La banca fue de banca y terminó siendo punto

El sistema bancario argentino es, como en el resto del mundo, un sistema altamente concentrado. Además, desde hace casi 40 años, es un sistema fuertemente desregulado. Esta situación de privilegio del sector dentro de la economía, le permite obtener ganancias extraordinarias, originadas la mayor parte de las veces en un funcionamiento abusivo hacia sus “clientes”. Tanto quienes depositan como quienes toman préstamos, se ven perjudicados por el comportamiento de los bancos: a los primeros les pagan poco (tasas pasivas), a los segundos les cobran mucho (tasas activas).

Así, los bancos obtienen ganancias exorbitantes, que al ser comparadas con su patrimonio, arrojan tasas de rentabilidad absurdamente altas. La explicación de esto es sencilla: los bancos no funcionan con capital propio, sino con capital ajeno. Son quienes realizan depósitos quienes aportan el capital para que funcione el negocio.

Hasta hace poco tiempo, los depósitos pagaban intereses por debajo del ritmo inflacionario. Esto significaba que el que ponía el capital, perdía en términos reales. Claro, perdía menos que lo que hubiera perdido si lo dejaba dentro del colchón. Las opciones que barajaba el pequeño ahorrista eran cuatro: (1) el dólar, (2) cambiar el auto, (3) hacer un plazo fijo. De estas, la única evidentemente “a pérdida”, era la número tres. 

De modo que la cancha siempre estuvo inclinada para las primeras opciones. La función teórica de un sistema bancario es la movilización de fondos desde quienes ahorran hacia quienes deben endeudarse, ya sea para inversión o para ciertos bienes de consumo que requieren finaciamiento como construir o comprar una casa. Pero el esquema en el que viene funcionando el sistema bancario argentino produce exactamente lo contrario, y hace que el ahorro se vaya al dólar: tanto en forma directa por la compra para atesoramiento como en forma indirecta por la compra del cero kilómetro, que en su mayor parte es importado. Esto atenta contra la economía nacional en su conjunto, en la que incluimos al ahorrista.

¿Por qué ocurre esto? Porque la función teórica del sistema bancario se desnaturaliza en la realidad. Un sistema bancario concentrado y desregulado sólo se interesa por su rentabilidad y eso lo lleva a poner un gran diferencial entre tasas activas y pasivas. Eso genera que el sistema esté canalizando menos fondos de los que podría canalizar si estrechara el margen entre esas tasas.

Frente a esto, el gobierno decidió hace unos meses poner un piso a la tasa que pagan los bancos a los depositantes. Por primera vez, estarán pagando por encima del ritmo inflacionario. Recientemente, se anunció que el piso de tasa para plazos fijos sube a 23,6 por ciento para colocaciones a 30 días, a 24,1 por ciento para 45 días, a 25,1 por ciento para 60 días, a 25,6 por ciento para 90 días.

Las nuevas medidas que obligan a los bancos a pagar mejores tasas pasivas, tienen como objetivo llevar a los bancos a su verdadera función. La mayor masa de depósitos y las mejores tasas, hace que los bancos deban disponer de una mayor cantidad de dinero para pagarle a esos clientes. Para ello deberán otorgar más préstamos o resignar ganancias. La lógica empresaria nos dice que la mejor opción para ellos es la primera. Pero si quieren otorgar más préstamos, la lógica de mercado les pondrá un límite: no podrán subir las tasas activas, porque necesitará tener más clientes y no menos.

Las últimas paritarias, en un escenario de desaceleración de precios, produjeron un incremento de la capacidad de ahorro de muchas familias trabajadoras. La suba de las tasas que deben pagar los bancos por los depósitos en plazo fijo, busca poner en igualdad de condiciones a la opción más favorable para el país y su sistema productivo, a la hora de direccionar esa mayor capacidad de ahorro. 

El juego político que se planteó desde sectores minoritarios pero poderosos con la subida del dólar ilegal, requería una respuesta a la medida de parte del equipo económico. Porque después de todo, detrás de toda gran cueva hay un gran banco que prefiere seguir ganando con la especulación y la ilegalidad. 

Algunos datos importantes de los 10 bancos privados más grandes de la Argentina en el primer trimestre del año:

-Cobraron 26 mil millones de pesos en concepto de intereses y pagaron, por ese concepto, 10 mil millones de pesos. Es decir que obtuvieron un diferencial de 16 mil millones de pesos.

-Obtuvieron 6 mil millones de pesos de ganancias netas.

-La rentabilidad sobre patrimonio neto anualizada es del 32 por ciento.

-Los depósitos de Plazos Fijos e Inversiones a Plazo aumentaron un 16 por ciento, mientras que los préstamos sólo aumentaron un 6 por ciento.

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