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Caranchos: el terror de las aseguradoras

En los pasillos de Tribunales se los conocen como  “caranchos”, “bolseros”, “mayoristas”  o “aves negras”. Son abogados que con total impunidad montan un falso accidente, ya sea laboral o de tránsito, para estafar a las empresas aseguradoras. El negocio tiene un perverso y meticuloso engranaje en el que participan varios actores

"Lo que está en auge ahora es la modalidad bicicleta", explica con naturalidad el abogado que accede a hablar con Rosarioplus.com bajo la condición de conservar su anonimato. La estafa es simple. Un "puntero", conocido como la persona que contrata el estudio de abogados para reclutar a las víctimas, convence a uno de sus contactos para participar de la espuria maniobra. Lo suben a una bicicleta y fingen un accidente con la puerta de un auto estacionado que se abre. En el acto, los letrados le pagan al supuesto damnificado cinco mil pesos a cambio de la potestad para llevar adelante el reclamo legal por las lesiones sufridas. Meses más tarde, la aseguradora demandada desembolsará 20 mil pesos a modo de indemnización en la cuenta bancaria del estudio. El timo sale según lo planeado. Perfecto. Como casi siempre.

En Rosario, como en muchas ciudades del país, el negocio de "los abogados caranchos" creció al ritmo de la proliferación y el crecimiento sostenido de las empresas aseguradoras, firmas que con la recuperación económica y del empleo sumaron miles de nuevos afiliados. El propio Colegio de Abogados de la ciudad estima que en la actualidad entre un 5 y un 10 por ciento del total de los abogados matriculados se dedica a este tipo de estafa.

Los choques son caldo propicio para inventar lesiones, muchas veces con connivencia policial.
 

 

 "Estamos hablando de peces gordos. Para hacer estos engaños se necesitan muchos recursos. Es un engranaje que con el tiempo funciona solo y que nadie se anima a desbaratar", agrega la fuente consultada por este medio. Las estafas se llevan a cabo tanto en accidentes laborales como en accidentes de tránsito. En ambos casos, el estudio jurídico "monta un sketch" del que participan varios actores: un puntero o reclutador; un médico legista, encargado de constatar la lesión; cómplices para armar la falsa escena y testigos para elaborar la denuncia.

Cada parte tiene su tarifa según el monto estimado de la estafa. Un puntero ocasional puede cobrar hasta mil pesos por cada víctima reclutada. Uno permanente tiene un sueldo que muchas veces supera los 15 mil pesos mensuales. El médico legista recibe el 10% del total de la demanda, mientras que cómplices y testigos agarran al instante montos no mayores a 500 pesos. 

La puesta en marcha del nuevo código procesal penal en la provincia dejó otro actor fuera de este negocio. Hasta hace poco, cada comisaría tenía a un policía que a la hora de tomar las denuncias "sugería" la contratación de un determinado estudio de abogados. 

En el caso de los accidentes laborales, la supuesta víctima es un "eslabón" necesario hasta el cierre de la indemnización, ya sea mediante un arreglo consensuado o una resolución judicial, debido a que es la persona que cobra la demanda, no así en los accidentes de tránsito. En este tipo de presentaciones, los abogados pueden asumir el rol de representante del lesionado.

La modalidad "latigazo" es otra práctica muy utilizada para estafar a las aseguradoras. Consiste en una "lesión muscular" que se produce en "el brusco movimiento del cuerpo" tras un choque con el auto. El modus operandi más complejo y osado, aunque más rentable, pasa por convencer a la víctima de que se "tire" sobre un auto en movimiento. 

Los "montos más jugosos", sin embargo, aparecen en los accidentes de trabajo. La fractura de un hueso o la pérdida de una falange puede significar una demanda superior a los 200 mil pesos. En estos casos, la indemnización está sujeta a la edad de quien reclama, un promedio del sueldo que cobra en su trabajo y la incapacidad generada por la lesión. "Quien se somete a esto recibe por lo general 30 mil pesos de arranque y otros 300 por mes hasta que finalice la demanda", explican quienes conocen el millonario negocio que se esconde detrás de este ardid.     

Resignación y claudicación 

La Segunda, San Cristóbal, Orbis, Zurich, Mapfre y Federación Patronal son algunas de las aseguradoras más afectadas por el accionar de los caranchos, según pudo averiguar Rosarioplus.com. En un primer momento, al descubrir las estafas, estas firmas intentaron frenar el aluvión de presentaciones mediante la cancelación de los acuerdos extrajudiciales, una práctica habitual y conveniente para estas empresas. Sin embargo, con el paso del tiempo, advirtieron que en la mayoría de los casos las demandas "no tenían ninguna fisura", por lo que correrían con desventaja en una hipotética instancia judicial.

Accidentes laborales, otro filón para las aves negras.
 

 

"Las aseguradoras están que trinan con este tema. Pero han bajado los brazos. Ahora intentan que el daño sea lo más leve posible. Es casi imposible desenmascarar a los estafadores con pruebas sólidas. A quienes se animaron a denunciar a estos estudios les salió el tiro por la culata", subrayó otro letrado que se dedica al rubro de los accidentes viales, habitué en los pasillos de estas compañías.

El año pasado, un medio local entrevistó a la jueza laboral Nº 1, Susana Perkins, quien reconocía estar "sorprendida"  debido a que casi el 70% de los expedientes que ingresaron en 2014 a los juzgados laborales de Rosario fueron por demandas contra ART por riesgos de trabajo. “Es como si de golpe se hubiera enfermado o accidentado la mayor parte de la población laboral de la ciudad”, se quejaba por aquel entonces la magistrada. 

En dicho informe, Juan Carlos Mosquera, representante legal de La Segunda, admitía "un desborde" en la cantidad de demandas: "Advertimos un montón de acciones fraudulentas: hechos inexistentes o simulados para lograr un beneficio económico. Vemos cortes prolijos, más propios del bisturí que de la lesión que produce un puntazo de arma blanca, por ejemplo. Hemos recurrido a la comisión médica diciendo «esto es fraude» y los médicos responden «traigan evidencias porque la lesión está»".

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