Por una vez reman en el agua y no en el semáforo

El proyecto municipal “Barrios de cara al río” acerca a niños y adolescentes en riesgo social a experiencias inolvidables en el Paraná, que de otro modo quizás no accedan

“Me gustaría ser kayakista cuando sea grande, esto me encanta”, proyectó Matías un mediodía tórrido en La Florida, durante el almuerzo grupal, lejos de su casa en Nuevo Alberdi, y cerca del río que empezó a descubrir hace un tiempito, cuando en el Centro de Convivencia Barrial (CCB) se lo propusieron.

“Barrios de cara al río” es el proyecto municipal por el que unos cien jóvenes y niños en riesgo social aprenden a nadar y a remar en kayak. El objetivo es inculcar el respeto al río a los jóvenes y niños rosarinos.

El coordinador de la Dirección de Recreación y Deportes municipal, Estaban Massón recordó: “Veíamos que tiraban piedritas a las embarcaciones o se metían al agua sin saber nadar, y así vimos que era necesario inculcarles una cultura náutica y de convivencia en la sociedad”. El trabajo es también de inclusión porque “las actividades náuticas eran algo que probablemente estos chicos no podrían haber hecho en su vida, porque no podrían pagar una cuota en un club o tener una embarcación”, expuso.

María Scrimaglio, coordinadora del CCB de Nuevo Alberdi y Massón, explicaron a rosarioplus.com esta iniciativa de la Secretaría de Promoción Social que lleva ya tres años inculcando la cultura náutica y el respeto a la naturaleza en los chicos de los barrios del norte de la ciudad.

El proyecto surgió de los propios equipos de Promoción Social, Deporte Comunitario, Infancia y la Dirección de Juventudes, que “coincidían en la importancia de enseñar a estos chicos que viven en la zona del río la cultura náutica y la convivencia entre los barrios”, señalaron.

Massón contó que los coordinadores trabajan con estos chicos en los clubes municipales y en los CCB durante todo el año en varios talleres y deportes. “Y en septiembre comenzamos a enseñarles natación y actividades relacionadas con el río para que lo empiecen a conocer en profundidad”, amplió.

Cuando terminan las clases, los chicos comienzan la temporada en el río, donde aprenden natación y kayak, y “la relación del hombre con la naturaleza, el cuidado del medio ambiente, las precauciones del río, y el cuidado del propio cuerpo”, reveló Scrimaglio.

Los pibes que participan de este proyecto tienen entre 10 y 21 años, y acuden a otras actividades colectivas que proponen los efectores municipales. “Son chicos que piden monedas en los semáforos -detalló el coordinador de Deportes-, y vienen dos veces por semana, sin falta, desde hace tres años. Ya eso es un logro importante.

“Algunos vienen desde los CCB de zona norte, Travesía, Nuevo Alberdi, Los Cedros y Rucci, mientras que otros vienen de los polideportivos de Cristalería, club Sparta, Parque Alem, y distintos clubes del Distrito Norte”. “Es un rompecabezas de diversos lugares que rompen fronteras”, resumió Massón.

A media mañana un grupo de profesores busca a los chicos en los distintos centros barriales para venir en colectivo, mientras otro grupo busca los kayaks y canoas en una guardería que les presta con generosidad algunas embarcaciones. Los docentes señalaron que la próxima meta es invertir en embarcaciones propias, ya que el proyecto ganó su lugar en el Presupuesto Participativo 2014 y ahora cuenta con más recursos.

Se encuentran todos en La Florida. Los adolescentes comienzan haciendo kayak y los más chicos natación en simultáneo durante una hora, y después los grandes siguen nadando y los chicos reman. Es importante que aprendan a nadar en el río por si el kayak se llega a dar vuelta o ellos se llegan a caer.

Logros multiplicados

El objetivo es inculcar el respeto al río a los jóvenes y niños rosarinos, según los responsables del proyecto. Massón recordó: “Veíamos que tiraban piedritas a las embarcaciones o se metían al agua sin saber nadar, y así vimos que era necesario inculcarles una cultura náutica y de convivencia en la sociedad”.

Y en paralelo, el trabajo es también de inclusión porque “las actividades náuticas eran algo que probablemente estos chicos no podrían haber hecho en su vida, porque no podrían pagar una cuota en un club o tener una embarcación”.

Otra faceta que se logra y es menos conocida, es la integración de los chicos que provienen desde diferentes barrios y se encuentran en un ámbito neutral. “No se conoce mucho este problema, pero hay mucha rivalidad entre los barrios”, aseguró la coordinadora de Nuevo Alberdi. “Los límites simbólicos entre un barrio y otro son muy fuertes, y a veces dicen ‘no voy porque van los de este otro barrio’. Y al incluirlos en este proyecto, de a poco se integran y rompen esa frontera”.

Los coordinadores coincidieron en que los chicos que vienen desde el comienzo afianzaron su relación con el kayak y se largan solos, “y los que comienzan ahora, van agarrando de a poco. No pretendemos que remen solos en pocas clases. Los remos son pesados para los más chicos, pero la evolución es muy buena”. Es que es un aliciente el hecho de que todos estos chicos esperan con ganas durante todo el año esta etapa en el río Paraná.

Los chicos más grandes de “Barrios de cara al río” descuentan los días para el jueves 29, cuando tengan que cruzar a la isla a todo remo. Será el broche de temporada para los adolescentes del curso. Los más chicos fueron invitados por el club Regatas para una actividad de intercambio, lo que también les inspira expectativas por entrar a un lugar que jamás soñaron conocer o que, en el mejor de los casos, han visto desde afuera, camino al Gigante de Arroyito.

El deseo cumplido

Consultado sobre el proyecto Barrios de cara al río, el director de Costanera Rosario, Lucas de la Torre, detalló que el proyecto cuenta con las comodidades básicas de La Florida (sanitarios y vestuarios, seguridad, emergencias médicas, etc.), las canchas de voley y de fútbol-tenis, y “fundamentalmente un cuerpo de guardavidas, brindando información y asesoramiento sobre precauciones y seguridad como acerca de las características del río y del ecosistema”.

Todo esto surge, como analiza De la Torre, del deseo de concretar una propuesta pública de educación náutica, teniendo en cuenta que muchas de las actividades náuticas son generalmente de carácter privado. “Nuestra voluntad es que este espacio sea para todos, comprometidos en la apropiación social de la costa ribereña”.

 

 

 

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