¿Estar en Tinder es un quemo?

Novias que encontraron a sus parejas de trampa, hombres y mujeres que están forjando una relación consolidada, decepciones cuando se salta del plano virtual al real, búsquedas frenéticas y amistades de una noche salvaje tienen como punto de inicio la red neosocial Tinder, exclusiva para solteros. ¿Te animás a pasar una noche? ¿Es un quemo o está todo bien?

Un slide para la izquierda, dos slide a la derecha. Corazón por acá, rechazo por allá. Esta me gusta, esta no me gusta. Como en el ‘casamiento chino’, cuando chicos y chicas en el patio de la escuela hacían una cola entre compañeritos extendiendo la palma hacia arriba esperando una palmada de aceptación que finalizaba con un beso en la mejilla, la red geosocial Tinder avanza con el objetivo de aniquilar soledades.

Estar en Tinder es sencillo y las reglas son claras. Allí no importa ni el pulgar arriba de Facebook ni un retuit prometedor de Twitter. En Tinder uno anda desparramando corazones en búsqueda de una cita, un buen momento o el amor de la vida. La red está disponible en 24 idiomas y se adapta para dispositivos Android e iOS. Se puede descargar en unos pocos minutos de forma gratuita en Google Play y en la App Store.

Una vez que esté la aplicación instalada es posible ingresar con los datos de Facebook pero a no desesperarse que nada de lo que haga en Tinder se va a publicar en la red de Zuckerberg. Ya en el fango de los corazones, se puede configurar qué tipo de búsquedas querés hacer: hombres que buscan mujeres, hombres que buscan hombres, muejres que buscan mujeres y mujeres que buscan hombres. También es posible configurar el radio de búsqueda y la franja etárea. Ya con todo instalado aparecerán las fotos de los solitarios según tu diseño de búsqueda.

Para empezar a chatear es necesario que dos usuarios estén interesados ​​entre sí. Digamos, dos corazones mutuos. Allí ambos son informados y arranca lo mejor. Un chat que no es hot de arranque, donde ambos se miden y se tantean a ver que onda antes de pasar a otra red social o brincar para el WhastApp. De todos modos, atenti con los truchos, porque hay muchos que se sacan años o arman perfiles apócrifos.

Desde RosarioPlus.com lanzamos una búsqueda para conocer tu opinión o tu experiencia. Historias que se dirimieron en Tinder y vos nos contaste:

Patricia, la indecisa engañada

“Estuve un largo tiempo hasta decidirme. Pero un día lo hice y comencé a poner corazones en Tinder. Mis amigas me convencieron de que era una pelotudes y que si no ponía corazón no iba a garchar. Así que me decidí y puse tres o cuatro. A las horas me hablo un chico: barbita, divino, cara de tierno, pero no tanto. Y sirvió para que nos riamos un rato porque tenía una selfie en el ñoba. Hablamos un rato hasta que me pidió mi Face. Se lo di con toda la intención de que quizás, si se daba. Pero cuando empecé a stalkearlo tenía las mismas cuatro fotos que en el Tinder, se había hecho el Face hacia dos meses y los pocos, escasos, casi inexistentes Likes que tenía eran todos de ‘rochas’. Así que muy triste le dije chau al casual sex, al Tinder y lo bloqueé de todos lados”.

La ansiedad de la separada

María Fernanda estaba recién separada. Primera salida: un casamiento. Y el debut en Tinder. ¡Qué momento! “En la fiesta, mi amiga me dice: tenés que hacerte un Tinder. Que sí, que no, que sí, que no. ¡QUE SÍ! Mi amiga me lo instala en ese momento y empecé -al desconocer la modalidad de la aplicación- a pasar todos los perfiles hacia la derecha de la pantalla. En vez de rechazar a todos los monstruos que veía… ¡Los estaba aceptando! 

A los cinco minutos el teléfono no paraba de recibir mensajes. Me quería morir. Terminé más deprimida aún, porque además de separada -pensaba yo- quedé como la ‘ligerita’ de Tinder”

Morena y los códigos

“Para mí Tinder es un mundo distinto según con quién te relaciones. Hombres que buscan hombres manejan códigos distintos a hombres que buscan mujeres (y viceversa) y a mujeres que buscan mujeres. Yo no creo que sea "un quemo". Buscar relaciones/encuentros por las redes es algo a lo que nadie escapa. Que Tinder sea distinto que Facebook sólo porque es una aplicación hecha ad hoc me parece una mentira. Así que aguante ser usuario de las redes que cada uno tenga ganas”.

Tres miradas tres

Maria escribe desde Brasil. “Muitas pessoas estão”, dice. Y agrega que ella no bajó la aplicación porque le da pereza estar en tantas. “Prefiero una cita en vivo”, remata. Valeria escribe desde Inglaterra: “Acá en Londres todos mis amigos solteros lo usan, cero quemo y ninguna historia”. En tanto Silvina cree que “la gente ya no sale a levantar, usa Tinder. Y de todas las edades”.

Para Flor es pa-té-ti-co

Florencia no está en Tinder pero piensa que ocurriría si se entera que un hombre que le gusta está en la red.  “Que esté en Tinder me la baja mal. Eso significa que está muy desesperado. Lo peor es que la aplicación te tira cuando alguien que también la tiene está cerca. ¡Y ahí se produce tipo cortocircuito de desesperados! Un hombre en Tinder no califica. Es PA TÉ TI CO”.

De sueños y futuro

Emiliano es el único que hombre que al momento se sumó a la encuesta. “Yo estoy. Y hay de todo. Pero te cuento que en Tinder conocí a la persona con la que sueño mi futuro”. Y ese comienzo es un buen final para la historia.

 

 

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