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Nueve de cada diez transexuales no consigue trabajo formal

La Federación LGBT reveló estadísticas sobre la realidad laboral de la comunidad trans: el 90 por ciento se encuentra marginado del mercado laboral formal, y el 65 por ciento evita develar su sexualidad 

El 90 por ciento de las personas transexuales en Rosario no tiene empleo formal, y entre quienes sí lograron acceder al mercado laboral, el 65 por ciento teme hablar de su sexualidad en su trabajo. Son las principales conclusiones de un informe elaborado por la delegación local de la Federación Argentina de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans (FAGLBT), para la Organización internacional del Trabajo (OIT).

El documento “Orgullo en el Trabajo. Estudio sobre discriminación en el empleo con motivo de orientación sexual e identidad de género” fue presentado en el Centro de Estudios Igualdad Argentina, que dirige el senador Rubén Giustiniani. El relevamiento arrojó como resultado contundente que, de 500 encuestados, el 90 por ciento de las personas transexuales no consigue trabajo registrado, por lo que son marginadas del mercado laboral formal y, muchas veces, compelidas a ejercer la prostitución o no lograr su emancipación económica.

A eso se suma otro dato de gravedad: el 65 por ciento de los argentinos gays, lesbianas, bi y transexuales temen ser abiertos en cuanto a la manifestación de su sexualidad porque temen perjudicar oportunidades laborales. No obstante, sólo el 15 por ciento dijo haber padecido situaciones discriminatorias en sus empleos, por lo que el estudio concluyó que “hay una diferencia marcada entre lo vivido y lo percibido”.

El estudio aborda, a través de un estudio de campo y de indagar en el marco legal del país, la complejidad del mundo del trabajo al que el colectivo LGBT se ve sometido, con varios ejes: acoso y discriminación en este ámbito, acceso a empleo registrado, barreras para desarrollar potencial profesional y creativo.

El presidente de la FALGBT, Esteban Paulón, especificó que “del estudio se desprende que el 65% siente que ser abierto en su identidad de género puede perjudicar sus oportunidades laborales, percibiendo la sensación de que habría algo malo con nuestra identidad y es mejor no hablarlo”.

A pesar de esta percepción, Paulón agregó que “de este gran porcentaje que considera que esto tendría una consecuencia negativa, solo el 15% vivió algún tipo de situación discriminatoria en su trabajo, lo que muestra que hay una enorme diferencia entre lo vivido y lo percibido”.

Además, remarcó la diferencia entre la experiencia gay, lesbiana y bisexual, y la experiencia trans, ya que estos últimos sufren mucha más exclusión: “El 90% de la población trans no accede al trabajo registrado, es decir que son muy pocos lo que pueden acceder al circuito laboral, quedan marginados y con pocas posibilidades”.

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