La plantaron en el altar, y decidió hacer una súper sesión de fotos

Shelby tiene 23 años, y se comprometió con su futuro casi marido en marzo. La boda iba a ser en noviembre, pero él nunca llegó

La semana previa a la ceremonia, el novio le dijo que no estaba enamorado y que ya no quería casarse. Por un instante el mundo de Shelby se desmoronó, sus planes tener hijos y compartir el resto de su vida con el que creía el hombre de su vida, se habían desvanecido. 

La primera decisión que tomó fue rápidamente llamar a los invitados y a los servicios contratados para avisarles que ya no iba a celebrarse aquel matrimonio. Pero cuando habló con la fotógrafa, ella le sugirió una idea original: armar una sesión “trash the dress”, que sería algo así como arruinar el vestido hasta convertirlo en basura. A Shelby le encantó la idea. Inmediatamente habló con su madre, que le había pagado el vestido, y la convenció. Le siguieron su padre y sus mejores amigas. 

Entre todos convirtieron aquel día que se suponía sería una fiesta del amor entre dos personas, en una suerte de expiación mística, en la que pintaron el vestido de novia y los de las madrinas. Hasta se dieron el lujo de tomar una copita de champagne y fumar habanos para festejar. 

La historia fue publicada por Shelby en el sitio Offbeat Bride, dedicado a casamientos. Las fotografías son de Elizabeth Hoard.

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