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Cristina inauguró un "sitio de la memoria" en la ex Esma

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le pidió a los argentinos garantizar “el respeto de los derechos humanos, de la Memoria, la Verdad y la Justicia” que, indicó “no pueden quedar en manos de un presidente ni de un Parlamento ni de un Poder Judicial” sino que es “patrimonio de todos”. 

“Estamos ante la inmensa responsabilidad de saber que los 40 millones de argentinos tienen que garantizar el respeto de los derechos humanos, la memoria, la verdad y la Justicia”, aseveró la mandataria al encabezar la inauguración de un Sitio de la Memoria en el predio de la ex Esma, donde funcionó uno de los más emblemáticos centros clandestinos de detención de la dictadura cívico militar.

Allí, afirmó que “el pueblo es el que se tiene que empoderar de su propia historia”, y sostuvo que la garantía del respeto a los derechos humanos y los procesos de Memoria, Verdad y Justicia “no pueden quedar en manos ni de un presidente, ni de un Parlamento ni del Poder Judicial”.

“Ya no tenemos que esperar que nos proteja un presidente o una presidenta”, enfatizó la mandataria en el marco del acto que forma parte de las celebraciones por el 25 de Mayo.

En ese lugar, recordó el acto del 24 de marzo del 2004, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner encabezó el acto de recuperación del ex predio de la ESMA y pidió perdón el nombre del Estado Nacional “por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”. 

“Ese 24 marzo vino a recuperar no sólo un edificio, no sólo un ex centro clandestino de detención sino que vino a recuperar la memoria y la historia de todos los argentinos”, subrayó la mandataria. 

En ese sentido, destacó que la ex ESMA se trata de un “sitio de memoria y no de un museo” porque “en el museo se guarda el pasado”, mientras que en los sitios de la memoria se guarda “la Memoria, la Justicia y la Verdad”. 

“Es el pueblo el que se tiene que empoderar de su propia historia. Hoy aquí hay una victoria de la vida sobre la muerte, de la memoria sobre el olvido, de la Patria sobre la antipatria. Hoy, aquí, ellos están inmortalizados, más vivos y presentes que nunca en todos ustedes y en la historia”, aseveró la mandataria.

A su vez, al cerrar su discurso, Cristina llamó a todos los argentinos a “defender” el rol de defensores de los derechos humanos que distingue al país en el mundo. 

“Somos un ejemplo en el mundo. Defendamos, argentinos, ese papel, ese rol, que es patrimonio de los argentinos y no de un gobierno”, enfatizó la Presidenta visiblemente emocionada ante un público en el que se encontraba su hijo Máximo Kirchner, su nuera Rocío García, quien tenía en brazos a Néstor Iván, el bebé de ambos. 

En tanto, al comenzar su discurso, contó que la primera vez que había ido allí había sido como senadora, acompañando a Néstor Kirchner y a un centenar de personas a recorrer el lugar.

Sin embargo, afirmó que no había llegado a “adquirir verdadera dimensión” de lo que eso significaba hasta que, el 24 de marzo del 2004, lo recorrió junto a su hijo Máximo y un grupo reducido de personas. 

“Ahí sí, en ese silencio, en esa soledad infinita sentí como que algo pasaba dentro de uno y que había una energía y una fuerza impresionante y que esta historia no podía ser una historia ocultada ni sólo un edificio sino que teníamos que hacer un lugar poniéndonos todos de acuerdo”, confesó. 

Además, contó que, previamente, en el discurso pronunciado ese 24 de marzo, había sido “la única vez” que no había escuchado hablar al entonces presidente “sólo con sus neuronas sino con el corazón y las tripas en nombre de tantos de miles y miles que ya no había podido hacerlo nunca más, y pidiendo perdón en nombre del Estado”.

Por otro lado, recordó que ese día -el 24 de marzo del 2004- había conocido a Juan Cabandié, hijo de desaparecidos y hoy diputado nacional del Frente para la Victoria, y al último nieto recuperado, Jorge Castro Rubel, que estuvo allí sin saber que era hijo de detenidos-desaparecidos y que había nacido en ese centro clandestino de detención. 

El final del discurso de la Presidenta coincidió con la salida del sol tras la llovizna que había acompañado sus palabras, con lo cual, metafóricamente, afirmó que, “después de la lluvia, siempre sale el sol”, aun cuando haya sido “la tormenta más fuerte y el cielo el más negro”. 

(Télam)

 

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