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¿Cuánto debería costar el dólar?

En el artículo que publicamos días atrás hablamos del mal llamado cepo al dólar. En este nos ocuparemos de discutir algunas cuestiones sobre la determinación del tipo de cambio

¿Por qué para hacer una operación cualquiera, cada dólar cuesta determinado número de pesos? Esta relación no obedece a causas naturales ni alineamientos estelares que se conjugan periódicamente. El tipo de cambio, la relación entre la moneda mundial y la moneda local es siempre un precio político determinado por la política económica. Esto es en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en México y en el mismísimo Estados Unidos respecto del euro, el yen y el yuan. El reclamo de cuño liberal es que se trate del resultado de aquello que hace el mercado. Entonces aparece como diagnóstico que existe un atraso cambiario, entendiendo por tal a la situación que muestra un crecimiento de los precios internos por encima del ritmo devaluatorio o si se prefiere que el ritmo de devaluación debe serlo siempre al mismo que posee el crecimiento de los precios internos. Sobre esto pueden decirse varias cosas.

La primera pregunta es ¿desde cuándo se mide ese atraso?: desde ayer, la semana pasada, el mes anterior, el año 2014, el último quinquenio, los años 50 o desde 1935 en el que se creó el Banco Central. No hay momento cero único. Todos sabemos que en enero de 2014 se produjo una fuerte devaluación. ¿Cuánto creció el precio oficial desde los $ 6,518 de diciembre de 2013 a fines de julio de 2015?. La respuesta es sencilla: 40%. Y ¿Cuánto creció el IPCNu – Indice de Precios al Consumidor Nacional Urbano en el mismo período?: 34%. Si se toma este período no sólo no habría atraso sino adelanto porque la devaluación habría superado el comportamiento de los precios internos.

Podría decirse que hay una sub-estimación del IPCNu y que en vez de 34% lo real sería parecido a la devaluación, con lo cual el supuesto atraso no se verificaría. El momento cero o período base es el primer problema. Otro es qué índice de precios se elige porque cada uno de ellos indica cosas diferentes: minorista, mayorista general, mayorista sin importados, construcción, tasa de interés, mix de índices, etc.  Por último la relación simétrica reclamada entre el comportamiento de los precios internos y la devaluación reduce la determinación del tipo de cambio a un único factor. Esta es la forma simplificada de cómo interpreta la trama económica el pensamiento ortodoxo.

El reclamo devaluatorio archiva la discusión sobre el conjunto de factores que refieren a la productividad, a la inversión, a la eficiencia empresarial. Lo que se reclama es que ante el espíritu rentístico que anima el comportamiento diario de las corporaciones empresarias, la cuales marcan la cancha en la economía argentina, la devaluación compense la ganancia no obtenida por las consecuencias de la conducta parasitaria de aquellas. En vez de devaluación habría que discutir tasas y calidad de la inversión, el régimen de Inversiones Extranjeras, las tasas de reinversión de las ganancias, las políticas de distribución de dividendos, las ganancias financieras como fuente insoslayable de los cuadros de balance de las firmas, entre otros capítulos pendientes. 

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