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Brasil: un país con varios países dentro

El desgaste de Dilma Roussef no se explica sólo por los escándalos de corrupción que salpicaron a su gobierno. La re primarización de la economía brasileña, crecimiento de capital extranjero y balanza comercial negativa son algunos factores que juegan en contra del gran vecino

La velocidad del desgaste del gobierno brasileño encabezado por Dilma Rouseff desde su asunción, obedece a más de un motivo. Circunscribirlo al destape de los casos de corrupción implica perderse el inicio y el final de la película, aunque se trate de un problema relevante por sí mismo. Las reflexiones que la editorial “Contraponti” publicó en 1998 bajo el título A opção brasileira (la opción brasileña) contienen claves recomendables para ser revisadas y reelaboradas. 

Una cita de otra naturaleza y más divertida puede ser escuchar a Gilberto Gil en su sueño participando de un congreso de economía. 

En esta nota mostraremos algunas tendencias del sector externo del país vecino, que vemos como uno de los frentes que aceleró su crisis política. Si miramos el comportamiento retrospectivo de largo plazo, luego de la crisis de mediados de los ‘90 al 2000, se inició un proceso de recuperación de los saldos comerciales (exportaciones menos importaciones) hasta el año 2004. Los años 2005 a 2006, reforzaron la tendencia y coyunturalmente experimentaron saldos positivos record de 44.703 y 46.457 mil millones de dólares respectivamente por cuestiones coyunturales que no describiremos en el presente artículo. En 2007 no se repitieron tales guarismos y a partir de 2008 los saldos positivos entre las ventas y compras externas volvieron a ubicarse en los niveles de 2003. La crisis internacional de 2012 impactó fuerte en el frente externo brasileño y llegó a consumir casi todo el saldo positivo en 2013. Finalmente en 2014, se encendieron las luces rojas porque se registró un déficit entre exportaciones e importaciones, situación que no ocurría desde el año 2000.

¿Qué le pasó a la economía brasileña? En principio, hay tres elementos importantes a señalar: el primero es la re-primarización de su economía, lo cual puede leerse también como pérdida de dinámica de la actividad industrial y/o sustitución del uso de los capitales que antes estaban vinculados a la industria y se volcaron en parte a explotar recursos del suelo y subsuelo, en línea con lo ocurrido en casi toda la región.

El segundo elemento es el crecimiento del capital extranjero a costa del local, esto es un proceso de inversión extranjera directa que, central aunque no exclusivamente, consistió en la compra de activos preexistentes más que en la ampliación o instalación de nuevos establecimientos. El tercero muestra una profundización del proceso de inversión extranjera por parte de empresas brasileñas fuera de Brasil, no reducido al territorio de América Latina. Los tres factores pueden leerse también en clave política: las elites empresarias oriundas del país vecino se subieron al carro de las rentas extraordinarias ofrecidas por el boom de las commodities y/o vendieron total o parcialmente las acciones de las empresas que controlaban a capitales extranjeros y/o mudaron parte de su actividad fuera de las fronteras brasileñas. Los efectos de tales conductas no se perciben de inmediato pero su sello los transforma en un problema de naturaleza estructural difícil de ser revertido en el corto plazo.

Brasil - Saldo de la balanza comercial

Fuente: www.ibge.gov.br y elaboración propia Sergio ARELOVICH  

Entre los efectos, por un lado se hace más visible el peso de la deuda y su exteriorización de corto plazo: el servicio de intereses. En 2014 los 14.000 millones de dólares de intereses duplican a los pagados en 2007. Por otro y de mayor peso, aparece el efecto de la extranjerización de la elite empresarial en el giro de utilidades y dividendos. Los picos registrados en 2008 y 2011 no deben ocultar la tendencia. Entre 2012 y 2014 se giró en promedio a las casas matrices 25.000 millones de dólares, el doble que en 2005. Ello agravado por la paulatina devaluación del real. Las ganancias no solo han crecido en moneda local sino también en la revaluada moneda extranjera en la que se giran a las casas matrices. El capítulo automotriz de la industria brasileña tiene  mucho para explicar en estos cambios, razón por la cual los impactos en su espejo argentino no deben sorprender y obliga a construir una estrategia no reductible a la firma de acuerdos de corto plazo.

Brasil - Remesa de utilidades y pago de intereses de la deuda

Fuente: www.ibge.gov.br y elaboración propia Sergio ARELOVICH  

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