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¿Por qué cayó el desempleo? Las paritarias, una clave

Hay muchos elementos que se conjugan en la economía nacional para que se haya producido una caída de la tasa de desempleo a su mínimo nivel de más de 20 años, en un contexto internacional que se plantea complicado. En esta breve nota, vamos a jugar con sólo uno de estos factores: el aumento de los salarios.

La continuidad del ciclo de paritarias, la experiencia ganada por los distintos actores participantes a lo largo de la última década y recientemente la retracción parcial de las tasas inflacionarias, han permitido una recuperación importante en el poder de compra de los salarios de los trabajadores argentinos.

Una parte del aumento de los salarios es esperable que se vuelque a incrementar los consumos cotidianos de los trabajadores (otra parte, según cada situación familiar concreta, se destinará a incrementar los ahorros). El aumento del consumo tiene su correlato en un aumento de la demanda para diversos productores, quienes deberán incrementar sus niveles de producción si quieren atender a sus consumidores.

En el gráfico que presentamos en esta nota se puede observar la relación entre la variación del salario promedio de la economía (medida por el INDEC con su serie del coeficiente de variación salarial, un promedio de los salarios para toda la economía privada registrada, no registrada y pública) y la variación de las ventas en supermercados (otra serie estadística resultado de una encuesta elaborada por el instituto nacional mencionado).

Con formato de líneas, se grafican las variaciones interanuales de estas dos variables para cada uno de los meses transcurridos entre enero de 2010 y junio de 2015. La variación interanual mide cuánto cambió una variable en los últimos 12 meses transcurridos. En junio de 2015, por ejemplo, la línea que representa los salarios promedios está en un nivel de 29,1: esto quiere decir que el salario en junio de 2015 fue un 29,1% más alto que en junio de 2014.

En el gráfico que presentamos se puede ver, más allá de la mayor volatilidad de los consumos en supermercados, la íntima relación que existe entre estos dos elementos: cuando aumentan los salarios, aumenta el consumo en una proporción muy similar.

Para ver el impacto final que tendrá sobre la actividad económica este comportamiento debemos considerar los efectos de la inflación, ya que si los salarios y el nivel de consumo crecen por debajo de la inflación, en términos reales tendríamos una caída de la cantidad de bienes consumidos y por lo tanto, una tendencia a la reducción de la actividad económica. En caso contrario, cuando estos factores se mueven por encima de las tasas inflacionarias, el impacto sobre la actividad económica se vuelve positivo. En el gráfico, el nivel de inflación está representado por las barras grises (también se trata de la inflación interanual para cada uno de los meses).

A modo de conclusión, podemos decir que si bien a nivel individual o personal el salario es percibido como retribución o fruto del trabajo realizado, a nivel social, la ecuación se invierte. El salario ya no es el fruto del trabajo, sino lo contrario. Es el salario quien está detrás de la creación de puestos de trabajo: el trabajo es el fruto del salario.

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