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La odisea de dos novios que se casaron pese al paro del Registro

Colas, esperas, ruegos y desesperación tuvieron que pasar dos jóvenes rosarinos para poder dar este jueves el “Sí, quiero”. Es que hace días que por cuestiones gremiales está prácticamente paralizada la actividad en el Registro Civil

Ella se llama Lara y es kinesióloga. Franco es arquitecto, y trabaja de forma independiente. Ambos rondan los 30 años, y a lo largo del último se dedicaron a preparar este día, el de su casamiento. Fueron 12 meses de preparativos, entre la reserva del salón, los invitados, el vestido. En fin, todo lo que lleva organizar una gran fiesta de boda hoy en día.

Uno de los últimos trámites era el de fijar un turno para contraer matrimonio por lo civil. Es que el Registro local indica que, para casarse en las dependencias municipales, los novios deben acudir a pedir fecha el lunes de la semana anterior a la que deseen celebrar la boda.

Así que allá se fueron Lara y Franco el pasado 23 de noviembre, con ganas de tener su ceremonia civil el viernes 4. Para empezar, a pesar de ser muy temprano, la enorme cola ya hacía presagiar algo malo. Es que los trabajadores del Registro Civil empezaban a realizar una medida de fuerza de asambleas sin atención al público, por lo que en seguida dejaron de entregar turnos.

“No pasa nada amor, volvemos mañana”, decía Franco para tranquilizar a Lara, que no se iba convencida con tener que volver a repetir el proceso. El segundo intento, dos días después por complicaciones laborales, tampoco fue moco de pavo.

Despertador a las 4 de la mañana para estar de los primeros en la fila, y después a sufrir la incertidumbre de si entrarían en el cupo de atención. “¡Conseguí fecha!”, le dijo Franco por teléfono a Lara. “Pero no pudo ser el 4, porque se conmemora el día del empleado público”, le explicó. La fecha quedó fijada, entonces, para este jueves 3 de diciembre.

“Es sólo un contratiempo, un día antes”, pensó Lara. Total, el casamiento por la Iglesia sería el sábado 5, y la celebración estaba preparada para ese día, así que en realidad no les cambiaba tanto los planes.

Pero para el civil, aún quedaban algunas trabas. Es que también hay que pedir turno para las pruebas médicas que hay que presentar en el Registro Civil y, con los feriados, no hubo manera de hacerlas hasta el lunes 30. Después, 48 horas de espera para obtener los resultados, llevarlos a las oficinas municipales y pagar un sellado para el casamiento.

“¿Viste lo que dicen los portales?”, le escribió una amiga a Lara antes del mediodía del primero de diciembre. Los titulares de los medios locales hablaban del paro de los trabajadores municipales del Registro Civil, que se endurecería en las jornadas sucesivas. Los jueces casaban, pero ¿les recibirían los documentos que debían llevar al día siguiente?

La desesperación se adueñaba entonces de la pareja. “¿Qué hacemos ahora?”. Llamadas al hospital Provincial para acelerar los resultados de los análisis, sin éxito. Llamadas al Registro Civil de zona centro, sin nadie que atendiera al otro lado.

Al final, con los nervios a flor de piel y sobre la hora de cierre en ese último día de atención previo al paro, la pareja se acercó hasta el lugar para saber qué iba a pasar con su boda. Por suerte, la trabajadora que atendía en la oficina en cuestión los tranquilizó.

“Traigan los papeles mañana que se los recibo”, dijo la empleada. “¿Seguro? Porque dicen que con el paro no va a haber nadie atendiendo…”, replicó Lara. “No van a tener problemas. Pero si no ven a nadie, toquen esta ventana de acá que yo voy a estar y se los recibo”, les contestó la mujer.

Dicho y hecho. Al día siguiente, sólo 24 horas antes de la boda, y en pleno paro, pudieron terminar el trámite. Ya sólo quedaba descansar, relajarse y prepararse para el momento.

Y este jueves, por fin, algunas lágrimas y mucha felicidad en la cara de ambos al recibir la esperada libreta de matrimonio.

“Nosotros tuvimos suerte, pero no sé qué pasará con los que sólo quieran casarse por lo civil y no hayan conseguido fecha”, lamentó Lara. Al menos para esta pareja, lo que resta es celebrar. Y guardar fuerzas para la ceremonia religiosa, que será, seguro, con menos contratiempos. Es que ya se sabe, en la Iglesia no hay paros ni feriados.

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