La 'bici-birra' es la nueva amenaza de los europeos

La 'bici-birra' ya tomó las calles de Madrid muy al pesar de conductores, vecinos y hosteleros. Pero… ¿de qué se trata exactamente este vehículo hecho para el ocio de turistas y gustosos de un trago mientras se hace ejercicio?

En Madrid hay una bicicleta multitándem para hasta 18 personas con grifo de cerveza que realiza recorridos turísticos durante toda la semana entre Atocha y Cibeles. 'Beer Bike (Bbike)', la empresa a cargo de este especial paseo, cuenta con el permiso del Consistorio para ejercer la actividad, pero conductores, hosteleros y vecinos quieren prohibirlo por el peligro para el tránsito de la ciudad. Es "incompatible con la circulación por Madrid", dicen los automovilistas.

El vehículo, que junta el consumo de alcohol con la conducción, ha tenido un enorme éxito y en apenas año y medio ya cuenta con tres vehículos que realizan recorridos diarios entre Atocha y Cibeles, a una media de 500 usuarios a la semana, según asegura el impulsor de la idea y dueño de la compañía, Sacha Lefebvre: "En los pocos meses que llevamos trabajando hemos tenido que triplicar el número de carros y ya doy trabajo a ocho personas. Está teniendo muy buena acogida”.

Pero al parece lo únicos contentos con este nuevo transporte son los usuarios y los trabajadores de la Bbike. Empezando por los vecinos quienes aseguran que van gritando y molestando al tráfico.

Sin embargo Lefebvre se defiende de estas críticas y asegura que su objetivo no es que la gente se emborrache: "Es una actividad que se realiza en grupo y que promueve el espíritu de equipo. Yo soy el primer interesado en que no haya problemas y en dar buena imagen, por eso el recorrido dura solo 45 minutos", explica. Además agrega que "los clientes tiene la obligación de firmar un acuerdo para que respeten una serie de reglas, como no sacar los brazos a la carretera, no gritar, no levantarse... quién incumple estas normas se baja del vehículo".

 

El consumo de alcohol en los 'bici-birra' está limitado a un litro de cerveza o sangría por persona, sin embargo, por algo más de precio, 25 euros (el servicio normal cuesta 15) se tiene barra libre. Los usuarios  también pueden llevar su propia comida o bebida, aunque los alcoholes de alta graduación están prohibidos. En estos vehículos, el único que no bebe y que tiene la obligación de ir totalmente sobrio es el conductor del carro, que tampoco pedalea.

No obstante Mario Arnaldo, de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) afirma que ha “visto varias veces cómo se levantan, gritan y molestan a conductores y paseantes. Dirán lo que quieran, pero este tipo de vehículos es incompatible con la circulación en Madrid. Al final es una bici que se usa y alquila para beber".

Incluso Jesús Méndez, secretario general del Sindicato de Agentes de Movilidad, asegura que si bien es verdad que “nosotros no hemos tenido nunca noticia alguna de accidentes provocados por este tipo de vehículos, pero sí ha ocasionado problemas de tráfico, sobre todo en Gran Vía. Al ser cuesta arriba el carro va más lento y provoca retenciones".

Pero las críticas no acaban ahí, los hosteleros también lo consideran una forma de competencia desleal: "A nosotros nos exigen cumplir con todo tipo de normas sobre seguridad e higiene.  Este tipo de vehículos deberían estar reservados para una zona determinada, no para la carretera. O eso, o que la ley sea la misma para todos", dice Juan José Blardony, portavoz de Madrid La Viña.

Por el momento la bici barra sigue circulando no sólo por las calles madrileñas, sino también por grandes urbes europeas, como Londres, Berlín, Ámsterdam... en España también se han visto por Sevilla, Tarifa y otras zonas costeras. Pero los que habitan la ciudad de Madrid aseguran que "no siempre es aconsejable copiar todas las tendencias de ocio que nos vienen desde el mundo anglosajón”.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo