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Xipolitakis: “Quiero ver al Papa para que perdone mis pecados”

La vedette habló con medios porteños y dijo estar devastada por todo lo que ha ocurrido tras el escándalo del vuelo de Austral

Después de días de silencio, incluso de rumores de una “huida” a España, Victoria Xipolitakis se decidió a dar la cara en un medio porteño, y aseguró estar devastada por las consecuencias del video que la mostraba en cabina con los pilotos del vuelo 2708 de Austral que la llevó de Buenos Aires a Rosario para ver a su supuesto novio.

“Nunca imaginé causar tanto daño. Asumo que todo lo que sucedió es culpa mía. Estoy muy arrepentida”, sostuvo. “Yo no tengo maldad. No me gusta lastimar a nadie, ni fue mi intención hacerlo. Simplemente me fui a Rosario como lo vengo haciendo desde hace un tiempo a visitar a un amigo. Siempre viajo por Aerolíneas Argentinas porque me encanta y me tratan re bien”, dijo a modo de disculpa.

Además, en Twitter, también decidió expresar sus disculpas, aunque no especificó a quién iban dirigidas.

Podría ser a los pilotos, Patricio Zocchi y Federico Soaje, que fueron despedidos de Aerolíneas Argentinas por este hecho, aunque palabras posteriores de “la griega” hacen pensar lo contrario: “Le tengo mucho respeto al avión y ellos en un momento hasta trajeron whisky y pidieron unos hielitos… Yo estaba sorprendida y dije que no. Después me dijeron que iban a secuestrar el avión para llevarme a Miami. Yo creo que todas las bromas tienen algo de realidad. Fueron muy babosos. Y, cuando me estaba bajando del avión, uno me dio su tarjeta personal para que lo llamara y nos encontráramos. Yo no soy boluda, sí inocente. Simplemente mostré y conté todo lo que pasó”.

Otro con el que podría estar disculpándose sería Recalde, pero su desconocimiento de quién es impediría que sea así. “Yo sólo estaba feliz porque fui pilota. No sé ni entiendo nada de política. Es más, no conozco a Recalde, ¡si hasta lo confundí porque creí que era el ex novio de Luli Salazar y después me dijeron que no, que ese se llama Redrado! Tampoco sé qué es algo como La Campo…” aseguró.

Al final, Xipolitakis se puso religiosa y, estampita en mano, dijo que necesita visitar una iglesia para charlar con Dios. “De toda la luz y felicidad que era mi vida, hoy tengo que vivir en la oscuridad llorando”, asegura. “Quiero ver al papa para que perdone mis pecados”. Pues eso, llamen a Francisco.

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