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Ángel o demonio, un barra de la vieja escuela

El martes pasado falleció Marcelo Barberis, el fundador de RC2000, enemigo del histórico presidente de Rosario Central Víctor Vesco, e hincha apasionado. Los que lo recuerdan aquí cuentan perlas blancas y negras de un personaje del folclore canaya

Todos los villanos y próceres de las historia están condenados a ser recordados como personas sin matices. A nadie se le ocurre pensar en un José de San Martín malhumorado o en un virrey Cisneros cariñoso. Sin embargo, en la práctica las cosas son muy diferentes. El martes pasado falleció Marcelo 'Vitamina' Barberis, el viejo capo de la Banda Fina, la mítica hinchada de Rosario Central que dirigió los paravalanchas de Arroyito en los '80.

Según un viejo policía, Vitamina fue un muchacho violento, con un importante prontuario ligado a las estafas. En contraste, varios representantes de la vida social y cultural de Central lo recuerdan como una persona que militó la idea un club con hinchas comprometidos, que defiendan "el otro Central, el que está más allá de 11 camisetas", según sus propias palabras. Fue un barrabrava, pero de una época muy diferente.

Marcelo nació y se crió en el barrio de La Sexta. Fue un habitué de la popular canalla desde los '70; cuando con menos de 15 años empezó a seguir a la Barra del Bombo, que era dirigida por El Tula. Siguió a Central en tren por todas las canchas del país y se convirtió poco a poco en el hombre más respetado de la hinchada. Por eso, cuando El Bombo de Perón terminó con su jefatura, Vitamina quedó al mando. La hinchada pasó a llamarse la Banda Fina y desde ella inculcó la idea de la defensa de los colores, por sobre todas las cosas; un fundamentalismo que, si bien hoy es muy común, en ese entonces era algo verdaderamente raro. Bajo su influencia se criaron muchos personajes de la vida folklórica canalla; así como también algunos muchachos que aún hoy son pesos pesados en el Gigante de Arroyito.

“No tenía un laburo, vivía como barra. Pero en esa época las cosas eran muy diferentes, se manejaban otros números, no se hizo millonario, ni mucho menos. Por ejemplo, en el '85, cuando la camiseta tenía el sponsor de Zanella, Central sólo recibía 4 motos al año, como único pago”, explicó a Rosarioplus.com un integrante de la Banda Fina, haciendo un contraste con la actualidad.

Según un investigador retirado, Vitamina estuvo implicado en numerosas estafas, solía tener tarjetas de crédito truchas que usaba hasta reventar. Era ventajista y tenía mañas para todo: “Pedía un camión prestado, lo paraba en la puerta de la casa e intentaba venderlo. Cobraba la plata y desaparecía. Una vez, con una tarjeta duplicada compró un montón de pintura azul y amarilla y nos cayó de sorpresa. Esa vez pintamos media ciudad”, contó un allegado.

Bajo la dirección de La Banda Fina, Rosario Central se convirtió en uno de los clubes con mayor cantidad de hinchas de visitantes. “En el '87 llegamos a mover 30 colectivos, que salían desde el Monumento. Esas movidas no eran para ganar guita; la idea era que sea lo más barato posible, para que viaje todo el mundo”, señaló un viejo amigo de Vitamina.

Él militaba para que Central sea un club inclusivo y esto lo llevó a fundar, a comienzos de los '90 el RC2000, un grupo de hinchas conformado por jóvenes de todos los puntos de la ciudad; con el que logró vencer en '92 a Victor Vesco, que llevaba 22 años en el cargo . El presidente fue Antonio Rodenas; Barberis no ocupó un cargo en la comisión directiva, pero sí fue el intendente del balneario, que en ese momento estaba casi abandonado, y lo convirtió en lo que hoy es el Caribe Canalla. El sueño le duró sólo un año, pero en ese tiempo quintuplicó la cantidad de socios. “Cuando activaron el Caribe la gente se iba a las 6 de la mañana a reservar mesas, porque se llenaba enseguida”, explicó un amigo de Barberis.

Un tiempo después, Vitamina fue derrocado por la banda del Carlos 'Chapero' Bustos, gracias al apoyo de Vesco, que había vuelto a ganar las elecciones.

A partir de allí se dedicó a denunciar en forma pública los hechos de corrupción en los que estaba implicado el club de Arroyito.

En 1999 protagonizó una batahola en una asamblea de socios, donde fue golpeado salvajemente: “Recibí puntapiés, sillazos y trompadas por una manga de cagones que son todos empleados de Víctor Vesco (presidente en ese momento). Si hasta el Gordo San Juan simuló una tregua para después darme de lleno un cabezazo que me fracturó la nariz", relató aquel día al diario Olé.

El 2000 lo encontró en Barcelona, administrando un bufet, junto a su hijo.

Volvió al país unos años más tarde y en 2012 fue arrestado en medio de una causa federal, acusado de intentar mandar droga a España. Estuvo poco tiempo preso en el penal de Ezeiza y fue liberado por falta de pruebas. “Tenía bronca con la policía y le armaron una causa. Pero era cualquier cosa y se cayó enseguida”, explicó un allegado a Vitamina.

Sólo estuvo en el Gigante unas pocas veces más, porque su presencia en las tribunas generaba incomodidad entre los actuales Capos de los paraavalanchas.

El martes pasado falleció, tras una larga lucha con la diabetes y la cirrosis. Para muchos, fue uno de los últimos exponentes de la vieja escuela de las barras bravas.

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