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El aeropuerto de Rosario se contagió del caos de Aeroparque

En el aeropuerto metropolitano de Capital Federal la situación es caótica y, con menos estridencia, replicó en Rosario, donde algunos vuelos están afectados

Buenos Aires se enfermó y el de Rosario se pescó un resfrío. El caos que se produjo en el aeropuerto Jorge Newbery de Capital Federal, con más de 120 vuelos cancelados y reprogramados en los primeros días de vacaciones de invierno, comenzó a replicar en distintas terminales aéreas del país como la de Rosario, que vio alterados algunos de sus vuelos. 

Si bien la situación, en comparación con la de Buenos Aires, es ínfima, desde la página web del Aeropuerto Internacional de Rosario (AIR) publicaron que entre jueves y viernes hay tres vuelos reprogramados y tres cancelados entre arribos y por partir, más algunos con demora. Los cancelados pertenecen a Aerolíneas Argentinas y los reprogramados son de la empresa Sol, con destino a Aeroparque.

“El aeropuerto está operable y el resto de la programación está correcta y tiene los destinos por cumplir, además el resto de los vuelos de las compañías que están asignados normalmente”, dijo Cecilia Gabenara, encargada de prensa del AIR.  

El caos en Aeroparque

El problema comenzó el viernes, cuando las vacaciones de invierno en la provincia de Buenos Aires recién comenzaban a asomar. Pero durante la semana se agravó y, si bien el miércoles la empresa advirtió que todo se normalizaría, horas después publicaron en su página web que 122 vuelos desde el 23 al 30 de julio fueron cancelados.

El presidente de Aerolíneas Argentinas había comunicado este miércoles en medio de un aeropuerto colmado de gente y de nervios por las cancelaciones: "Programamos una operación muy ajustada para las vacaciones. Quisimos poner todos los recursos a volar y dejamos poco margen para cualquier eventualidad. Y tuvimos varias: un paro de controladores la semana previa, un quite de colaboración de los pilotos de Austral y factores climáticos en destinos importantes como Bariloche, Iguazú o Chapelco. Además hubo aviones que de manera imprevista quedaron fuera de servicio debido a tareas de mantenimiento, sumado a vuelos con el 100% de ocupación".

Sin embargo, el problema parece haber sido la sobreoferta de vuelos, es decir, que la empresa vendió más pasajes de los que realmente puede operar. Incluso, según los números de la propia aerolínea, se registró un récord de 35 mil pasajeros, cuando los usual para esta época del año son unos 10 mil menos. 

Por su parte, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, atribuyó las demoras y cancelaciones a "problemas técnicos" y a "problemas climatológicos en los destinos", y negó que exista "un solo pasaje sobrevendido". 

"Se han producido estas situaciones, pero no hay un solo pasaje sobrevendido, de ninguna manera. Ni uno solo. Pero esta situación se produce y hay que solucionarlo de la mejor manera posible y rápida", dijo el funcionario nacional.

 

 

 

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