Con la soja en el tobogán, el campo liquida y los puertos colapsan

La producción de la oleaginosa se posicionó como récord histórico, pero los precios no acompañan. 

La cosecha del agro ha escalado a las 59 millones de toneladas de soja y así se convirtió en un nuevo récord productivo. En este escenario de abundancia de granos pero de precios internacionales bajos, la comercialización se aceleró en las últimas semanas, lo que se reflejó en la problemática congestión de camiones en las terminales portuarias que hizo pico incluso en los disturbios suscitados en la planta de Dreyfus, en General Lagos.

De esta situación se desprenden las demoras y la generación de conflictos con los transportistas, el eslabón más débil de la cadena, que se queja de que las terminales portuarias los usan de silos rodantes, con el consiguiente lucro cesante. 

La decisión de acelerar la entrega de granos por parte de los productores tiene su origen en junio del año pasado, cuando el precio de soja Chicago comenzó a bajar sin retorno.

Si bien la comercialización venía lenta antes del cierre del primer trimestre, en abril la cuestión cambió. “Se agilizó la comercialización en las últimas dos semanas y se decidió vender, tanto a precio hecho, como a futuro”, afirmó a Rosarioplus.com Julio Calzada, especialista en temas de agro de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La venta de soja se aceleró en las últimas semanas

Cooperativas, acopios o los mismos productores pusieron el pie en el acelerador: de las 59 millones de toneladas, ya se vendieron 22 millones (se estimaba que se venderían 17 millones), de las cuales unos 7 millones se han vendido mediante el procedimiento a “precio hecho”, es decir, con  entrega inmediata a un valor de la tonelada de 1850 pesos. Hace un año esta operación ascendía a 2800 pesos, un 35 por ciento más.

El resto de las operaciones se resolvieron a “fijar precio”, con vistas a futuro, de los cuales muchos miran a octubre o noviembre cuando cambie el mando presidencial. Pero no solamente se apuró debido a una cuestión de réditos para no asimilar un precio aún más bajo en semanas, sino también al no poder almacenar el grano por falta de espacio físico y capacidad, y mayores gastos de estadía.

Esto desembocó en la congestión de transporte, precisamente en las terminales portuarias con filas de camiones que ingresaron al polo. Así lo explicó Calzada, quien luego de afirmar que se trata de “un problema histórico”, arrojó una cifra abrumadora: sólo en lo que va de abril, ingresaron unos 250 mil camiones cuando las estimaciones anuales consideran 1,6 millones que ingresan y salen del polo.  

Fila de camiones por la demora de la descarga en las terminales

El récord verde

De las 97 millones de toneladas de granos, entre maíz, trigo y soja, esta última se lleva casi el 60 por ciento, con el récord mencionado de 59 millones. Una clave de este año fue el gran rendimiento por hectárea, sobre todo en la zona núcleo, que según GEA (Guía Estratégica para el Agro) de la Bolsa de Comercio, compensó las fuertes lluvias de marzo en Santa Fe y Córdoba, donde se afectaron unas 100 mil y 250 mil hectáreas respectivamente. 

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