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Una comisaría baleada, cuatro detenidos liberados y muchas preguntas

A mediados de mayo un grupo de personas baleó la Comisaría 14º, de barrio Belgrano, en un operativo comando que tomó por sorpresa a propios y ajenos. El caso desató numerosas especulaciones: se habló de que los tiradores atacaron luego de haber sido maltratados por los uniformados que trabajan en la seccional, que el hecho estuvo enmarcado en un plan para desprestigiar al gobierno provincia, o que se trató de un intento de rescate de uno de los detenidos que estaba alojado en el penal de la 14º.

Se detuvo a cuatro personas, que pasaron 2 meses y medio tras las rejas. Pero la semana pasada todos fueron liberados, luego de que la fiscalía no pudiera encontrar nuevos elementos para mantenerlos tras las rejas. De todas maneras, la investigación continúa. A su vez, uno de los sospechosos solo pasó unas horas en libertad, ya que quedó implicado en una investigación por extorsiones virtuales, hechos desde la cárcel de Piñero.

El confuso episodio

El domingo 17 de mayo, a eso de las 22, los policías que trabajaban en la Comisaría 14º estaban tomando unos mates en la recepción del lugar cuando apareció una persona que, con la culata de un arma, rompió el vidrio de la mampara que los separaba del hall de entrada. Los policías no llegaron a reaccionar: un segundo después les llovió un mar de balas.

Siguiendo el protocolo, los uniformados resistieron el ataque y respondieron desde adentro, mientras pedían ayuda por radio. La balacera duró unos minutos y dejó el frente de la comisaría hecho un colador.

Según las pericias que hizo Policía Científica en el lugar, se dispararon no menos de 20 tiros.

Los detenidos

Si bien en la escena del crimen no hubo arrestados, una horas después de la balacera ya había 4 personas tras las rejas. Guillermo N., de 30 años, cayó en un centro de salud con un tiro en la pierna. Él había pasado la noche anterior en la seccional y fue señalado por los uniformados de la 14º como uno de los tiradores. A los hermanos Fernando y Néstor P., de 18 y 27 años respectivamente, los detuvieron en el hospital Carrasco. El más joven tenía una herida en la pantorrilla derecha y Néstor lo esperaba en la recepción. Ambos fueron reconocidos por descripciones físicas. El último arrestado fue Emanuel G., de 18 años, a quien los pesquisas lo encontraron en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez la mañana siguiente, con un tiro en la pierna.

Los cuatro estuvieron presos dos meses y medio, en el marco de la investigación por la balacera pero la semana pasada fueron liberados. “Por el momento, no hay más elementos de cargo para continuar con la medida cautelar, pero la investigación sigue adelante” señaló Marisol Fabbro, la fiscal que tiene a su cargo la pesquisa del hecho.

Según fuentes judiciales, los defensores plantearon una serie de irregularidades en las detenciones de los acusados, ya que los cuatro cayeron sin una orden de arresto: “Los policías fueron a los hospitales y buscaron a los heridos de bala que entraban dentro de las descripciones expuestas por los testigos”, explicó un investigador a Rosarioplus.com. A su vez, los abogados señalaron que las ruedas de reconocimiento a las que fueron sometidos los sospechosos no tuvieron validez legal, ya que antes de que se realicen, miembros de la Unidad Regional II hicieron circular las fotos de los acusados a través de whatsapp.

De todas maneras, aunque por el caso no haya presos, la investigación del hecho continúa y, según Fabbro, se encuentra encaminada sobre una teoría que, de confirmarse, haría mucho ruido. “No puedo decir cual es, porque complicaría mi trabajo; pero está dentro de las teorías que se manejaban en primera instancia”, explicó la Fiscal.

Mono o Goloso

Todos los implicados fueron liberados en el transcurso de la semana pasada, pero uno de ellos no duró mucho en la calle. Emanuel G., el pibe de 18 años que los policías encontraron en el Heca el lunes siguiente a la balacera, fue arrestado nuevamente, esta vez por una serie de extorsiones virtuales.

Según la acusación que realizó la fiscal Viviana O’Connell, Emanuel y otros dos internos del penal, identificados como Alfredo B., de 22 años, y Carlos M.F., de 28, amenazaban gente vía celular. Decían ser miembros de Los Monos y que, si no les entregaban 30 mil pesos, sicarios de la banda de La Granada iban matar a sus familiares y les ocuparían la casa.

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