Una nena se perdió y la encontraron gracias a Bulsicco

Un taxista contó en Sí 98.9 que había llevado a una mamá desesperada que buscaba a su hija, perdida en la ciudad. Un oyente escuchó la historia y logró encontrar a la nena. Lágrimas y sonrisas aseguradas

Un descuido, un oyente comprometido de Sí 98.9 y una búsqueda intensa hicieron de la mañana de este lunes un verdadero "operativo rescate", que terminó con algunas lágrimas y muchas sonrisas. Lo que fue por un rato una angustiante noticia para los rosarinos se fue transformando en una singular historia, atravesada por la solidaridad y el profesionalismo.

Todo comenzó con un mensaje de Whatsapp que llegó al programa que por las mañanas conduce Ariel Bulsicco en Sí 98.9. "Soy tachero, estoy ocupado con una señora que se olvidó a la nena en un colectivo de la línea 115". El que escribía, preocupado, era César, un fiel oyente que ante la desesperación de su pasajera decidió comunicarse con la radio para sumar a más gente en la búsqueda. Margarita, de visita en la ciudad, había descendido en San Lorenzo y Oroño para ir a un sanatorio con su hija de 9 años. El colectivo estaba lleno. Pasaron unos segundos hasta que se dio cuenta de que su hija no estaba entre la multitud que había bajado en la misma esquina que ella. El vehículo ya había arrancado y retomado su recorrido.

"Seguimos al interno 130 por el recorrido de la línea que la señora me iba indicando, así hasta que lo alcanzamos en Oroño y Virasoro. Entonces lo paramos, subimos y vimos que la nena no estaba", contó el taxista, en diálogo con Rosarioplus.com. "El chofer me dijo que no había visto bajar a la niña, pero dos mujeres que estaban en unidad nos avisaron que la vieron bajar en el centro", precisó. La mujer contó desesperada su historia a policías que se encontraban en la estación de servicio de Mitre y Urquiza.

Margarita le había dicho al taxista que el colectivo en el que había perdido a su hija era de la línea 115, pero luego, por el recorrido que solicitó para perseguir al ómnibus, resultó que la línea era la 116.

Margarita fue entonces trasladada hasta la comisaría 3ª de la ciudad, ubicada en Dorrego 161, donde se le tomó la denuncia por la desaparición de su hija Pamela, de 9 años.

La mujer aportó angustiada detalles de su historia en diálogo con Bulsicco. "Me bajé del colectivo en Oroño y San Lorenzo, a eso de las 8.30, para ir a un médico con mi hija. Cuando me di vuelta Pamela no había bajado". Preocupada, contaba la mamá: "No conoce la ciudad, no está acostumbrada a manejarse sola". 

A la espera de alguna novedad, en los pasillos de la seccional tercera Margarita se comunicó con su hermana, Esther, para saber si su hija había podido retornar a su vivienda ubicada en Urquiza al 4800. Sin embargo, la nena no había emprendido un camino de regreso, que era una posibilidad.

La espera se hacía cada vez más larga, la policía había activado el protocolo de búsqueda y la fiscalía tenía a su cargo la investigación del caso. Entonces la noticia más esperada llegó. Y fue a través de otro mensaje a la radio.

Un hombre que había escuchado la desgarradora historia de Margarita avisó: "Encontré a la nena. La llevo a la radio". Minutos más tarde, sonó el timbre en el edificio de Grupo Plus, ubicado en Paraguay 936. Sonriente, Ariel contó que la había encontrado en 9 de Julio y Corrientes. A su lado, una tímida Pamela esbozaba una media sonrisa. Contó que se bajó varias cuadras después de su mamá y empezó a caminar, con la idea de llegar al sanatorio. Aunque no tenía muy en claro donde quedaba. 

El móvil de la comisaría 3ra en el que llegó Margarita a la radio a reencontrarse con Pamela

El reencuentro fue emotivo. Margarita llegó en un móvil policial, apurada por confirmar lo que le habían anticipado: que la habían encontrado y que estaba bien. Hubo abrazo, besos y lágrimas, pero de felicidad. "Al fin una buena", celebraba el productor de Sí 98.9, acostumbrado a una agenda noticiosa dura. El policía que acompañaba a Margarita coincidía: "Más que buena, no sabés cómo estaba la mamá. Estábamos todos preocupados". La sonrisa de Pamela, abrazada a la mamá, aliviaba cualquier angustia. Una historia con final feliz.

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