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China y Europa se disputan Latinoamérica

Una región atractiva por su mercado y por su potencial económico

Los países latinoamericanos y europeos tienen vínculos profundos pero, en los últimos años, China fortaleció sus lazos en la región.

La crisis económica y financiera que afectó principalmente a los Estados Unidos y a Europa desde 2008 hasta la fecha, provocó que esos actores se concentraran en su propia recuperación, descuidando sus históricos vínculos -especialmente económicos y comerciales- con los países latinoamericanos.

En ese contexto, China aprovechó para incrementar su presencia en la región, a punto tal que amenaza a Europa con quitarle el lugar que ostenta como principal inversor en la zona, aunque a largo plazo.

Las cifras expresan que la Unión Europea (UE) es el principal inversor en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con más de 505 mil millones de euros en 2013, lo que representa más de un tercio del capital inversor que recibe Latinoamérica y el Caribe.

China también se hace notar, prometiendo alcanzar los 222 mil millones de euros invertidos en los próximos 10 años. Muy atrás todavía del gigante comercial europeo, pero con un ritmo creciente que ha conseguido llamar la atención en el viejo continente.

¿Qué disputan China y Europa?

La CELAC, fundada en 2010, es un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política que reúne de manera permanente a los 33 países de Latinoamérica y el Caribe, entre ellos, las economías más poderosas del continente detrás de los Estados Unidos: Brasil y México. Cuenta con una población que supera los 600 millones de habitantes y una extensión territorial de más de 20 millones de kilómetros cuadrados.

 

 

Su economía experimenta un vertiginoso crecimiento debido a su gran mercado interno, a la exportación de commodities y a la fusión de bienes y servicios, que en toda la región trajo consigo un aumento del consumo por parte de de la población, elevando así la calidad de vida en la mayoría de los países. No obstante eso, se calcula que un 30 por ciento de la población se encuentra sumida en la pobreza.

Lo cierto es que, con un Producto Bruto Interno (PBI) de aproximadamente 7 billones de dólares, la CELAC es la tercera potencia económica a nivel mundial, además del mayor productor de alimentos y el tercer mayor productor de energía eléctrica  global.

Cumbre CELAC-UE

En este marco, la semana pasada se llevó a cabo la reunión cumbre CELAC-UE en Bruselas, que involucró a los 61 países de los dos bloques. El encuentro concluyó con la firma de un plan de acción en el que el viejo continente intenta recuperar su influencia en la región, cuyos puntos centrales son los siguientes:

1. La eliminación de visas Schengen para Colombia y Perú. El Acuerdo de Schengen permite a las personas transitar de un país a otro dentro de la denominada “zona Schengen” sin ningún control. Sin embargo, conviene señalar que la UE y el espacio Schengen son dos zonas diferentes. El visado Schengen, que permite visitar todos los países de dicho espacio, requería la realización de complejos trámites y adquisición de seguros. Su eliminación, supone que los ciudadanos colombianos y peruanos podrán acceder a los países de la zona de manera simple y pudiendo circular libremente por períodos de 90 días corridos o 180 días a lo largo del año. Argentina, México, Brasil, Chile y Venezuela ya contaban con este beneficio y Ecuador está negociándolo.

2. Reclamo por las sanciones impuestas por los Estados Unidos a Venezuela. Se rechazó -y solicitó la derogación- de la orden ejecutiva emitida por el presidente Barack Obama en marzo, que califica la situación en Venezuela como amenaza a la seguridad estadounidense, argumento utilizado para imponer sanciones a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro.

 

 

3. Los países latinoamericanos reclamaron una mayor atención a las negociaciones comerciales entre la UE y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), que se reanudaron en 2010 tras seis años de suspensión y están de nuevo bloqueadas.

4. Tanto la UE como la CELAC celebraron el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y avalaron el intento del bloque europeo por normalizar las relaciones diplomáticas y económicas con la isla.

5. Uno de los avances más destacados, fue la constitución de un fondo fiduciario al que Europa realizará aportes para ayudar a la recuperación de Colombia si prospera el proceso de paz que el gobierno de Juan Manuel Santos mantiene con la guerrilla.

China

El gigante asiático se propone aumentar su influencia en la región a través de la demanda de materias primas, la oferta de infraestructura y el despliegue de su capacidad financiera.

Hace poco más de dos semanas el primer ministro chino, Li Keqiang, realizó una gira por Brasil, Colombia, Perú y Chile marcando una nueva fase del desembarco chino en Latinoamérica.

En la última década, los vínculos económicos bilaterales estuvieron signados por un comercio creciente -se multiplicó por 21- generando una cadena de suministro estable desde países como Argentina, Chile, Brasil o Perú hacia China, país al cual se le vende importantes cantidades de cobre, soja y mineral de hierro. Pero esto conlleva un riesgo, porque más del 73 por ciento de lo que la región le vende a China son productos primarios y, a cambio, la región recibe productos chinos manufacturados, erosionando así a un buen número de industrias latinoamericanas. No obstante ello, los países de la región apostaron por esa relación económica debido a que engrosaban su superávit comercial, mientras los precios de las commodities se mantenían subiendo.

 

 

Pero ese escenario cambió por completo como consecuencia de la desaceleración china y la caída de los precios. Países como Argentina, Perú y Colombia registran ahora un déficit comercial con China, mientras Brasil podría sumarse a ese grupo durante este año.

Este hecho provocó una disminución en el entusiasmo por el socio chino y una nueva mirada hacia los viejos y conocidos socios europeos.

Conscientes de esta realidad, la misión encabezada por el primer ministro visitó la región anunciando inversiones, créditos multimillonarios -como los 10 millones de dólares que se destinarían para la desfalcada petrolera brasileña Petrobras- y prometiendo comprar más manufacturas latinoamericanas.

Pero el proyecto estrella que China presentó para sostener su imagen de superpotencia, fue el de una línea de tren que conectaría el Atlántico brasileño con el Pacífico peruano. Es decir, más de 4 mil kilómetros de línea férrea que debería cruzar la selva amazónica y los Andes, para crear una vía terrestre para la exportación. Un plan que, por faraónico, parece imposible, dado que entre otras cosas  deberían invertirse 13 mil millones de dólares para reducir apenas 2 mil kilómetros de la actual ruta marítima.

Las promesas chinas de invertir en la creación de industrias locales para que los empleos se queden en la región fueron recibidas con escepticismo, tras el fracaso o la conflictividad de algunos proyectos. Chery, una de las grandes automotrices chinas, cerró su fábrica en Uruguay, mientras en São Paulo la misma firma sufrió una huelga que paralizó la producción durante un mes por los bajos salarios y las malas condiciones de seguridad. Peor es la situación en San Juan de Marcona, Perú, donde un día después de la visita de la misión china se produjo una huelga de los trabajadores de la minera estatal china Shougang, que desde su llegada en 1992 mantiene una alta conflictividad por las pésimas condiciones laborales.

Latinoamérica y el Caribe constituyen una región que aún no ha fraguado políticamente lo suficiente. Es atractiva, es rica y tiene un enorme potencial de desarrollo. Pero lejos de dejarse colonizar por europeo o chinos, puede plantarse de frente para negociar en condición de socio.

Dilma Rousseff fue contundente ante el primer ministro chino a quien le recitó un proverbio también chino. “Si el viento sopla en una sola dirección, el árbol crecerá inclinado”.

Latinoamérica es un árbol que, con un liderazgo inteligente que aproveche el multilateralismo con Europa, China, Estados Unidos y otros actores internacionales, puede crecer derecho.

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