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Desde el palco: Martino y las expulsiones

Por una falta menor, el técnico argentino no podrá estar en el banco durante el partido de este sábado frente a Jamaica

“La bronca de Martino debe ser terrible”, cuenta un ex colaborador del técnico argentino. El martes, después de la enésima jugada violenta de Uruguay, se dejó llevar y cruzó el límite reglamentario de su “corralito”. Roja y afuera, incurrió en una falta y debe pagar. “El tema es que en una organización donde se hacen muchas cosas mal a él le molesta sobremanera tener que pagar a la mínima”. Le hacen cumplir reglas que no respetan los que las redactan.

La historia de Martino y las expulsiones viene de larga data. Como jugador de Newell’s fue el más expulsado (23). “Pero eso se debe a que también es el que más jugó” (más de 500 partidos), destaca el coordinador de inferiores Carlos Picerni. Ya como entrenador tuvo problemas en su segunda incursión, en el Club Atlético Platense. Tras un mal partido de los suyos se la agarró con el árbitro y le pidió “un baño de humildad”. “Me fui de boca, estoy bien expulsado”, aclaró al terminar el partido.

En Paraguay también hizo lo suyo. Dirigiendo a Cerro se tuvo que ir del campo por exceso verbal y, a falta de platea porque el estadio sufrir una remodelación, se fue hasta la popular para mirar cómo atacaba su equipo.

En la selección guaraní nunca tuvo problemas, salvo en el epílogo de su ciclo. En la Copa América 2011 se fue expulsado dos veces, algo extremadamente llamativo teniendo en cuenta que el torneo no llega a durar cuatro semanas. Primero fue en el segundo partido del grupo, frente a Brasil. Exceso verbal contra el árbitro Wilmer Roldán. 

La segunda roja de ese torneo la recibió en las semifinales, frente a Venezuela. Allí también habló de más, luego quiso retornar al campo, se insultó con su colega bolivariano Farías porque este le pedía por favor que se retirase, ya que entendía que Martino no hacía más que entorpecer para enfriar el juego. “¿A quién te comiste?”, le espetó el rosarino. Roja e informe. Paraguay ganó en los penales y Martino vio la final en un palco del Monumental. Esta vez no se fue solo. Pautasso duró apenas unos minutos más que Martino a cargo del equipo, generando el antecedente de algo que también iba a suceder dirigiendo al club del parque.

En Newell’s padeció su mal carácter con los colegiados. Entre los árbitros del fútbol argentino corría el rumor de “la mala leche” del cuerpo técnico leproso. Al cronista siempre le quedó la duda de si esto es algo negativo o positivo. En la historia de los bloopers arbitrales pasó el “pechazo” de Pompei en cancha de Arsenal.

Difícil de determinar si el brasileño, amigote de la dirigencia paraguaya, Sandro Ricci contaba con un estudio sobre los antecedentes del Tata. Su intervención pareció un intento de demostrar su apego a un reglamento que en Sudamérica siempre está debajo de las interpretaciones instantáneas de los árbitros. 

El domingo, Brasil y Venezuela jugarán una vez que Colombia y Perú hayan terminado su partido. Dependiendo del resultado, podrán acordar un resultado que beneficie a ambos. La organización del torneo abona a perder competencia y dejar lugar a las suspicacias. Como si le sobrara crédito, cómo si el FIFAgate no existiera. Pero Martino cruzó un metro la línea de cal.

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