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El 13% de los carreros aceptó entregar sus caballos

Se termina el plazo de entrega de los carros y caballos para los carreros, aunque la Municipalidad evalúa extenderlo. Sólo 200 de 1.500 registrados accedieron a la propuesta. Una ordenanza prohíbe esta actividad, y un programa los reinserta con alternativas varias

Este jueves vencerá el plazo para que los carreros entreguen sus caballos a la Subsecretaría de Economía Solidaria municipal y comiencen un nuevo emprendimiento, bajo una ordenanza que prohíbe la tracción a sangre en la ciudad desde mayo. Hasta el momento, algo más del 13 por ciento de los cartoneros registrados accedieron a prescindir de sus caballos y acogerse a la propuesta del municipio. Son alrededor de 200 familias las que aceptaron la propuesta del municipio. En el padrón oficial hay 1.500 registradas en esta actividad informal, y se estima que la cifra ronda las 2.000 personas en la ciudad.

Luego de dos meses de comenzar con el plan municipal Andando de reemplazo de los caballos por triciclos y otros oficios, y de resistencia por parte de muchos carreros que cortaron avenidas y calles, la Municipalidad de Rosario vio la necesidad de extender el plazo de recepción a los carreros.

La directora de Economía Solidaria, Susana Bartolomé, explicó a Rosarioplus.com: “Vamos a seguir recibiendo carreros en La Rural un tiempo más, según la necesidad de los carreros, por una cuestión del espacio y la operatividad”.

El reclamo de las familias carreras consistía en su presunción de que no tendrán el mismo rédito con los nuevos oficios sugeridos, y que la Municipalidad quiere hacer este programa para apoderarse de esos animales y venderlos a un frigorífico, tal como han llegado a decir los más airados de la protesta cartonera.

Bartolomé respondió que “el programa es una oportunidad con herramientas, acompañamiento y capacitación para que los carreros aprovechen, pero que no se obliga a que participen”, a pesar de la ordenanza que prohíbe los carros.

“En cuanto a los carreros que no se acerquen, esas son decisiones particulares sobre las cuales no tenemos injerencia. En general vienen a consultarnos, se van a hablar con sus familias y vuelven varias veces hasta que deciden qué hacer”, explica la funcionaria.

Cuando comienza a regir la ordenanza, la prohibición de circular con caballos quedará bajo responsabilidad de la Secretaría de Control y Convivencia, así como también los caballos.

Bartolomé aclaró en torno al destino de los caballos que “tenemos un predio donde se recuperan y se curan antes de entregarlos a Control y Convivencia”. Un grupo de caballos ya fue a un establecimiento en Vera, en el norte de la provincia, a vivir una especie de “jubilación por todos los años cirujeando”, destacó.

Se estima que en Rosario hay unos 2000 carreros, ya que hace tres años se patentaron 1500 en la Municipalidad y Bartolomé consideró que el cirujeo creció  en estos años.

En los dos meses que lleva el plan Andando unos 200 carreros dejaron sus caballos y cambiaron de oficio, y hubo otros 300 que realizaron consultas, por lo que faltan muchos por acercarse.

 

El cambio de oficio

Después del momento de entrega de los caballos no se termina el programa sino que comienza. Las actividades que deciden realizar las familias de los carreros son variadas: cambian por un cuatriciclo y realizan rutas de recolección formales, buscan nuevos oficios ó se organizan en cooperativas.

Para armar las cooperativas, Economía Solidaria los acompaña en armar sus papeles, los orienta y capacita, y luego estas cooperativas deberán ser contratadas por la Municipalidad en desmalezamiento y limpieza de zanjas.

Los carreros que eligen algún oficio buscan algún rubro que les guste o en el que se sientan seguros. Entre éstos, ya se eligieron de pintura, repostería, carpintería, herrería, panadería y costura.

Y los que deciden seguir reciclando cartones lo harán con triciclos a través de rutas de recolección, es decir que harán siempre un mismo camino hacia empresas adheridas al programa Separe de la Municipalidad, donde el carrero retirará ese recurso de reciclado que de otro modo se desecha. La ventaja es que el lugar es más seguro que los basurales, el material es de mayor calidad por no estar en la calle, y el volumen de material es similar al que recogían con el carro y el caballo.

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