sec-corbata

Todos iguales, algunos más iguales que otros

La obra de Thomas Piketty, conocida masivamente a través de su libro El capital en el siglo XXI, ha renovado el debate sobre las desigualdades sociales. Sociales, refiere a las personas, a las empresas, a los países y regiones en los que habitan personas y se desenvuelven empresas.

Cuando se habla de desigualdades suelen utilizarse parámetros de diferente naturaleza sobre los que no nos extenderemos en el presente artículo.

Sólo señalaremos dos dimensiones: la posibilidad de ver las desigualdades tomando como criterio de clasificación los ingresos de la población estudiada o bien hacerlo sobre la base de la exteriorización de riqueza resultante del tamaño de tales ingresos.

Una cosa es tener un ingreso elevado y otra es cómo se expresa tal ingreso en la tenencia de activos de diferente naturaleza, tales como títulos y acciones, moneda extranjera, depósitos, inmuebles, vehículos, embarcaciones, participaciones accionarias en empresas, etc.

Nuestra intención es mostrar, a partir de información publicada por AFIP, con fuente en la declaración jurada de las personas físicas frente al impuesto a los bienes personales, algunos datos de interés que permiten trabajar sobre la dimensión de las desigualdades existentes en materia de activos de propiedad de cada uno de los contribuyentes titulares.

La tenencia de activos no se reduce a aquello que surge de las declaraciones juradas. Esto es así por varias razones: la primera es que hay una parte de los habitantes que no está obligado a presentar información sobre sus bienes personales. La segunda es que la sub-declaración y/u omisión no constituye una rareza en la práctica de los obligados sino todo lo contrario. La tercera es que los criterios de valuación de determinados activos declarados suelen pertenecer a una zona gris, pudiendo estar declarados y a la vez subestimados sin violar la norma de origen. Todo lo exhibido, comentado y referido en estas líneas surge de las declaraciones juradas de las personas físicas que declaran poseer bienes personales sujetos al cálculo de impuestos.

El monto sujeto al impuesto está congelado desde el año 2007 en 305.000 pesos. Entonces, toda persona que posea bienes, superando aquella cifra, tendrá que pagar el impuesto. Esto es inadmisible desde varios flancos, entre otros los siguientes:

a) El índice de precios al consumidor de 9 provincias permite ver que algo que costaba a mediados de 2007 1 peso, a finales de 2014 pasó a costar 5,16,

b) La valuación fiscal provincial de los inmuebles no ha sufrido revaluaciones importantes en ninguna provincia argentina y los montos absolutos que figuran en el impuesto inmobiliario están alejados sensiblemente del precio de mercado. Para ello deben aplicarse un conjunto de criterios de valuación a cada tipo de activos, lo cual junto al congelamiento citado construye un abanico de inequidades insostenibles desde un punto de vista de justicia tributaria.

Hay personas obligadas a presentar la declaración jurada anual de Bienes Personales aunque sus activos estén por debajo de los mínimos no alcanzados. Ello se debe a una presunción: quienes tienen ingresos anuales superiores a cierto monto – por cierto relativamente bajo y congelado – es posible que tengan activos incluidos en el impuesto.

Algunos datos de la última información disponible

Para el ejercicio fiscal 2012, las personas físicas que presentaron su declaración jurada de bienes personales fueron 1.068.723. De ellas, una parte no llegaba a los mínimos alcanzados, esto es 37.891 personas, en cambio sí manifestaron tenerlo 1.030.832 contribuyentes. De estos, una porción manifestó tener bienes radicados en Argentina y otra también en el extranjero. Quienes manifestaron poseer sólo bienes en el país fueron 1.008.110 personas y las que en cambio declararon poseer bienes tanto en el país como en el extranjero fueron 22.722.

Si se observa retrospectivamente la composición desde el año 2007, con excepción del año 2009, en promedio, 12 pesos de cada 100 pesos de activos declarados, estaban radicados en el extranjero.Los activos declarados en el extranjero, siempre para el año 2012, ascendían en pesos a 79.347 millones, y traducidos a dólares en función de la cotización a diciembre de ese año, unos 18.295 millones de dólares. Es un dato claramente bajo a partir de las dimensiones conocidas de la estimación de la fuga de capitales, entre ellos el affaire HSBC. La composición de los activos declarados en el exterior muestra que es encabezado por el rubro participación en sociedades con el 53,5 por ciento, unos 9.795 millones de dólares, y le sigue depósitos en entidades financieras que representaban el 23,3 por ciento; es decir, unos 4.246 millones de dólares.

 

 

 


Mirando la desigualdad que expresan las declaraciones juradas dentro de esa población de contribuyentes de 1 millón de personas, surge que el 1 por ciento de ellos poseía a fines de 2012 el 25 por ciento de los activos totales declarados y en el otro extremo, el 50 por ciento de los declarantes poseían sólo el 10 por ciento del total de bienes.

Si se observan sólo los activos declarados en el exterior, ese 1 por ciento tenía el 88 por ciento de ellos. ¿Y cuál es el tamaño de los activos que tenía ese privilegiado 1 por ciento?. Los valores de 2012 proyectados a diciembre de 2014 dicen lo siguiente: que los bienes declarados sumaban algo más de 315.000 millones de pesos y que en promedio, cada uno de los declarantes manifestó tener 34 millones de pesos.

Dentro de ese 1 por ciento había 441 personas que – en promedio – declararon poseer bienes (dato proyectado a diciembre de 2014), por la suma de 285 millones de pesos. Eso significa que en su vida activa pudieron “acumular” riquezas por el equivalente a 5000 años de trabajo a razón de un ingreso equivalente al actual monto del salario mínimo, vital y móvil.  No hay ninguna chance de disminuir las brechas por la vía fiscal, el problema central se ubica en las razones que generan, reproducen y amplifican las desigualdades.

Los números de la desigualdad

El 1 por ciento de las personas físicas que presentan declaración jurada de bienes personales, son propietarios del 25 por ciento del total de los activos declarados.

La suma de los activos declarados por el 1 por ciento de los contribuyentes equivale a casi todo lo que produce la provincia de Santa Fe en un año, su producto bruto geográfico.

Las 441 personas más enriquecidas de Argentina declararon poseer bienes – en promedio per cápita – equivalentes a 5000 años de trabajo computando como ingreso mensual el monto vigente del Salario Mínimo, Vital y Móvil.¿Cómo lo hicieron, si en promedio de edad no llegan a los 50 años?

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo