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Será excelente amante pero es muy mal vecino

Tener a un famoso en el barrio es, para muchos, un plus. Pero en otros casos, es un menos. 

Buen ejemplo el de los vecinos de Sonning, en el sur de Inglaterra, que se quejan de las obras de remodelación que se efectúan en una casa de la zona: afirman que el ruido está arruinando la tranquilidad del lugar.

¿Y quién es el dueño de la casa en cuestión? El carismático actor George Clooney, quien compró la localidad junto a su mujer, Amal.

El muchacho está en problemas.

Sí, parece que George es talentoso, bonito, sexy y muchas cosas más pero eso a los vecinos les importa poco. Ellos quieren volver a sus tranquilas siestas. Poco le importa que arranque aplausos en festivales o suspiros cuando pasa cerca de grupos de mujeres.

Según consigna el diario The Daily Telegraph, la pareja encargó la construcción de una nueva pileta, una bañera de hidromasaje, pistas de tenis y un cine privado para doce personas. Todo un lujo, claro.

Pero lo que era “una obrita”, comenzó a ser “una gran obra”. Como les pasa a todos los que encaran una construcción, sean famosos o no. Y los vecinos no ocultan su malestar. Dicen que las obras no terminan más, afirman que los andamios son antiestéticos, que los camiones que llevan el material arruinan la tranquilidad del lugar y los albañiles hacen demasiado ruido. Les molesta todo, bah.

De hecho, estos vecinos ya habían presentado una queja al ayuntamiento del distrito de Oxfordshire, donde está Sonning, por los planes para colocar varias cámaras de circuito cerrado de seguridad que miraban hacia varias zonas, algo que en opinión de los vecinos invade su intimidad.

"Creo que el trabajo de construcción es malo y me estoy empezando a volver loca", dijo una vecina, que prefirió el anonimato, al diario. Otro residente afirmó que la paz en la localidad, por donde pasa el río Támesis, está "totalmente destrozada" por las obras. "Los trabajadores están siempre gritando cuando la gente trata de disfrutar de una caminata a lo largo del río", agregó.

La pareja, que se casó hace un año en la ciudad italiana de Venecia, compró dicha casa, valorada en unos 13 millones de euros, después de la boda. La mansión, del siglo XVII y conocida como Aberlash House, ya dispone, entre otras cosas, de un gimnasio, una biblioteca, un estudio, una bodega y una caseta para guardar botes. Pero George y Amal Clooney, de 54 y 37 años, respectivamente, están instalando la nueva piscina, de unos 18 metros de largo, una pérgola y una sauna.

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