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Voces a favor y en contra de la visita de Obama

A más de diez años del rechazo del Mercosur al tratado internacional para establecer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Barack Obama, visitará la Argentina para reunirse con el presidente Mauricio Macri.

La llegada del presidente estadounidense al país provocó la algarabía del oficialismo, que busca “insertarse en el mundo”, como manifestara la canciller Susana Malcorra. “La visita de Obama es una prueba fehaciente de que la Argentina se está insertando en el mundo y está abriendo con los potenciales socios", sostuvo la jefa de la diplomacia argentina.

Al igual que Malcorra, el embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, destacó que el encuentro de los días 23 y 24 de marzo, es "una señal sumamente importante desde lo simbólico, para otros actores que están interesados en la Argentina".

Lousteau resaltó que la confirmación de la llegada de Obama al país, después de su visita a Cuba, "abre una posibilidad muy buena para aspectos bilaterales" entre Argentina y Estados Unidos y señaló que "hay que tener relaciones maduras y no adolescentes" con otros países porque consideró que "lo importante son las metas, los objetivos del país".

Sin embargo, la noticia del arribo del premio Nobel de la Paz al país, en una fecha tan importante para la memoria y lucha por los derechos humanos en Argentina, no fue bien recibida por algunos sectores opositores a las políticas internacionales de Mauricio Macri.

Nora Cortiñas, integrante de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, afirmó que si la visita del presidente de Estados Unidos a la Argentina, en el marco del 40 aniversario del golpe cívico- militar del 24 de marzo de 1976, fue programada "con intención", sería "terrible y sádico" porque ese país "siempre tuvo participación en las dictaduras más siniestras del Cono Sur".

"Sería una afrenta al pueblo que ha luchado contra la impunidad", lamentó Cortiñas en declaraciones a Télam, al señalar que "es sabido que los Estados Unidos tuvieron y tienen siempre participación en el Cono Sur y en otros países de las dictaduras más siniestras que sufrimos en los '70, organizando, financiando y apoyando los golpes cívico-militares".

Además, recordó la visita a la Argentina del ex secretario de Estado Henry Kissinger en 1977, en apoyo a la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla, al señalar que "marcó lo que luego serían esas dictaduras tan siniestras en la región".

La activista de derechos humanos, remarcó que "de todas maneras estaremos en la calle ese día porque del 24 de marzo de 1976 nadie se olvida" y destacó que después de 40 años participan de las distintas marchas que realizan los organismos de derechos humanos "familias integradas por tres generaciones: los que tendrían la edad de nuestros hijos, sus hijos y ahora sus nietos".

"La Argentina ha sido un espejo de lucha contra la impunidad y con los juicios de lesa humanidad y todavía falta mucho más por hacer", dijo la dirigente cuyo hijo Gustavo fue secuestrado y desaparecido en abril de 1977, al tiempo que instó en la necesidad de "no volver al pasado con la teoría de los dos demonios".

"Sería muy terrible para el camino de reforzar la democracia día a día que resurja esa idea porque con los juicios se comprobó que la represión fue hacia el pueblo con una metodología aberrante y sistematizada, con la desaparición forzada de personas, la apropiación de bebés de sus madres cautivas, los vuelos de la muerte y, como corolario, el secuestro y desaparición de madres que buscaban a sus hijos", concluyó Cortiñas.

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