​El simulacro de un terremoto que movilizó a un país

No hay que esperar a que se produzcan catástrofes. El trabajo de expertos en labores preventivas es clave

Hay sociedades a la que los desastres naturales han marcado y calado profundo, incluso son una permanente amenaza, por ejemplo para Filipinas los terremotos, por lo que tratan de tomar los recaudos necesarios. Este miércoles más de un millón de voluntarios participaron en el simulacro de un terremoto de 7,2 grados de magnitud justamente en Manila, Filipinas.

El simulacro, cuyo objetivo es reducir el número de víctimas de un posible movimiento sísmico de carácter violento, comenzó con el ulular de sirenas, alarmas de incendio y el repique de las campanas de las iglesias en las 16 ciudades y una localidad que forman el Área Metropolitana de Manila, la capital filipina.

Además, todas las radios de la capital emitieron un mensaje de las autoridades seguido del ruido de crujidos, derrumbes, llamas y gritos que simulaban lo que se escucharía durante un terremoto de 7,2 grados de magnitud.

En la hora que duró el ejercicio, el primero que se organiza de forma simultánea en toda el Área Metropolitana de Manila, participaron centros educativos, entidades públicas y privadas, complejos comerciales, organizaciones civiles y oficinas de negocios.

Las autoridades de Manila repitieron durante semanas la frase "Agáchese, cúbrase, agárrese", las instrucciones que se debían seguir durante los primeros 45 segundos del supuesto terremoto.

Mientras los filipinos evacuaron los lugares en que se encontraban, las fuerzas de seguridad simularon en distintos puntos repartidos por toda la capital la atención médica de heridos, el control de incendios y el rescate de personas atrapadas bajo los escombros, según despacho de EFE.

Números que se traga la tierra

Un terremoto de 7,2 grados causaría en Manila alrededor de 33.500 muertos por los derrumbes, otros 18.000 perderían la vida en incendios debido a los daños en el tendido eléctrico, mientras que 113.600 personas resultarían heridas, y 3,15 millones quedarían sin hogar, de acuerdo a una investigación elaborada durante 3 años, denominada: Estudio para la Reducción del Impacto de un Terremoto en Metro Manila (MMEIRS, por sus siglas en inglés).

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