para verificar la inexistencia de "omisión maliciosa" en su declaración jurada de bienes cuando era jefe del gobierno porteño.

Legalidad, legitimidad y ética

El argumento repetido como una letanía por los implicados en el escándalo, es que se trata de una actividad legal, lo cual, según los países, puede ser cierto. Pero el problema es mucho mayor que la argumentación leguleya. Lo que está lesionado es la legitimidad política. Ésta consiste en una relación de creencia y acuerdo entre gobernantes y gobernados acerca de las reglas de juego del sistema político. Lo que demuestran los Panamá Papers es que quienes tienen poder político o económico, pueden jugar un juego con reglas distintas o directamente con reglas propias, mientras los demás continúan jugando con las mismas reglas del país donde viven. El poderoso puede elegir con que leyes jugar. Quien carece de poder no.

Además hay una cuestión ética ineludible. Por más legales que pudieran ser, las empresas offshore tienen invariablemente un propósito turbio. Su finalidad es la evasión fiscal o el lavado de dinero.

Centrar la discusión sobre los Panamá Papers en la legalidad de las empresas constituidas es una forma de superficialidad. El meollo de la cuestión es otro. La constitución de esas firmas es ilegítima y antiética, porque supone que alguien puede actuar en un país para obtener rentabilidad con las reglas de juego de otro, o bien puede ocultar patrimonio, ya sea porque no puede explicar su procedencia o porque no quiere asumir el pago de los impuestos correspondientes. Y eso sólo pueden hacerlo quienes tienen poder político o económico. Una persona sencilla, no tiene ni la información ni las posibilidades para abrir una empresa offshore que le permita “esquivar” el pago del IVA, el monotributo, ingresos brutos o el impuesto a las ganancias. Este escándalo muestra descarnadamente el abismo que existe entre dominadores y dominados en las sociedades modernas por más legal que pueda resultar.

Estados Unidos y Rusia, o la teoría conspirativa

Curiosamente, ningún político, empresario ni personalidad estadounidense aparece en los documentos. Del Reino Unido solamente aparece como figura relevante el padre del primer ministro. Para el gobierno ruso se trata de una estrategia cuidadosamente armada. En 2010 y 2011 la divulgación de los cables del Departamento de Estado norteamericano, coordinada por Wikileaks en un trabajo conjunto con diversos medios de comunicación de distintos países, permitió al mundo hacerse una idea del grado de descomposición de los poderes públicos y de la sistemática intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de otros países. Dos años más tarde, las revelaciones de Edward Snowden mostraron la faceta del gobierno estadounidense como espía global. El gobierno ruso acusa a la “hermandad anglosajona” de controlar la mayor parte del flujo de capitales oscuros que aparecieron expuestos en los Panamá Papers desde los centros financieros de Nueva York y Londres. Simultáneamente, expresa que la revelación de los documentos está siendo manipulada desde esos centros de poder financiero.

El ejemplo de Islandia

El ese país, una manifestación popular exigió y obtuvo la renuncia del primer ministro, Sigmundur Gunnlaugsson. Los documentos mostraron que Gunnlaugsson y su esposa compraron en 2007 una sociedad en las Islas Vírgenes Británicas y el funcionario no la declaró cuando asumió como parlamentario en 2009. Allí depositaron casi 4 millones de dólares en bonos de los tres grandes bancos Islandeses, que se hundieron en la crisis financiera de 2008. Tras entrar en el Parlamento, Gunnlaugsson le vendió su mitad de la compañía a su esposa por un dólar. Los islandeses le aplicaron una sanción social a su gobernante y lo forzaron a irse. Hasta ahora, fueron los únicos en hacer algo semejante.

Es difícil saber cuáles serán las consecuencias de esta revelación y cual será su alcance. Sin embargo, con un poco de escepticismo, cabe pensar que un elefante sólo puede esconderse en medio de una manada de elefantes. La información sólo puede esconderse en medio de más información. Otras noticias, escándalos y catástrofes varias podrían tapar los Panamá Papers con el transcurso del tiempo.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo