sec-corbata

"El éxito electoral aún tiene que ver con el territorio físico"

Sebastián Castro Rojas, doctor en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y especialista en el campo del mundo digital, sostiene que si bien la participación en las redes sociales es "fundamental" para cualquier candidato, la fuerza de la política sigue estando en la presencia física y en el "cara a cara"

Si hay algo que permite el conocimiento científico es romper con los imaginarios colectivos vinculados al sentido común. El exponencial consumo de información a través de internet genera, en muchos consultores de marketing y profesionales de la comunicación, la tentación de aventurar transformaciones radicales en la apropiación de los discursos políticos. El trabajo de campo desmiente, sin embargo, la hipótesis de que la llave del éxito de una campaña electoral está en el mundo virtual. Una buena lectura de la política 3.0 es que las redes sociales permiten un refuerzo de lo que se hace en el terreno físico.

A esa conclusión llega Sebastián Castro Rojas, docente e investigador de la UNR, tras examinar y analizar el comportamiento digital de la clase política en las elecciones de 2011 y 2013. En diálogo con Rosarioplus.com, el especialista en nuevas tecnologías de la comunicación traza tres grandes definiciones: 1)  Para los partidos políticos y los candidatos es fundamental tener una presencia digital y tratar desde las redes sociales de diseminar ideas y proyectos. 2) Lo físico no se ha reemplazado por lo digital. La cercanía física con el candidato sigue siendo predominante. Y 3) Aún se está lejos de entender el lenguaje propio de las redes. Los candidatos, por ejemplo, no se plantean responder a los usuarios. 

Sebastián Castro Rojas, docente e investigador de la UNR.
 

 

-¿Creció mucho el uso de las redes sociales por parte de los candidatos en la campaña política de este año?
-Se nota una mayor estrategia articulada y dirigida al objetivo de captar más votantes. Soy de los que considera que las redes sociales no generan nuevos simpatizantes o adherentes, sino que lo que hacen es fidelizar (reforzar) a quienes ya estaban convencidos de votar a determinado espacio. Desde el 2011 notamos que hay un aprendizaje del uso. En la actualidad, en comparación con la campaña anterior, los políticos utilizan nuevas herramientas que antes no usaban, como, por ejemplo, el hashtag. Antes, la mención pensando en Twitter era inexistente. Y hoy es algo habitual. 
 

-¿Y cuál sería la lógica de esas etiquetas en política?
-Se puede asociar esa idea con lo que ocurre en el terreno de la política tradicional con los líderes. En el espacio físico se suele asociar a determinado partido con un determinado caudillo. Eso mismo se transpola hacia las redes sociales. Las viejas prácticas de la política se llevan a lo digital. De este modo, se trata de mejorar la propuesta discursiva. 
 

-¿Qué partido o candidato utiliza mejor las redes?
-Las cuentas de los candidatos han dejado, en su mayoría, de pensar a las redes como un lugar donde se puede repetir el mensaje tradicional. Se empieza a tener una visión global de las diferentes plataformas. Eso es un avance. En lo personal. todavía no he detectado a partir del trabajo de campo una propuesta como la de Cristina Fernández en la campaña del 2011. Hicimos un seguimiento de sus cuentas y fue la única que pudo lograr esta convergencia de lenguajes tan necesaria. Utilizó los diferentes canales, Youtube, la propuesta política programática de la plataforma web y los 140 caracteres de Twitter. Todo pensado como pequeños relatos que se enlazaban unos con otros y hacían un mensaje unitario. No he visto esto en otros candidatos.
 

-¿Cuán importante es conservar la estética y los símbolos propios de cada partido en este mundo virtual?
-El lenguaje y las características discursivas de los candidatos están muy presentes en las redes sociales. Hay una idea programática fuerte. Los candidatos tienen una cuenta propia pero también está la del equipo, la del partido, la de los seguidores, que toman la identidad visual para poder reproducirla o viralizarla. Conservar esta misma estética es parte de los profesionales que están por detrás de los candidatos. Claro que muchas veces hay una tensión entre lo que el candidato quiere decir y lo que el asesor que está detrás intenta transmitir como mensaje político.

-¿Seduce la eliminación del intermediario a la hora de transmitir una idea o un mensaje?
-Las redes posibilitan justamente esto: lo que estoy pensando lo puedo decir y difundir a partir de mis propias plataformas, y con la estructura que yo quiero darle al mensaje. De igual forma hay una hibridación entre los medios digitales y tradicionales. Se busca que aquello que se publica en lo primero se replique en lo segundo. Tampoco hay que pensar que porque tengo una presencia digital puedo ganar una elección. La performance y el éxito electoral todavía tienen que ver con el recorrido del territorio, con la presencia física y con el refuerzo del posible votante en el cara a cara. Eso no se ha perdido ni se va a perder. Las redes sociales permiten un refuerzo de lo que se hace en el terreno físico. 

-¿Por qué al dirigente político le cuesta tanto interactuar en las redes sociales?
-Hay una falencia en la explotación de la interacción con el posible votante ya sea por no entender la lógica o por no hacerse cargo de que del otro lado hay alguien ávido de respuestas. Los candidatos no se plantean responder a los usuarios. Y ahí entra el tema de la afinidad y la cercanía. Tener una mayor cantidad de seguidores hace que el mensaje de uno se replique, sólo eso. La no respuesta tiene que ver con la lógica de la política tradicional. Muchos políticos no responden por miedo a romper el vínculo con el posible votante. ¿Cuál es la estrategia? No responder. Este cambio se tiene que dar en el corto plazo. Los políticos tienen que entender que detrás de la pantalla hay alguien. 

-Algunos consultores sostienen que una buena estrategia en redes sociales puede aportar un 5 por ciento más de votos. Ponen el énfasis en los jóvenes. ¿Coincidís con este análisis?
-Los electores jóvenes están mucho más ávidos y atentos a recibir información por los medios digitales que por los medios tradicionales. De eso no hay duda. Pero si uno piensa en el elector en su conjunto, desde los 16 hasta los 70 años, la población va por otro lado. Lo importante es la presencia en los distintos espacios. Lo físico no se ha reemplazado por lo digital. El encuentro cara a cara y la cercanía con el candidato es fundamental. Repito este concepto.

-Entonces, ¿en qué marco práctico y conceptual estamos parados en el binomio política y redes?
-Hay saltos gigantescos respecto a lo que fueron las elecciones anteriores. Pero tenemos que ser conscientes de que las mismas redes se van modificando. Lo que sirvió para una determinada campaña hay que ponerlo en discusión y volver a pensar hacia quiénes queremos llegar y cómo queremos llegar. Hay poca utilización de lo que son las posibilidades de interacción con el elector. Al no tener una respuesta inmediata, el elector siente que no lo están cuidando. Tiene que haber una participación con el ciudadano. Eso hoy no se da.     

Los candidatos siguen apostando al contacto “cara a cara"
 

 

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo