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Mardy Fish se retiró por sus ataques de pánico

El tenista estadounidense regresó al circuito para disputar el US Open y retirarse formalmente del profesionalismo, después de tres años de inactividad debido a ataques de pánico y arritmia provocada por estrés que le impidieron volver a pisar una cancha de tenis.

Su historia la relata en una extensa nota que le otorgó al sitio The Players Tribune y que conmocionó al mundo de la raqueta. “Estoy a horas de jugar el mayor partido de tenis mi de vida, en la cuarta ronda del Abierto de los Estados Unidos, en el  Arthur Ashe. Es el cumpleaños de mi padre, el día Día del Trabajo, con la televisación de la CBS y contra Roger Federer. A poco de enfrentarme al más grande de todos los tiempos, en mi torneo favorito y con la oportunidad de conseguir mi mejor resultado. Es un partido por el que he trabajado, esforzado y sacrificado toda una carrera. Y no puedo hacerlo. Literalmente, no puedo hacerlo”.

El acontecimiento con el que empieza su historia el ex número siete del mundo ocurrió en el US Open 2012 y obligó al jugador a hacer el alto en su carrera. “Son las primeras horas de la tarde, estoy en el transporte que me lleva camino al estadio y estoy teniendo un ataque de pánico, en realidad varios, los primeros fueron cada 15 minutos, pero después cada 10. Me estoy volviendo loco.  Mi esposa me pregunta ¿qué podemos hacer? Y yo le digo la verdad: lo único que me hace sentir mejor en este momento es la idea de no jugar este partido. Estoy tratando de sobrevivir. Ella duda, me mira un segundo para asegurarse que hablo enserio y responde claramente: entonces no debes jugarlo”

Estos desordenes, que ahora cuenta Mardy Fish a sus 33 años, ocurrieron en un momento clave de su carrera y cuando todo había comenzado a funcionar como él había soñado. “Estaba orgulloso, había ganado la medalla de plata en los Juegos Olímpicos, empezado a tener buenos resultados en los Grand Slam, hecho una buena vida, pero nada de eso era sostenido. Comencé una dieta, cambié mi estilo de vida y toda perspectiva, no sabía hacia donde iba, pero sabía que tenía que averiguarlo”.

Los resultados comenzaron a partir de 2010, se metió en el top ten y le sacó a  Andy Roddick el puesto de mejor tenista de EEUU. “En 2012 ya estaba ocho del mundo, era por todo lo que había trabajado, ya no era uno más, estaba en la elite. Entonces fue cuando los ataques de pánico comenzaron. La ansiedad es difícil determinar desde una perspectiva de causa y efecto, pero cuando pienso en su génesis para mí un par de cosas vienen a la mente. La primera fue que mis expectativas cambiaron, tanto externa como internamente, junto con mi ranking. Mirando hacia atrás, eso no fue lo más saludable. Mi insatisfacción con el status quo -que había sido tan útil cuando tenía 20 jugadores por delante- se volvió estresante, y luego destructivo cuando ese número llegó a ser reducido a siete. La idea de que no era lo suficientemente bueno comenzó a ser muy poderosa y se transformó en un interruptor difícil de apagar”.

Fue entonces cuando comenzó a transitar uno de los peores momentos de su vida y empezaron los problemas cardiacos. “Comencé a experimentar arritmias, básicamente como electricidad alrededor del corazón que se volvió un poco loco. Un mal funcionamiento que yo no sería capaz de detener, fue realmente aterrador. Me tomé un tiempo, me realizaron una operación y con el tiempo estuve algo mejor”.

Cuando la pesadilla parecía haberse terminado, decide regresar en Wimbledon, pero extraños pensamientos volvieron apoderarse de su ser. “Era como que estaba nervioso todo el tiempo esperando que algo vaya a pasar, pero que nunca ocurría. Creo que lo que pasé con mi corazón era, en muchos sentidos, este trauma al acechó en las sombras de los pensamientos".

A estos sucesos le siguieron noches de insomnio y miedo a la soledad: “no pude dormir más en paz, tenía que tener a mi esposa todo el tiempo a mi lado, no podía estar en la habitación solo. Siempre fui una persona que disfrutaba de la soledad. Pero ya ni siquiera podía viajar por mi cuenta, mis padres tuvieron que empezar a acompañarme. Necesitaba gente que me rodea en todo momento. Irónicamente, en este momento yo no estaba experimentando algún problema en la cancha. Yo todavía estaba teniendo resultados: cuarta ronda de Wimbledon, cuartos en Canadá y Cincinnati. Todavía estaba jugando bien”.

Pero en el US Open 2012 los problemas se trasladaron a la cancha. “Paso que tuve que jugar un partido a la noche en tercera rueda ante Gilles Simon, en el court que se reserva para los mejores y los favoritos de la gente. Yo era uno de ellos, después de tantos años de mirar desde afuera, ahora formaba parte de eso. Era especial, pero muy estresante. Fue un partido emocional y estuve todo el tiempo peleando contra mi ansiedad. Hasta que ocurrió mi primer y único ataque de pánico que tendría en una pista de tenis”

Fish recuerda a la perfección uno de los momentos más angustiantes de su vida. “Yo estaba dos sets a uno, y nos quedamos en el 3-2 en el cuarto. Por el rabillo de mi ojo, miré el reloj eran 1:15 AM y ese fue el disparador por el cual mi mente comenzó a enroscarse. Mi Dios, es muy tarde me voy a sentir terrible mañana, después tengo la conferencia de prensa, elongar, comer y tantas otras cosas, que ya no podía controlarlo. A partir de ese momento no recuerdo más nada, de alguna manera terminé ganando el partido, pero no tengo registro alguno”.

Fue la última vez que Mardy Fish pisó una cancha hasta su regreso en Indian Wells en esta temporada, para luego participar en el US Open donde decidió retirarse oficialmente del circuito. “Tres años más tarde, estoy de vuelta en Abierto de los EE.UU y aunque creo que todavía puedo jugar en un nivel bastante alto, este será mi último torneo. Después me retiraré. No voy a ganar este certamen, no habrá final de película. No voy a estar hacia el atardecer, levantando un trofeo, pero eso está bien para mí. Esta es una historia de vida sobre un problema mental que me alejó de mi trabajo y como después algunos años pude estar de regreso, haciéndolo bien, tras de una correcta educación, conversación y tratamiento, me pude recuperar”. 

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