El dólar: historia reciente y expectativas

Argentina salió del régimen de tipo de cambio fijo llamado “convertibilidad” luego de la crisis de diciembre de 2001. Desde entonces tiene un régimen de tipo de cambio flexible “administrado”. Esto significa que el Estado interviene por medio de distintas políticas para intentar mantener el tipo de cambio dentro de los cauces que mejor le convienen al modelo de política económica general. Este tipo de cambio es, entonces, permanentemente modificado por la oferta y la demanda, en las que operan elementos productivos, financieros, especulativos, culturales y políticos.

El año 2013 estuvo marcado por un fuerte desequilibrio entre la oferta y demanda de divisas, que tuvo que ser atendida con una importante fracción de las reservas internacionales del país. Eso debilitó la capacidad orientadora del Estado sobre el tipo de cambio y sobre los precios. Por lo tanto, significó un escenario caracterizado dos elementos: una aceleración de la inflación desde junio y, paralelamente, una acentuada depreciación del tipo de cambio, que desde noviembre comenzó a “encarecerse” en términos reales después de varios años de continuo abaratamiento.

En ese contexto arrancó 2014, con una aceleración del ritmo inflacionario durante enero, una fuerte caída en las reservas y un salto devaluatorio sobre el final del mismo mes. Mientras que el ritmo inflacionario logró controlarse a partir del mes de abril, el nuevo tipo de cambio se consolidó inmediatamente. Para el 31 de enero la devaluación del peso había sido de un 23,02 por ciento y desde entonces hasta el 31 de diciembre la moneda nacional se devaluó un 6,66 por ciento. A finales del 2013 el dólar costaba $6,52 y finales del 2014 costaba 8,55.

Sin embargo, un peso de fin del año 2013 valía “menos” que un peso de fines de 2014, por el proceso inflacionario: ese aumento de casi $2 por cada dólar fue menos que el aumento de la inflación. Entonces, si medimos el dólar “ajustado por inflación”, es decir en pesos constantes, entre fines de 2013 y fines de 2014 la devaluación fue del 5,88 por ciento. Y ese valor final del dólar es equivalente al que tenía a finales del año 2011.

De este modo llegamos a fin de 2014 con un menor nivel inflacionario, un tipo de cambio que se muestra sólido y una recuperación en el nivel de las reservas, elementos que en conjunto hacer prever una mejor perspectiva para el año que comienza.

Transcurrido el primer mes del 2015, al dólar trepó un 1 por ciento, para ubicarse en $8,64 el 30 de enero. En línea con los niveles inflacionarios y con los valores prevalecientes en los últimos meses del 2014.  

Diego Kofman

Economista

Red de Economía Política

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