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Una comisaría bajo la lupa por la muerte de un vendedor ambulante

Roberto Emilio Martelón, un vendedor ambulante, fue detenido el viernes 11 de diciembre de 2015 en la comisaría 15ª por estar orinando en la vía pública. Un día después, apareció ferozmente golpeado, con un derrame cerebral y un pulmón perforado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. El 26 de diciembre, el hombre de 53 años perdió la vida.

Este viernes, la cuñada de la víctima, con el apoyo de Gabriel Ganón en su carácter de Defensor Provincial del Servicio Público Provincial de Defensa Penal, se constituirá como querellante en la causa en la que se investigan los hechos ocurridos en la comisaría 15ª.

Roberto salió de su casa alrededor de las 20 horas del día viernes 11 de diciembre de 2015, con bolsos de ropa para vender de forma ambulante. En un momento de su recorrido habitual se detuvo en cercanías de calle Canals y San Martín, siendo las 00:30, ya del día sábado, para orinar en un rincón oscuro.

Sin que el hombre de 53 años lo supiera, una vecina llamó al 911 y radicó aparentemente una denuncia contra él. Roberto, sin nunca saber lo que sucedía, continuó caminando y se trasladó a la estación de servicio ubicada en calle Uriburu y San Martín. Allí fue abordado presuntamente por personal de la Comisaría 15 y trasladado a dicha dependencia. Martelón se encontraba en ese momento en perfecto estado de salud y no estaba golpeado. 

No se conoce con certeza que sucedió después con Roberto. Sólo se sabe que al día siguiente apareció ferozmente golpeado, con un derrame cerebral y un pulmón perforado en el HECA.

La Comisaría 15 se puso en contacto con la familia para restituir las pertenencias del detenido, lo único que no fue devuelto fue la ropa y el DNI de hombre.

El subcomisario de la dependencia, Pablo Bacli, se presentó en el hogar de Martelón y manifestó que, luego del ingreso a la Comisaría, que había sido normal, y de que fuera revisado a las 2 de la madrugada por el médico policial sin constatar ninguna lesión de importancia (excepto un breve raspón sobre una de sus cejas), Roberto se acostó a dormir en su celda. Con posterioridad son ingresados a esa misma celda dos personas en estado de exaltación que, aparentemente, habrían golpeado al vendedor ambulante.

Según la palabra de este policía el estado de salud de la víctima es recién constatado nuevamente a la mañana siguiente, cuando se lo intenta despertar y él no reacciona. Estas otras supuestas personas son puestas en libertad esa mañana y nadie en la Comisaría puede dar cuenta de haber escuchado ruidos de peleas o gritos proveniente de esta celda. 

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