The Rolling Stones en Orlando, la noche definitiva

Durante estos días, Rosarioplus.com estuvo contando la previa del show que los Stones daban en Orlando, mientras crecían los rumores de su visita a la Argentina. Para eso hay que tener paciencia y esperar. Ahora, te contamos como fue uno de los shows en EEUU

 

 

 

Dos noches en Miami y tres en Orlando. Nunca en la música funcional de los hoteles habían sonado los Rolling Stones. Se pudo escuchar a Sinatra, Roy Orbison, Tony Bennett o Little Richard. Pero nada de los Stones. Sin embargo, la mañana del 12 de Junio, sorprendió a quienes desayunaban en el Cavabana Bay de Orlando con ‘19th Nervous reakdown’. Inmediatamente los cuellos se esforzaron en un estiramiento descomunal, fiel al estilo de ET, tratando de buscar los monitores desde donde salía el sonimanedo. No lo podían creer. Cantaron el tema entero entre bacon, omeletts, waffles y panqueques. No pasaron más de cinco canciones, y volvió a sonar. Esa noche tocaban los Stones en el Orlando Citrus Ball, y nadie amaneció igual. 

Las horas no pasaban más. Algunos trataron de acortar el tiempo respondiendo a la propuesta de los Stones sobre votar un tema. La cosa es así: les dan a elegir a los fans a través del sitio oficial que tema tocar sobre cuatro opciones. Otros intentaron ir al hotel donde se alojaba la banda para ver si se los cruzaban, pero no tuvieron suerte; al parecer, estaban paseando en Disney.  Una vez en el estadio, algo ayudó a que todo sea un poco más rápido: fiel al estilo mundial de fútbol, producción del show decidió que hubieran dos cuadras destinadas al Fan Fest. Consta de varios metros de calles cerradas en la puerta del estadio, donde se pueden escuchar bandas en vivo, comer algunas cosas, tomar cerveza o vino, comprar merchandising oficial,  y conocer gente de todo el mundo. O sea, los Stones, habilitan un espacio para que la previa sea en la puerta del estadio. Y así sucede: cientos de personas que asisten al show se juntan horas antes en las calles que rodean el predio. Una particularidad es que este espacio no es exclusivo para quienes tienen comprado los tickets. A diferencia de los shows en general, las cuadras no están cortadas muchos metros antes, o sea que llegar hasta la puerta del estadio lo puede hacer cualquier visitante que ande por ahí. Desde el fans fest se pudo escuchar algo de la prueba de sonido, y se adivinó que el tema que ganó la votación previa era “She so Cold”. 

En el camión de la venta oficial se encuentran desde camperas, buzos, imanes para heladeras o llaveros, hasta bodies para bebés. Las remeras, por ejemplo, arrancaban desde los 40 dólares. También se podía conseguir por 35 dólares la nueva edición limitada deluxe en vinilo de “Sticky Fingers”, que consta de dos discos: el original y uno más donde se pueden encontrar perlitas como una versión inédita de “Brown Sugar” junto con Eric Clapton. La famosa tapa trae, para delicia de coleccionistas, el zip con la lenguita. 

Así pasó el tiempo, entre compra y ansiedad, hasta las 18hs que abrieron las puertas del estadio, para que comience la cuenta regresiva hasta las 21:30hs, hora pautada para el comienzo del show de los Stones.

Segundos antes, las luces se apagan todas de una vez y por las imponentes pantallas comenzaron a reproducirse imágenes editadas con canciones finalizando con un “Welcome to Orlando” que dio pie al locutor símil presentador de boxeo y su esperado grito “Ladies and gentelmans, The Rolling Stones”. Inmediatamente, con los primeros acordes de “Jumping Jack Flash, fue Keith Richards el primero en dar un paso hacia el escenario, y lo sucedieron Charlie Watts, Ronnie Wood y luego Mick Jagger. El imponderable, altanero, soberbio, único, atlético y seductor  Mick Jagger se devoró el escenario. Es un animal insaciable que domina las emociones desde las primeras filas hasta los más alejados del estadio. Increíble y admirada escena la del cantante, que con sus 71 años se pavonea extasiando a miles de personas en todo el mundo, sin rozar ni siquiera un segundo el ridículo. Es los más auténtico, apasionado y profesional a nivel masivo que esta tierra pueda gozar en estos días.

Y los temas del comienzo fueron un torrente de revoluciones  que pueden derribar cualquier muro emocional que se presente en ese instante: ‘Its Only Rock an roll’, ‘All down the Line’, Tumbling Dice’, ‘Doom and Gloon’ –sí, también tocan canciones nuevas, porque siguen produciendo-  ‘Bitch’, “Moonligth Mile’ –la joyita de la noche-, ‘She’s so Cold’ y Honky Tonk Woman”. Luego vino la parte que resalta el elevado estado musical actual de Keith con ‘Before the make me Run’ y ‘Happy’, y el desenlace con siete canciones más que coronaron una noche fantástica, fortaleciendo el contrato, la sociedad y complicidad de los Stones con todos los fans del mundo.

 

Por estas tierras, resta esperar el comunicado oficial que confirme la serie de rumores que indican una visita de los Rolling Stones a Sudamérica para fin de año, y sus posibles shows en Argentina. Para que sus visitas a nuestro país sean, definitivamente, una costumbre.

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