Señalan huecos de la salud pública para tratar adicciones

Especialistas explican las alternativas que disponen las familias de pacientes presos de adicciones a las drogas. La solución no está al alcance de todos porque el Estado no cubre con eficacia este flagelo

 

En el cuento de Julio Cortázar La casa tomada, donde unos espíritus o alguna forma de presencia ajena va copando el hogar donde habitan Irene y el narrador, y los expulsan de los distintos ambientes, al punto de tener que ir clausurando tantos espacios que los van desplazando hasta culminar en la puerta de entrada que da a la calle. Sucede algo similar con el narcotráfico en Rosario. La droga, desde hace un largo tiempo, a través de diversas metodologías, se fue instalando en la mayoría de los barrios de la ciudad. Cada vez más personas tienen acceso fácil a estupefacientes, y la adicción como problemática de salud pública avanza. 

“Sería ideal tener un lugar de internación pública para adictos en Rosario”, señaló a Rosarioplus.com la directora de Toxicología del Hospital Provincial, Silvia Martínez, quien además agregó: “Hay una epidemia de adictos”, y lo peor es que “cifras al respecto no hay”.

Ojos que no ven

Actualmente, las personas que necesitan tratamiento sólo pueden ir a centros públicos de internación ambulatorios,  pero no específicos. “Te internan para desintoxicarte por una semana y luego te vas”, resumió Martínez. Otra opción son las unidades terapéuticas. “Pero son privadas, ya que no hay instituciones públicas”, remarcó la especialista, aunque para éstas últimas la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) provee becas para personas que las soliciten a través de un trámite. “Igual, las becas tampoco alcanzan”, explicó la toxicóloga.

Al respecto, consultado por Rosarioplus.com, el secretario de Salud Pública de la Municipalidad, Leonardo Caruana dijo que “toda la red sanitaria abarca este tema de las adicciones” y diferenció: “Una cosa es el tratamiento de la crisis, otra es la prevención y luego el seguimiento post crisis, y también, contamos con soporte de guardia los fines de semana de Salud Mental”. Aunque no abundó sobre la existencia de instituciones públicas de internación para personas adictas, sí resaltó que hay “programas de acompañantes terapéuticos”.

Por lo tanto, la única posibilidad con la que cuentan las personas adictas para tratarse de manera constante por períodos extensos, es a través de la solicitud de becas en la Sedronar para internarse en espacios privados, pero -como toda beca- implica un engorroso trámite y son limitadas. Además, en dichas instituciones “es más complejo que acepten mujeres, porque en la mayoría de las comunidades terapéuticas aceptan hombres y de ciertas edades”.

Alternativas que no alcanzan

En el área de Toxicología del Hospital Provincial, el 99, 9% de los pacientes consultan por adicciones, al igual que en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Rosario (Cemar)”, precisó Martínez.

En otro efector estatal de gran afluencia, como el Eva Perón de Baigorria por ejemplo, “el 7% de las 70 camas con las que contamos están destinadas a pacientes adictos a estupefacientes”. “Entre 5 y 8 personas ingresan por mes al efector por internación para desintoxicarlos, mientras que en la guardia se registran entre 15 y 20 personas, en el mismo período, con problemas de drogas”, informó a su director, Eduardo Codino.

Otro dato revelador es que el 60% de los pacientes que ingresan a la guardia por algún traumatismo por accidente “se encuentra bajo el efecto de las drogas o el alcohol”, principalmente. De esta manera, “en nuestras internaciones se realizan procesos de desintoxicación”, lo que se denominan de baja complejidad, pero luego deben regresar a sus hogares, porque “no hay a nivel público, una institución como se les suele decir ‘granjas’”, añadió el Codino.

Otras de las alternativas, son los Centros de Día, como el que abrió en Tablada, el cual tiene como objetivo la productividad como método para contener a los pacientes. Se trata de una jornada completa de ocho horas, donde un equipo de profesionales trabaja en el entrenamiento de las habilidades socio-productivas. Pero no es un espacio de internación gratuito.

Esta problemática invisibilizada socialmente, la sufren miles de personas a diario, como es el caso de Betina Zubeldía, miembro de la ONG Madres en Acción, quien tuvo que llevar a su hijo, mediante un subsidio de la Sedronar, al centro de Rehabilitación de Adictos Asociación Nazareth (espacio ambulatorio y privado), donde lograron estabilizarlo pero no tratarlo completamente, lo que derivó en que a posteriori tuviera severas recaídas. “No nos brindan herramientas para que podamos ayudar a nuestros hijos con adicciones”, había denunciado Zubeldía, poniendo sobre relieve el déficit estatal frente a una problemática que no se ve, pero se sufre.

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