“Las mujeres somos responsables también de esta sociedad violenta”

Con una frase que puede sonar polémica, la mentora rosarina y desarrolladora de jóvenes y mujeres, Luz Amuchastegui, planteó un cambio en el abordaje del debate público sobre la violencia de género

El pasado jueves 28 de mayo se realizó por primera vez en Argentina, y con sede en Rosario, un formato particular de las clásicas charlas mundiales: el TEDxWoman. Con una propuesta variada de charlas que llevaron a la audiencia a temas que fueron desde el rol de la mujer como lectora hasta la mujer vista por los hombres que las admiran, pasando por la conocida dicotomía de las mujeres trabajadoras y amas de casa, y por las dedicadas a la industria de la moda.

El TEDxWoman Rosario comenzó de la mano del publicista Pachi Tamer, quien se hizo famoso por las 300 mil reproducciones de su charla en la que se desnudó por completo, evento que sucedió por primera vez en un encuentro de este tipo.

El salón del hotel Savoy lucía atestado de mujeres expectantes. Los hombres eran menos, aunque los había. Eran 250 seleccionados sobre casi 2.500 inscriptos. Además de Tamer, también Francisco Chávez Del Valle hizo su aporte como orador masculino ante tanta supremacía femenina en el auditorio. “Los hombres tenemos mucho que aprender en lo emocional de las mujeres”, reconoció.

Entre las diversas charlas llamó la atención la propuesta de la joven activista Luz Amuchástegui, quien trabaja en la Fundación El Desafío y colabora en programas mundiales para el desarrollo de mujeres. Ella propuso repensar el tema ya “trillado” de la violencia de género de un modo más crítico que el que se pregona en auge por estos días previos a la marcha nacional #NiUnaMenos que surgió en las redes sociales.

Luz hizo honor a su nombre, e iluminó un tema tan lleno de aristas y complicado como repetido: “Cuando me propusieron hablar en un TEDx de mujeres lo primero que pensé fue ‘otro evento más donde se va a hablar de violencia de género’. Es un tema que me cansó. No el tema en sí, sino cómo se lo aborda. Me cansó que se piense en las consecuencias, como los femicidios, y como en tantos problemas sociales, nos olvidamos de las causas”.

Según el análisis de la joven, lo que ocurre es que todavía la sociedad no se reconoce a sí misma como violenta, y “las mujeres son responsables también”. A modo de ejemplo, interrogó a la audiencia: “¿Cuántos al llegar saludaron al que se sentó al lado suyo? ¿Cuántos respetaron la senda peatonal en el camino?”. Este es un problema en el que, según su tesis, estamos hombres y mujeres metidos juntos.

Para Amuchastegui, las mujeres somos responsables porque aceptamos estar en la posición de la que se encarga de las tareas del hogar. “No estoy diciendo la terrible frase de la mujer de los almuerzos de ‘¿y vos qué hiciste para que te peguen?’, sino que hablo de la violencia que pasa puertas adentro y se naturaliza, y pasa en la televisión, en una revista, en la calle. Y las mujeres que aceptan esto son violentas consigo mismas”.

La coordinadora de la programación de la fundación El Desafío ejemplificó su planteo con una publicidad en la cual una nena le preguntaba a la madre: ¿Qué es la frustración?, y la madre le respondía: ‘Es no poder sacarle una mancha a la camisa’. 

“Conocí mujeres de un montón de partes del mundo, y puedo decir que en Argentina ya tenemos muchas batallas ganadas, tenemos igualdad de derecho en los papeles, hay mujeres que manejan transporte público y dirigen el país”, repasó. Analizó que puede haber muchas leyes y mejoras, pero “hasta que las mujeres no estemos convencidas de lo que queremos ser en la vida, nada va a cambiar”.

Es que hay que ser francas, las mujeres también son machistas con frases como “a las nenas no se les pega” ó “eso no lo hagas porque no es de nena”, y la joven recordó que “en realidad debería no pegarse a nadie porque no corresponde, no por su sexo”.

Amuchastegui propuso un ejercicio relacionado a una publicidad con dos puertas, donde los publicistas proponen a las mujeres que pasen por una: la de “mujeres hermosas” ó la de “mujeres comunes”, por lo que pidió que levanten su mano las mujeres hermosas. Hubo muchas risas incómodas y unas pocas manos tímidas que se levantaron en el público. Preguntó por las que se sienten “comunes” y se levantaron otras cuantas. Hubo muchas manos que no se levantaron. Con este juego Luz concluyó que hubo más mujeres que se consideran comunes que hermosas en la sala.

Para la disertante rosarina, la base del cambio contra la violencia de género “radica en la autoestima que cada una tiene. El punto es que cada uno acepte quién es y se vea hermoso, ser lo que uno quiere ser”.

De esta manera contó que desde hace siete años trabaja en el desarrollo de jóvenes, y aprendió mucho sobre cómo desarrollar la autoestima: “La clave es ponerse de igual a igual, dar las herramientas apropiadas según la persona, espacios donde se sientan especiales y desarrollen sus capacidades, y lo más importante es aprender a escuchar al otro”.

Luz trabaja como mentora de mujeres rosarinas y de otras partes del mundo, y aprendió a escuchar, no sólo las palabras. “Lo que nos dicen con sus gestos, sus actitudes para entender cuáles son las cosas que hacen que el otro crea en sí mismo, que crea que puede hacer lo que desea y que no se conforme con menos”.

 

 

Desarrollar jóvenes en la villa

Luz Amuchastegui contó luego a Rosarioplus.com que entró en la fundación El Desafío como voluntaria, pero en 2010 dejó su trabajo de pasante en Administración de Empresas en General Motors para trabajar full time en esta entidad como directora de la programación de los talleres y mentora.

Luz coordina los talleres, que este año son 17, con 184 chicos de Villa La Lata y Villa Moreno. “Estamos en Moreno y Saavedra, en medio de ambos radios con un galpón con canchas, y este año es récord con cantidad de chicos y cantidad de talleres”, detalló orgullosa. Estimó que para fin de año llegarán a ser 200 chicos, porque siempre se van incorporando más.

Los adolescentes al ingresar en El Desafío se comprometen a un 75 por ciento de asistencia en un programa anual, de talleres deportivos y artísticos. Los equipos de fútbol de El Desafío participan de una liga de clubes de barrio de Rosario.

“Este año tenemos el orgullo de cuatro adolescentes que fueron nuestros alumnos y por primera vez coordinan los talleres: Andy participó de un programa de fútbol, y ahora es entrenador, para lo cual terminó la escuela, que la había abandonado”.

Agustina iba a un taller de cocina y otro de fútbol, y tras desarrollar la autoestima, este año va a dirigir ella un programa para varones sobre este deporte. “En estos casos se ve el desarrollo de la confianza que tuvo en sí misma para pararse y enseñar fútbol a un grupo de varones. Es una apuesta importante”.

Con su voz firme y amena, Luz finalizó: “Yo me tiré a la pileta y no concibo mi vida sin El Desafío, así como también otros programas en los que estoy para desarrollo del deporte específicamente en mujeres. Hoy en día me interesa el tema de desarrollo personal de mujeres: en 2013 estuve en una capacitación en Estados Unidos, en 2014 en un Congreso de mujeres líderes en el deporte en Inglaterra, y ahora dirijo un programa de una ONG de mujeres emprendedoras llamada Vital Voices capacitando mujeres del mundo, y puedo decir con la práctica que el cambio está en ayudar a que crean en sí mismas y lo apliquen en sus vidas”.

 

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo