Un playero rosarino encontró plata olvidada y la devolvió

Marcelo, empleado de la estación de servicio de Oroño y Lamadrid, se volvió inesperadamente protagonista de una historia que se está volviendo viral para demostrarle aún a los más pesimistas que sí, que hay buenas personas dando vueltas por ahí y son más de las que parecen

El viernes de la semana pasada, cerca de las 13.30, David llegó en su taxi a la Petrobras de Oroño y Lamadrid para cargar gas. Durante la visita, la necesaria bajada del auto que implica llenar el tanque de GNC, el pago al playero y dar una vuelta por la estación, el taxista dejó caer, en esos actos tan imperceptibles como irreversibles, dinero en efectivo.

Cuando David ya estaba lejos, Marcelo, el playero que lo había atendido, realizó el hallazgo más deseado de todos: en el piso de la estación, encontró plata. Para que un auto pudiera maniobrar, el empleado se acercó para correr de lugar a una perrita que frecuenta la Petrobras y que estaba echada cerca de los baños. Ahí, de casualidad, vio los billetes. Primero pensó que se le habían caído a él, del dinero de los cobros, pero la contó y confirmó que era más plata de la que se le podría haber perdido.

Habían pasado pocos minutos cuando David apareció en el taxi, entre desesperado y resignado, a buscar la plata que se había dado cuenta que le faltaba. Era el sueldo que su novia había cobrado como niñera. Le preguntó a Marcelo si había visto el dinero, como quien hace una pregunta retórica, esperando que la respuesta sea negativa, suponiendo que alguien más ya se había adueñado de esa plata. Pero Marcelo le contestó tranquilo: “Sí, acá está la plata”. 

La emoción de David fue tal al ver que no había perdido esos $2200 que casi rompe en llanto.  “Supe que eran de él porque me dijo la cantidad exacta y vi que el tipo era un laburante. Para mí es mucha plata y supongo que para él también”, contó Marcelo, con sincera humildad, en diálogo con Rosarioplus.com

Es que, claro, aunque debería en teoría suceder más seguido en realidad noticias como esta no abundan: la gente no suele devolver teléfonos, carteras, billeteras, ni mucho menos plata en efectivo.  Y un dato más: David quiso agradecer el gesto dejándole cien pesos al playero. Pero Marcelo no aceptó el billete, porque consideró que hizo lo que tenía que hacer, nada fuera de lo normal. De hecho, asegura no poder creer todo lo que movilizó su acción.

Es que David supo que tenía que hacerle saber al mundo de alguna manera cuan agradecido estaba con el playero que, así de fácil y al mejor estilo Mascherano, se había convertido en héroe. Supuso que esas son el tipo de cosas que se cuentan en Facebook, pero como no tiene un perfil, le pidió a una amiga que redactara el agradecimiento de su parte. Marcelo no abre nunca su usuario así que no supo nada de las repercusiones hasta que un amigo lo llamó. “¿Qué hiciste que sos tan famoso en Facebook, loco?”, le dijo. No había contado a nadie lo que había pasado.

”Recién al día siguiente pude entrar, el posteo lo hicieron en un grupo y me tuve que unir para ver los comentarios de la gente”, cuenta el playero, siempre agradeciendo y contando la anécdota sin poder creerla.

Marcelo tiene 39 años y hace casi ocho que trabaja en esa Petrobras. Y aunque vive en Villa Gobernador Gálvez, cuenta que se crió a pocas cuadras de la estación de servicio. “Es mi barrio”, afirma. Y es la prueba de que en ese barrio, en esa estación de servicio, y en muchos otros lugares, todavía se puede encontrar buena gente. A no perder la fe.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo