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Mirar el largo plazo: distribución del ingreso en Rosario

Durante el año pasado hemos visto renacer la discusión respecto de la distribución del ingreso en el mundo, de la mano de un libro que se convirtió en éxito de ventas, El Capital en el siglo XXI, del economista francés Thomas Piketty.

Este libro se destaca por mostrar una evolución histórica de la distribución personal del ingreso, que va desde la Revolución Francesa hasta la actualidad. Lo que se busca mostrar con la distribución personal del ingreso es cómo se “reparte la torta” entre grupos de personas, ordenadas, justamente según esos ingresos.

El trabajo consiste en dividir a la población en grupos de acuerdo a lo que ganan por todo concepto (lo que les ingresa por sus salarios, sus ganancias, sus rentas, jubilaciones, donaciones) y ver cuánto gana, efectivamente, cada uno.

Así, podemos dividir a la población en diez grupos (el 10% que menos gana, el 10% que le sigue y así hasta llegar al 10% que más gana) y ver qué pedazo del total de ingresos de la nación durante ese período se quedó.

Un esquema que podríamos llamar igualitario nos diría que cada 10% de la población se llevaría el 10% de los ingresos. En la práctica esto dista de ser así.

En la última encuesta permanente de hogares (EPH), que tiene datos del primer trimestre de 2015, el 10% más pobre del país se tuvo para sí el 1,5 por ciento del total de ingresos. El ingreso promedio de este grupo fue de 1.053 pesos. En tanto el 10 por ciento más rico se llevó el 29 por ciento del total de ingresos. En este caso, ese 10 por ciento de personas más ricas gana, en promedio, 20.751 pesos.

La información también está disponible para el aglomerado Gran Rosario. En este caso, podemos ver que el 10 por ciento más pobre se llevó el 1,9 de los ingresos, con un ingreso promedio de $1.296 y que el 10 por ciento más rico se llevó el 26,4, con un ingreso promedio de $17.777.

Pueden parecer cifras similares, pero este dato nos dice que en Rosario hay una menor desigualdad que la que registra en el resto del país. Lo que pasa en el país está afectado por lo que pasa en Buenos Aires, donde hay más desigualdad: las altas ganancias y los empleos mejor pagados están allí, conviviendo con la pobreza en la misma ciudad.

Finalmente, es importante notar que estos valores muestran un cambio de largo plazo. En efecto, si tomamos un período de 10 años, podemos ver que la distribución del ingreso ha mejorado, es más igualitaria: los ricos reciben un poco menos que lo que recibían hace 10 años, y los pobres, un poco más.

Esto se puede observar en el gráfico notando que las dos últimas barras anaranjadas de cada uno de ellos (año 2015) son menores que las últimas barras azules (año 2003). El 10 por ciento de mayores ingresos (la última barra) concentra una menor proporción del ingreso; el 10 por ciento que le sigue también. Todas las demás (el 80 por ciento más pobre) ganan un poco. Es un dato alentador, aunque lejos está de conformar un ideal.

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