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El arquitecto que enseña en lugar de odiar

Jorge Guadagnoli perdió a su hijo en diciembre de 2013: lo asesinaron al salir de un boliche céntrico. Como parte del duelo, el hombre creó una fundación que brinda herramientas laborales a jóvenes que buscan aprender un oficio. El asesino de Eugenio, hijo de un ex subjefe de la División Judiciales de la policía, compartía una celda vip con el Panadero Ochoa en una comisaría de Arroyo Seco

La vida de Eugenio se apagó muy rápido. Tenía apenas 19 años. El 1 de diciembre de 2013 murió desangrado en la puerta de una panchería ubicada en Entre Ríos y San Luis. Lo apuñalaron tras un violenta gresca que comenzó dentro de un local bailable. Aquel crimen, uno de los 264 que ocurrieron ese año (cifra histórica en cuanto a homicidios en Rosario), generó algo impensado, una atípica reacción que sorprende y moviliza: el padre de la víctima, un reconocido arquitecto de la ciudad, se aferró al amor más genuino y solidario para transitar su espantoso duelo. Creo una fundación para capacitar a través de un oficio a jóvenes sin oportunidades. La llamó "Misión Eugenio". 

Jorge Guadagnoli no es pastor, ni párroco. Tampoco un militante o un trabajador social. Cumple, sin embargo, un rol igual o más importante que aquellos actores de la sociedad civil comprometidos en suavizar las desigualdades de una ciudad fragmentada. Pone su conocimiento y sus recursos al servicio de los jóvenes que deambulan sin rumbo. Y lo hace tras la experiencia más traumática de su vida. Su objetivo, cuenta, es "despertar el sentido de lo positivo" en chicos problemáticos como Mauro, el asesino de Eugenio. 

Jorge Guadagnoli y el vicegobernador Jorge Henn. (FB)

Mauro se apellida Quevertoque y es hijo de quien supo ser subjefe de la División Judiciales de la policía, un uniformado que bajo las órdenes del juez Juan Carlos Vienna participó de la investigación contra Los Monos. Cuando asesinó a Eugenio tenía 17 años. Los testigos presenciales y las cintas de las cámaras de seguridad de la cuadra (se lo ve asestando las puñaladas) fueron pruebas suficientes para que se lo acusase de "homicidio calificado por alevosía". En un primer momento, el adolescente fue privado de la libertad bajo la tutela del juzgado de Menores Nº 2. 

La magistrada dispuso en primera instancia su tutela con encierro en la División Judiciales de la Unidad Regional II, el mismo espacio donde trabajaba por entonces su padre. Sin embargo, en mayo del año pasado, cuando el muchacho cumplió los 18 años,La fiscal Graciela Argüelles solicitó la prisión preventiva y que se lo trasladase a un espacio de alojamiento para adultos. La defensa se opuso a esta medida y pidió el arresto domiciliario. 

La fiscal rechazó el planteo por la “especial gravedad” del hecho, debido a que se dio “en un contexto de violencia entre jóvenes donde el agresor desplegó una conducta peligrosa con la utilización de un arma blanca cuando la víctima estaba indefensa”.La funcionaria justificó su decisión en el análisis que hizo la psiquiatra infanto juvenil de Tribunales, quien concluyó que estando tras las rejas el joven “pudo elaborar un proyecto” que no logró realizar “mientras estuvo con el grupo familiar”.

Tras esta resolución, el joven fue trasladado a una comisaría de Arroyo Seco. Su nombre volvió a ser noticia en enero de este año cuando se descubrió que Diego "El Panadero Ochoa", ex jefe de la barra de Newell´s (procesado por el homicidio de Roberto “Pimpi” Camino), estaba alojado en una celda vip. Su compañero de habitación era Mauro Quevertoque.

Separados del resto de los detenidos, estaban en una oficina de la comisaría reacondicionada con camas, una heladera, televisores con tecnología LED e incluso un climatizador para sobrellevar los intensos calores del verano. "Ambos detenidos tenían el manejo de su celda. Tenían la llave del calabozo y abrían la puerta desde adentro", indicó en aquel momento el fiscal Guillermo Apanowicz.

Las características de la fundación

La Misión Eugenio funcionó hasta el mes de abril en la sede de la Organización Sociocultural Sopena (Oscus) --una asociación civil internacional sin fines de lucro creada en España y con mucho arraigo en Latinoamérica--, ubicada en Santiago 5129. Luego se trasladaron a las instalaciones del Nuestra Señora de Itatí, en el corazón de barrio Las Flores. Jorge da los cursos de albañilería y construcción en seco, y Alejandra, su pareja, el de auxiliar de maestra jardinera.  

La Misión Eugenio funciona en el corazón de barrio Las Flores (FB)

En junio, la fundación estrechó lazos con la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a través de la Secretaría de Acción Social y Gremial.  La intención es poder trabajar en forma conjunta en la formación teórica y práctica.

"El compromiso fue hacer todos los esfuerzos para que esto no suceda más, para que en esos chicos se despierte el sentido de lo positivo, de la construcción, de ocupar la mente en la vida y así poder aportar un granito de arena a una sociedad mejor", explicó este arquitecto meses atrás en una nota que publicó el diario La Capital. 

Para jorge, este proyecto significa "continuar la vida de mi hijo a través de una propuesta que quiere abrir espacios a nuevas y buenas situaciones, para dar herramientas laborales a gente que las necesite". No tiene odio. Quiere ayudar. Y enseñar.

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